El Gobierno de Castilla-La Mancha, a través del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), finaliza este fin de semana las pruebas selectivas correspondientes a las Ofertas Públicas de Empleo 2023 y 2024. Se trata de la mayor convocatoria de la historia de la región, tanto por el volumen de plazas como por el número de categorías profesionales ofertadas.
El proceso, que comenzó el pasado 28 de febrero, entra en su último fin de semana de exámenes tras varias semanas de desarrollo caracterizadas por la normalidad organizativa, la elevada participación de los aspirantes y la ausencia de incidencias relevantes. Según la organización, este modelo de gestión consolida la capacidad del SESCAM para abordar convocatorias de gran dimensión con garantías.
En total, están convocados 14.502 aspirantes para este fin de semana. El sábado se examinan 10.916 personas y el domingo 3.586, en distintas categorías del ámbito sanitario, de gestión y de servicios.
La jornada del sábado concentra el mayor volumen de participantes, con especial protagonismo del Grupo Auxiliar de la Función Administrativa, cuyos exámenes se celebran de forma simultánea en todas las provincias. Además, se desarrollan pruebas para Facultativo Especialista de Área en Obstetricia y Ginecología, Enfermero/a Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica, así como para categorías de servicios como Pinche, Costurero/a y Carpintero.
El domingo están convocados aspirantes de la categoría de Grupo Administrativo de la Función Administrativa, así como de otras categorías sanitarias como Médico/a de Urgencias Hospitalarias y Pediatra de Atención Primaria. También se incluyen perfiles de gestión y servicios como Lavandero/a, Gobernanta y Peluquero/a.
El desarrollo de este proceso ha requerido un importante esfuerzo organizativo, coordinado por la Dirección General de Recursos Humanos y Transformación del SESCAM. Esta coordinación ha permitido articular un dispositivo eficaz que ha garantizado el correcto desarrollo de las pruebas desde su inicio.
Desde el SESCAM se ha querido reconocer y agradecer el trabajo realizado por los tribunales, los equipos organizativos y el conjunto de profesionales implicados, cuya labor ha sido clave para que las pruebas se hayan desarrollado con normalidad y con una valoración positiva por parte de los aspirantes.
“La labor de los tribunales, los equipos organizativos y el conjunto de profesionales implicados ha sido clave para que las pruebas se hayan desarrollado con normalidad y con una valoración positiva por parte de los aspirantes”, han señalado desde el SESCAM.
Estas Ofertas Públicas de Empleo, con 5.381 plazas convocadas y cerca de un centenar de categorías profesionales, suponen un nuevo avance en la estrategia del Gobierno regional para consolidar el empleo público sanitario, reducir la temporalidad y reforzar las plantillas.
ASAJA Castilla-La Mancha presentará mañana en la Mesa del Conejo un paquete de 18 nuevas medidas con el objetivo de reforzar el Plan de Acción frente a la sobrepoblación de conejo de monte, un problema que, según la organización, está causando graves daños al sector agrario regional. La propuesta incluye actuaciones en los ámbitos cinegético, ambiental, preventivo, administrativo y de seguros, y busca soluciones reales y sostenibles para los agricultores afectados.
La organización agraria ha insistido en que la situación actual requiere “una respuesta más ambiciosa, coordinada y eficaz”. Por ello, considera imprescindible reforzar y ampliar las medidas actuales con nuevas actuaciones que permitan atajar el problema desde todos los ámbitos. ASAJA CLM subraya la necesidad de garantizar soluciones reales y sostenibles para el sector.
En materia cinegética, la organización propone intensificar el control poblacional mediante la ampliación de métodos y calibres autorizados, incluyendo el uso de aire comprimido en 4,5 mm y 5,5 mm. Además, plantea extender la caza nocturna y el uso del calibre 22 a sociedades de cazadores y cotos, así como garantizar la continuidad del control durante todo el año, incorporando el mes de mayo para evitar repuntes en pleno ciclo reproductivo.
