Hay barrios que son un lugar donde vivir. Y hay otros que se convierten en una forma de entender la vida. Quienes han nacido en el Barrio del Carmen de Tomelloso lo cuentan con una mezcla de orgullo y nostalgia difícil de explicar. «El que ha nacido en el barrio lo lleva en vena», resume una de las protagonistas. Quizá por eso, el homenaje que este año rendirán las fiestas a las damas de hace casi cincuenta años ha despertado tanta emoción.
Las protagonistas son Paqui Sánchez Reviriego, reina en 1977; Carmen Salinas Sánchez, dama de 1978; Soledad Salinas Redondo, dama de 1976; María José Sebastián Villareal, dama de 1977; y María Jesús Salinas Redondo, dama de 1976, quienes volverán a lucir las bandas en unas fiestas que recuperan simbólicamente aquella tradición después de casi medio siglo. No vuelven solo como representantes del barrio. Vuelven como memoria viva de una época en la que las fiestas se construían entre todos. «Representar a nuestro barrio siempre es un orgullo, tengas la edad que tengas», afirma Paqui Sánchez Reviriego, que ya fue reina en 1977 y que este año repetirá ese honor 49 años después.

La emoción es compartida. «Lo hicimos con 15 años y ahora, 49 años después, sigue siendo un orgullo representar a nuestro barrio», explica Carmen Salinas Sánchez, que además nunca se ha marchado de allí. «Nací aquí, en esta misma casa, y no me he movido del barrio en toda mi vida».
Cuando las fiestas las montaban los vecinos
La conversación con ellas acaba convirtiéndose en un viaje a finales de los años setenta. Entonces no existían las redes sociales ni la inmediatez. Existía algo mucho más sencillo: las ganas de colaborar. Recuerdan cómo semanas antes de las fiestas se reunían en la plaza para fabricar las tradicionales banderitas con engrudo, cómo acudían los jóvenes para decorar las calles y cómo todo el barrio participaba en la organización. «Antes veníamos una o dos semanas antes a hacer las banderitas. Aquí estábamos todos los chicos y chicas ayudando», recuerdan. A su juicio, esa implicación vecinal era una de las grandes diferencias respecto a la actualidad. «La gente de ahora no se implica tanto como nos implicábamos nosotros.»
Aquellas fiestas también tenían carreras de cintas en bicicleta, juegos infantiles, un gran baile cerrado y vecinos que dedicaban horas y horas de forma completamente altruista para que todo saliera bien. Entre los nombres que recuerdan con especial cariño aparecen personas como Andrés Naranjo, muy implicado en las actividades infantiles, o Félix Godoy, al que consideran una pieza fundamental en la vida del barrio.
Mucho más que compañeras de fiestas
Si hay una palabra que se repite durante toda la entrevista es amistad. No se trata únicamente de mujeres que coincidieron siendo damas cuando tenían quince años. Son amigas desde la infancia. «Seguimos juntas. Somos amigas desde pequeñas, de toda la vida», cuentan entre risas. Y enseguida aparece otra frase que resume perfectamente el espíritu de aquellos años. «Éramos una familia.»
No es una expresión hecha. Explican que todos se conocían, que las puertas permanecían abiertas, que cualquier vecino ayudaba al otro y que el barrio funcionaba como una gran casa común. Ese sentimiento, aseguran, sigue existiendo. «Aunque ya no vivas aquí, cuando ves a la gente del barrio siguen siendo los tuyos.»
De los 15 años a la experiencia de toda una vida
Cuando fueron elegidas damas por primera vez apenas tenían quince años. Entonces, recuerdan, la elección se hacía mediante votación entre los propios vecinos. «Fue una emoción muy grande porque éramos muy crías y además nos habían elegido los vecinos del barrio.»
Hoy reconocen que incluso sienten más nervios que entonces. «Ahora tengo más vergüenza que cuando tenía quince años», bromea una de ellas. Pero también llegan con algo que entonces no tenían: la experiencia de toda una vida y la satisfacción de volver a representar el lugar donde crecieron.
Un homenaje que mira al pasado para fortalecer el futuro
La recuperación de estas damas históricas encaja perfectamente con el espíritu que la propia Junta de Vecinos reivindica en el programa oficial de las fiestas: mantener vivas las tradiciones y fortalecer unos lazos de convivencia que han pasado de generación en generación.
Las cinco volverán a participar en los actos principales de las fiestas, desde la proclamación oficial hasta la solemne procesión de la Virgen del Carmen, acompañándola con la tradicional mantilla española, como ya hicieron hace casi cincuenta años.
Ellas, mientras tanto, solo tienen un deseo: que el Barrio del Carmen vuelva a llenarse de vecinos y visitantes.
Recomiendan no perderse la ofrenda floral, la misa de campaña, la chocolatada, la procesión, la zurra popular o el ambiente que durante cinco días convierte al barrio en el preludio de la Feria y Fiestas de Tomelloso. Un programa que se desarrollará del 15 al 19 de julio con actividades para todas las edades.
Y antes de despedirse lanzan una invitación tan sencilla como sincera. «Os esperamos.» Después, todas juntas, levantan la voz con la misma ilusión con la que lo hicieron siendo adolescentes. «¡Viva el Barrio del Carmen!»






