Fracaso, por Manuel Buendía

Unos recientes estudios sitúan a Castilla La Mancha como la región con el índice más alto de abandono escolar prematuro

Delirium

Ocurrió de madrugada, me levanté temprano –como casi siempre-...

Acuarelistas, por Manuel Buendía

Somos artistas, nuestro vehículo de expresión es la acuarela, por lo tanto somos productores y traficantes de emociones, al menos esa es nuestra pretensión, si lo hemos conseguido o no, eso será el público quien lo decida.

La Condesa, por Manuel Buendía

Camina ligeramente encorvada, el rictus inamovible, con una ligera mueca casi imperceptible, y la mirada desafiante. Suele llevar una falda larga de estampados orientales y unas botas camperas, su pelo grasiento siempre se cubre...

Competición, por Manuel Buendía

Una vez acabados los Juegos Olímpicos de Rio, 2016, quedarán en nuestra memoria selectiva unas cuantas imágenes, y algunas anécdotas. Los medios de comunicación nos han hecho creer que hablar de deporte es hablar...

Tomelloso Cultural, la ilusión por el cambio, por Manuel Buendía

Comienza su andadura el proyecto Tomelloso Cultural, una plataforma de promoción y apoyo a la cultura de nuestra ciudad. No es la primera iniciativa de éste tipo, ni será la última, pero si somos...

Hace cuatro años, por Manuel Buendía

Han pasado cuatro largos años y de nuevo el próximo domingo tenemos una cita en las urnas. La vorágine de la campaña electoral nos ha vuelto a sumergir en los debates, los slogans y las frases hechas, y una pequeña parte de la población participa de lo que debería ser "la gran fiesta de la democracia", pero sin embargo una gran mayoría prefiere seguir ignorante despreocupándose de su destino.

El pasado y el futuro – Carta a una emigrante española, por Manuel Buendía

Espero que allí donde te encuentras seas un poco más feliz, aunque soy consciente de lo difícil que resulta empezar una nueva vida lejos de los tuyos. El inmigrante es siempre el mismo, venga de donde venga y vaya donde vaya: un ser infeliz que tiene la valentía de marcharse para encontrar su sitio en el mundo dejándose muchas cosas por el camino

La verdadera historia de Apolonio Pardo, por Manuel Buendía

Desde su tierna infancia, el joven Apolonio Pardo gustaba más de salir al campo con su abuelo que de ir a la escuela, tal fue que dejó muy pronto la instrucción académica en las letras y los números para aprender el oficio de pastor y espartero como su abuelo. Todas las mañanas, a eso del alba, salían abuelo y nieto por la vereda en dirección al monte acompañados de sus ovejas y cabras, y durante el trayecto recogían esparto que cargaban sobre un burro, que junto a tres perros formaba el equipo de trabajo de esa singular plantilla

Frustración, por Manuel Buendía

—"Ese mierda no tiene ni zorra idea de fútbol" —Juan coge su copa antes de que el camarero termine de servirla y se echa un largo trago, después hace el gesto de dejarla en la barra, pero su mano se detiene unos centímetros antes — "De jóvenes jugábamos juntos, y siempre fué el niño mimado del entrenador