ASAJA CLM también solicita reducir las distancias de seguridad en zonas críticas, permitir el uso controlado de métodos químicos en situaciones excepcionales, flexibilizar y agilizar la autorización de cajas trampa y reforzar considerablemente los equipos humanos dedicados al control, con más agentes medioambientales y especialistas huroneros.
En el ámbito ambiental, la organización reclama actuaciones directas sobre el entorno para facilitar el control de la especie. Entre ellas, destaca la necesidad de mantener limpias las infraestructuras públicas y cauces para permitir la localización y el acceso a madrigueras, así como reconocer las superficies afectadas como barbecho de biodiversidad dentro de los Ecorregímenes.
Con esta medida, ASAJA CLM busca que el agricultor no sea “doblemente castigado: primero, por la pérdida de cosecha y, segundo, por penalizaciones administrativas en superficies con potencial productivo”. Además, apuesta por impulsar la investigación de nuevas herramientas de control masivas y más eficaces, como el desarrollo de piensos específicos.
La prevención es otro de los ejes principales del paquete de medidas. ASAJA CLM propone la instalación de vallado perimetral técnico y ultrarresistente en todas las vías de comunicación, no solo en las autovías autonómicas como la de Los Viñedos, sino también en las nacionales, así como en humedales, lagunas y especialmente en las zonas ZEPA. La organización también solicita la publicación inmediata de ayudas para cerramientos, protectores individuales y eliminación de majanos, con financiación suficiente para cubrir la totalidad de las inversiones necesarias.
En relación a los seguros agrarios, ASAJA CLM valora la petición de la Consejería de Agricultura de eliminar el límite de años para indemnizaciones, pero considera vital reformar los procedimientos de Agroseguro y ENESA para que la cobertura sea real y ajustada al daño actual.
En el ámbito administrativo y tecnológico, la organización propone ampliar la declaración de emergencia cinegética a nuevos municipios, agilizar los trámites burocráticos para la aprobación de planes técnicos de caza y exigir responsabilidades a los cotos que no colaboren activamente. Además, solicita a las Diputaciones Provinciales el establecimiento de fondos para ayudas directas, la publicación urgente de las convocatorias ya comprometidas o la simplificación de requisitos para garantizar que la medida sea realmente efectiva y que el mayor número de beneficiarios pueda acceder a ella.
ASAJA CLM ha explicado que todo este paquete de medidas debe ir acompañado de “suficiencia presupuestaria”. Consideran necesario incrementar los fondos destinados al control de la sobrepoblación, ajustándolos a la magnitud real del problema.
Con este paquete de 18 medidas adicionales, la organización agraria busca que la Mesa del Conejo de mañana “no sea un mero trámite, sino el punto de inflexión definitivo para salvar la viabilidad de miles de explotaciones en la región”.
La Asociación de Familiares y Amigos de Personas con Discapacidad (AFAS) ha sido reconocida con el premio Valores Solidarios en los V Premios Cooperativos organizados por Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha, en un acto celebrado en Ciudad Real que ha servido para poner en valor el peso del cooperativismo en el desarrollo rural y agroalimentario de la región.
La gala, presidida por el jefe del Ejecutivo autonómico, Emiliano García-Page, junto al presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha, Ángel Villafranca, reunió a representantes institucionales y del sector en una cita en la que se distinguieron tanto buenas prácticas empresariales como iniciativas de carácter social.
El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, destacó durante su intervención la relevancia del cooperativismo en la región, subrayando que “hay una cooperativa en uno de cada tres municipios de Castilla-La Mancha”, siendo en muchos casos “su única empresa o la más importante”. Además, recordó que más de 158.000 familias forman parte de este modelo, lo que supone que “cerca de una de cada tres personas está vinculada al cooperativismo”.
