El movimiento Marea Residencias de Castilla-La Mancha, formado por trabajadores y familiares, ha pedido a la Consejería de Bienestar Social el aumento de la plantilla en los centros residenciales y que el modelo de estancia para las personas que viven en estos complejos no se limite a «comer, beber y dormir».

Así lo ha trasladado Pilar López, miembro de Marea Residencias, en declaraciones a los medios durante una manifestación que ha tenido lugar este lunes en la Plaza de Zocodover de Toledo.

López ha denunciado que hay algunos complejos residenciales en los que, en función del tamaño o las normas por las que se rigen, pueden prescindir de algunos profesionales. «Hablamos de psicólogos y trabajadores sociales, entonces, ¿Qué tipo de atención y cuidado integral se le puede dar a una persona cuando no tienes un psicólogo o no tienes un trabajador social?», ha declarado.

También ha insistido en que la ley de 1992 de Castilla-La Mancha «refleja que tienen que darle alimentación, cuidado e higiene» y que eso no es lo que quieren para las personas mayores ya que, «independientemente de la edad, tienen un proyecto de vida, unos derechos y dignidad», por tanto, según ha señalado la miembro de la organización, «no se puede pretender que simplemente, por que la gente esté en centros residenciales, su vida se limite a comer, beber y dormir».

«LOS ÚLTIMOS EN SER ATENDIDOS»

Desde la organización han declarado que hay varios estudios de organizaciones especializadas, como Médicos Sin Fronteras, que indican que la causa del elevado índice de mortalidad en la pandemia se debe a que las personas mayores «han sido las últimas en recibir atención médica». Según ha explicado López, ninguno de estos estudios ha sido realizado en Castilla-La Mancha.

De otro lado, preguntada por la existencia de procedimientos judiciales con respecto a la situación en las residencias, Pilar López ha remarcado que la organización no tienen constancia de que haya casos abiertos actualmente en la región.

Además, ha lamentado la precariedad de los trabajadores de las residencias, que cobran sueldos muy bajos y que soportan «una gran carga de trabajo». «Unas condiciones muy precarias que lo único que están generando es estrés en las plantillas, ansiedad y gran número de lesiones tanto de los propios trabajadores como de los residentes porque la atención y el cuidado no son los adecuados», ha afirmado.

UNA LEY ESTATAL

Otro de los miembros de Marea de Residencias, Javier Garzón, ha querido «exigir una ley de residencias estatal que marque unos mínimos en todo el Estado donde haya una igualdad de trato independientemente de donde vivas», al tiempo que ha lamentado que se trata de un sector «altamente privatizado» y feminizado.

«No nos olvidemos que esto –la situación precaria en residencias de mayores– estaba avisado y denunciado, porque lo que ha sucedido con las residencias durante el COVID-19 ha sido exponerlo a la opinión pública», ha señalado.

«SER UNA MAYORÍA APLASTANTE»

El movimiento Marea Residencias surge como un movimiento estatal, constituido antes de la pandemia «durante muchos años», al que se añade el trabajo de «muchas asociaciones que estaban denunciando este trato».

La organización quiere llegar de esta manera a toda la sociedad de Castilla-La Mancha para conseguir ser «una gran mayoría aplastante» y concienciar de un problema que hasta ahora se ha considerado «lejano», pero que «ahora está tocando a familiares, padres, hermanos». El objetivo es que los mayores puedan vivir la vejez «en algún centro de forma digna».

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