En este contexto, el reconocimiento a AFAS pone el foco en el componente social que rodea al desarrollo del medio rural. La entidad ha sido distinguida por su labor en apoyo a personas con discapacidad y sus familias, integrando valores de inclusión y compromiso dentro del tejido social.
Martínez Lizán también incidió en la fortaleza del modelo cooperativo, utilizando una metáfora para explicarlo: “los enjambres grandes son los que mejor se defienden y los que más capacidad de producción tienen”, señalando que el trabajo conjunto redunda en beneficio de todo el sector.
Los Premios Cooperativos, que alcanzan su quinta edición, reconocen los méritos de cooperativas y sociedades agrarias de transformación de Castilla-La Mancha. En esta edición, además de AFAS, se ha distinguido a cinco cooperativas por sus buenas prácticas, mientras que el Instituto de Desarrollo Regional de la Universidad de Castilla-La Mancha ha recibido la Insignia de Oro por sus más de 30 años de apoyo al sector agroalimentario.
El acto contó con la presencia de diversas autoridades, entre ellas el vicepresidente segundo, José Manuel Caballero; la delegada de la Junta en Ciudad Real, Blanca Fernández; y el gerente de Cooperativas Agroalimentarias, Juan Miguel del Real.
Durante la clausura, se puso en valor el esfuerzo conjunto de cooperativas y entidades para “impulsar los pueblos y mejorar la calidad de vida en el medio rural”, en una jornada que combinó el reconocimiento empresarial con el compromiso social.
Tomelloso ya respira ambiente de romería. En la noche del jueves 23 al viernes 24 de abril, la Virgen de las Viñas ha sido preparada con esmero por su hermandad para lucir radiante en una de las citas más esperadas del calendario local. La devoción, el trabajo y la emoción han sido los protagonistas de una noche en la que la Patrona ha quedado lista para su gran día.
La hermandad ha vivido una noche “muy especial”, en la que la emoción y la devoción guían las manos de Félix Godoy, el mayordomo, y de todo el grupo de servidoras de la Virgen para mostrarnos a María en todo su esplendor. Un proceso que, aunque exigente, se afronta con entrega y cariño por parte de quienes participan en él.
El trabajo realizado durante horas ha dado como resultado una imagen que refleja el profundo amor que el pueblo de Tomelloso siente por su Patrona. “Sólo un inmenso amor hacia nuestra Patrona es capaz de ensalzar la belleza de nuestra Madre María de las Viñas”, destacan desde la hermandad, subrayando el componente emocional que envuelve cada detalle de la preparación.
Se trata de un “trabajo arduo pero muy gratificante”, cuyo objetivo no es otro que la Virgen “celebre su romería luciendo así de guapa”. La ilusión acumulada durante días se materializa en una estampa que ya forma parte del inicio de la romería.
Con la imagen ya preparada, Tomelloso se dispone a vivir intensamente su romería en honor a la Virgen de las Viñas, una tradición profundamente arraigada que cada año reúne a miles de personas en torno a su Patrona.
Hay veces en que una ciudad recibe un legado. Y hay veces, también, en que recibe una pregunta.
Este Día del Libro, Tomelloso no incorporó solo una colección bibliográfica de enorme valor. No sumó únicamente cajas, volúmenes, cartas, fotografías, manuscritos, dedicatorias, huellas de una vida entera entregada a la poesía, al pensamiento y a la conversación de la literatura consigo misma. Lo que entró en la Biblioteca Municipal de Tomelloso, de la mano de Dionisio Cañas, fue algo más delicado y más difícil de nombrar: una evidencia. Un resto. Una señal física de que en algún momento existió, o pudo existir, una pieza perdida de la historia literaria española.
A veces la cultura no avanza por grandes hallazgos cerrados, limpios, concluyentes. A veces avanza por indicios. Por documentos laterales. Por una carta que alguien escribió y otro guardó. Por una nota que no resuelve el misterio, pero lo hace más real. Más incómodo. Más urgente.
En este caso, ese indicio tiene la forma modesta y casi fantasmal de un microfilm. Un soporte hoy casi arqueológico, una reliquia técnica de otro tiempo. Pero dentro de ese objeto pequeño, frágil, casi doméstico en apariencia, late una de esas historias que desbordan cualquier archivo local y conectan a Tomelloso con uno de los grandes nombres de la literatura universal: Federico García Lorca.
Eso fue, en buena medida, lo que flotó en el ambiente durante el acto celebrado en la biblioteca. No solo la importancia material de una donación extraordinaria, fruto de toda una vida de lectura, de trabajo y de cuidado. También la sensación de estar asistiendo a un descubrimiento simbólico de gran alcance: una ciudad manchega convirtiéndose en custodio de una pista esencial sobre una historia todavía incompleta.
Y en el centro de esa escena estaba Dionisio Cañas.
No solo como donante. No solo como poeta, ensayista, artista o investigador de su propia memoria. Estaba allí, sobre todo, como protagonista emocional de una entrega difícil. Él mismo lo dijo con una imagen que contenía la verdad entera del gesto: desprenderse de esa colección es como desprenderse de una hija o de un hijo. No hay retórica en una frase así. Hay biografía. Hay afecto. Hay años de convivencia con los libros, con los papeles, con las cartas, con las anotaciones, con los nombres propios de una educación sentimental y literaria.
Por eso la donación que Tomelloso acaba de recibir no debería leerse únicamente en términos de patrimonio. O no solo. Es también un acto de confianza. Un acuerdo entre una memoria privada y una institución pública. Una forma de decir: esto ya no me pertenece solo a mí; esto, que he cuidado durante años, pasa ahora a manos de una ciudad que promete custodiarlo, mantenerlo unido, hacerlo accesible y proyectarlo hacia el futuro.
Y ahí, justamente ahí, es donde la historia se vuelve ejemplar.
Porque si algo dejó claro Dionisio Cañas durante su intervención es que un legado cultural no consiste únicamente en reunir libros valiosos o documentos raros. Consiste también en garantizar que permanezcan vivos. Que no se dispersen. Que no se troceen. Que no dependan del humor cambiante de las coyunturas políticas ni de la fragilidad de las voluntades individuales. Que puedan ser consultados, estudiados, expuestos, compartidos. Que pasen del ámbito del tesoro íntimo al espacio común del conocimiento.
Hay algo profundamente civilizador en ese pacto.
Y sin embargo, entre todas las piezas del archivo, entre toda la riqueza bibliográfica y documental de la colección, hubo un momento en el que el aire de la sala pareció concentrarse en un solo punto: la historia de Philip Cummings.
Ese nombre, durante décadas apenas lateral en la biografía lorquiana, fue apareciendo en la voz de Dionisio como quien abre poco a poco una habitación cerrada. Cummings, el amigo norteamericano de Lorca. Cummings, el hombre al que el poeta conoció en aquel verano de 1929. Cummings, la figura unida al lago Edén, a Vermont, al tiempo de Poeta en Nueva York, a esa mezcla de amor, deslumbramiento, oscuridad y crisis interior en la que Lorca escribió algunos de los textos más decisivos de su obra.
Y luego, el núcleo del enigma: un manuscrito de 53 páginas que Lorca habría dejado a Cummings con una instrucción precisa. Que lo quemara si le ocurría algo. Y vaya si le ocurrió.
La frase tiene la fuerza de las historias que parecen inventadas por la propia literatura. Pero lo perturbador aquí no es solo su potencia novelesca, sino la posibilidad de que haya dejado rastro documental. No estamos ante el manuscrito. No ante su aparición. Lo verdaderamente importante, y también lo más honesto, es otra cosa: en Tomelloso queda depositada la prueba de que esa historia fue algo más que un rumor.
Ese es el valor del microfilm donado por Dionisio Cañas. No trae la obra, pero sí la evidencia. No entrega la respuesta, pero sí la señal de que hubo una pregunta verdadera. En ese microfilm aparece la carta de Philip Cummings a Ángel del Río, fechada en 1966, y en esa carta asoma, de manera decisiva, la sombra de ese manuscrito. Su existencia dicha, sugerida, recordada, evocada. No como leyenda oral, sino como huella escrita.
Quizá por eso la dimensión del hallazgo es tan singular. Porque introduce a Tomelloso no solo en la lógica del patrimonio, sino en la de la investigación viva. Lo que se conserva aquí no es únicamente un documento raro; es una puerta entreabierta. Una invitación a seguir. A buscar en bibliotecas norteamericanas, en fondos dispersos, en colecciones olvidadas, en cajas que nadie ha revisado del todo. A pensar que la historia literaria, incluso la de los grandes nombres, nunca está cerrada por completo.
Y hay algo emocionante en que esa posibilidad surja precisamente en Tomelloso.
No en una gran capital. No en uno de esos lugares donde la cultura parece tener reservado de antemano su espacio natural. Sino aquí, en una ciudad que desde hace décadas ha ido tejiendo, con paciencia y con una conciencia cada vez más nítida, una relación seria con la creación, con el arte y con la memoria. Una ciudad que sabe lo que significa cuidar una herencia. Que ha aprendido que el patrimonio no es solo una celebración del pasado, sino una responsabilidad hacia el porvenir.
En ese sentido, lo sucedido estos días tiene una carga simbólica poderosa. Tomelloso no recibe solo los libros de José Olivio Jiménez y Dionisio Cañas, ni solo un archivo de correspondencias, dedicatorias, fotografías o manuscritos. Recibe una oportunidad. La de convertirse en un lugar de referencia para lectores, investigadores y curiosos. La de demostrar que una biblioteca municipal puede ser también un centro de irradiación cultural. La de recordarnos que los pueblos y las ciudades medias no tienen por qué ocupar un lugar periférico en el mapa del conocimiento.
Al contrario: a veces son precisamente esos lugares los que mejor entienden el valor del cuidado.
Porque esa palabra —cuidado— atraviesa toda esta historia. Dionisio cuidó durante años una colección irrepetible. La ciudad se compromete ahora a cuidar esa colección para que permanezca unida, protegida y disponible. Y, en un plano más amplio, lo que se cuida aquí es también una manera de entender la cultura: no como adorno, no como prestigio vacío, no como foto de un día, sino como tarea lenta, minuciosa y colectiva.
Tal vez por eso el episodio del microfilm tiene algo casi perfecto como símbolo. Un objeto frágil que necesita de manos responsables. Una prueba que, si no se protege, se pierde. Una historia que solo puede seguir viva si alguien decide hacerse cargo de ella.
En el fondo, de eso trata todo archivo. De vencer la desaparición. De plantar una pequeña resistencia frente al olvido.
Y de ahí que el gesto de Dionisio Cañas adquiera una dimensión que va más allá de lo bibliográfico o incluso de lo literario. Su donación no es únicamente una cesión de materiales; es una forma de devolver a su ciudad una parte de lo vivido, de lo leído, de lo encontrado por el mundo. Como si después de tantos años de viaje, de estudio, de trabajo y de intemperie intelectual, algo regresara al origen para pedir amparo. Para decir: ahora os toca a vosotros.
Él mismo dejó una frase que resume con nitidez el alcance del momento: “Aquí en Tomelloso va a estar la prueba”. La prueba. No el mito, no la exageración, no el titular fácil. La prueba. O, al menos, la prueba de que merece la pena seguir preguntando.
Y eso quizá sea lo más hermoso de todo.
Que una ciudad como Tomelloso, tan acostumbrada a dialogar con la pintura, con la luz, con la memoria de sus artistas, entre ahora también en esta otra geografía de la literatura como quien enciende una lámpara sobre un papel antiguo. Que lo haga no para apropiarse de nada, sino para custodiarlo. No para cerrar una historia, sino para abrirla. No para convertir un misterio en espectáculo, sino para ponerlo al alcance de quienes quieran leer, investigar y comprender.
En un tiempo de ruido rápido y consumo fugaz, hay algo profundamente esperanzador en que una biblioteca municipal reciba un microfilm y lo convierta en noticia, en promesa y en horizonte.
Porque hay documentos que valen por lo que dicen. Y otros, más raros, más delicados, que valen por lo que obligan a imaginar, a buscar y a no conformarse.
Este pertenece a los segundos.
Y quizá, dentro de muchos años, cuando alguien vuelva sobre esta historia, no recuerde solo que en algún lugar de Estados Unidos pudo quedar un sobre con 53 páginas manuscritas de Lorca. Quizá recuerde también que hubo una ciudad de La Mancha que entendió a tiempo la importancia de guardar no solo los libros, sino también sus sombras. No solo las certezas, sino los indicios. No solo las obras, sino esa clase de huellas que mantienen viva la posibilidad del descubrimiento.
El salón de actos de la Casa de Cultura de Tomelloso acogió en la tarde de este jueves la presentación del legado donado por Dionisio Cañas, un conjunto de libros y documentos reunidos durante décadas junto al crítico José Olivio Jiménez. El acto, celebrado coincidiendo con el Día del Libro, estuvo precedido por una atención a medios y contó con la intervención del propio Cañas y de la concejala de Cultura, Inés Losa.
En esa comparecencia previa, Losa ya subrayó la importancia de la donación para la ciudad, destacando que Tomelloso “se sitúa aún más como un referente nacional en el ámbito de la poesía”. Además, insistió en el compromiso del Ayuntamiento con la conservación del fondo: “No solo de acoger, sino de cuidar, y de que permanezca siempre unida”.
Ya en el inicio del acto, la concejala volvió a tomar la palabra para dar la bienvenida al público en una jornada que calificó de especial: “Hoy no es un Día del Libro cualquiera”, señaló, recordando que esa misma mañana se había formalizado la donación en el Ayuntamiento, junto al compromiso de proteger y mantener íntegra la colección.
A continuación, Dionisio Cañas inició una intervención en tono cercano, en la que fue alternando la explicación del contenido del legado con recuerdos personales. “Es un día de emoción… me deshago de 50 años de mi vida”, afirmó, aunque dejando claro que lo hacía con tranquilidad: “Sé que aquí la van a proteger y la van a tratar muy bien”.
El escritor explicó el origen de la colección, vinculada a José Olivio Jiménez, que comenzó a reunir libros de poesía en los años 50. Ese fondo inicial se ha ampliado con el tiempo hasta incluir poesía española y latinoamericana desde el siglo XIX, con ejemplares dedicados por autores como Vicente Aleixandre, José Hierro o Francisco Brines.
A ello se suma la aportación del propio Cañas durante su etapa en Nueva York, donde residió durante más de treinta años y entró en contacto con numerosos poetas latinoamericanos. “Esos libros son muy difíciles… en las bibliotecas españolas casi no existen”, explicó, destacando esta parte como uno de los elementos más singulares del legado.
La intervención avanzó entre anécdotas personales, como su llegada tardía a la poesía —“yo no sabía nada de poesía española”— o sus años trabajando en librerías, donde fue reuniendo muchos de los ejemplares: “Alguna vez me llevaba algún libro en el bolsillo… robar para la poesía no es robar”, comentó con humor.
Además de los libros, el fondo incluye correspondencia, manuscritos y fotografías. Entre ellos, Cañas destacó las cartas entre Vicente Aleixandre y José Olivio Jiménez, así como la correspondencia entre José Hierro y Aurora de Albornoz. También mencionó algunas piezas curiosas del archivo, como un microfilm relacionado con Federico García Lorca, presentado como una de las muchas singularidades de la colección.
En la parte final, Cañas volvió a una idea que repitió en varias ocasiones durante la jornada, comparando la donación con una despedida personal: “Es como cuando uno se deshace de una hija… pero se va a una casa que va a estar bien cuidada”.
El legado quedará integrado en la Biblioteca Municipal, donde se habilitará un espacio específico para su conservación y consulta, con el objetivo de que esté disponible tanto para lectores como para investigadores.
Si un día como hoy, 23 de abril, salimos a la calle y preguntamos qué se celebra la mayoría de la gente nos diría que es el Día del Libro y, seguramente, solo las personas relacionadas con el medio o bien informadas añadirían lo de los derechos de autor. Si a continuación preguntáramos el motivo de esta celebración, muchas otras nos responderían que fue el día en que murieron Cervantes y Shakespeare. Algunos menos añadirían que el 23 de abril también fue la fecha en la que falleció el inca Garcilaso de la Vega, el “príncipe de los escritores del Nuevo Mundo”.
Lo curioso de todo esto es que, la realidad es algo más compleja y, en cierto modo, más interesante. Para el primer de los casos, la efemérides no coincide con la realidad. Así, cuando Miguel de Cervantes exhaló su último aliento en Madrid, el 22 de abril de 1616 (que no el 23), lo hizo en un tiempo ya corregido (calendario gregoriano). Y cuando William Shakespeare murió en Stratford-upon-Avon, el 23 de abril de ese mismo año (calendario juliano), lo hizo en un mundo que aún contaba los días con un viejo desfase. La diferencia entre ambos calendarios en el siglo XVII era de diez días, lo que significa que el 23 de abril inglés no coincide con el 23 de abril español. Traducido a nuestro calendario actual, Shakespeare murió el 3 de mayo, por lo que en términos estrictos, no fallecieron el mismo día, ya que en 1616 el tiempo no corría igual en todas partes. Y esto no es una metáfora, sino una realidad casi invisible pero que separaba a las personas, incluso en la manera de contar sus días, y dejaba constancia de que el tiempo, aunque se trate de una magnitud física, es también una construcción cultural.
En definitiva, dos de las figuras más influyentes de la literatura universal murieron con pocos días de diferencia, pero la historia y el marketing decidieron hacerlos coincidir; y esa coincidencia simbólica ha resultado tan poderosa que hoy seguimos celebrando juntos su legado; como si la literatura, al homenajear a dos de sus mayores voces, hubiera querido fingir que el tiempo, por una vez, se mide y se expresa en un mismo idioma.
Sucedió, pues, que yendo por una calle alzó los ojos don Quijote y vio escrito sobre una puerta con letras muy grandes: “Aquí se imprimen libros”, de lo que se contentó mucho.
Del capítulo LXII . Segunda parte. Del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha.
Con motivo de la celebración de la Romería, el próximo domingo 26 de abril de 2026 se producirán cambios puntuales en algunas paradas del servicio de autobuses entre Tomelloso y Madrid, según la información facilitada por la organización del transporte.
En concreto, el servicio Tomelloso–Madrid de las 19:00 horas modificará su punto habitual de salida, que se trasladará a la carretera 310, en la esquina con la calle Del Norte, junto a la nave de MRW. Esta misma ubicación será utilizada también como punto de parada para la bajada de viajeros en los servicios procedentes de Madrid con salida a las 13:00 y a las 17:30 horas.
Por otro lado, se ha confirmado que los servicios con salida desde Madrid a las 9:00 y a las 16:30 horas mantendrán su parada habitual en la Estación de Autobuses de Tomelloso, sin cambios respecto a su recorrido habitual.
Una persona ha resultado herida en un accidente de tráfico registrado este jueves, 23 de abril, en el kilómetro 140 de la A-43, a la altura de Villarrobledo (Albacete). El siniestro, en el que se han visto implicados dos camiones, obligó a cortar la vía en sentido Ciudad Real. El afectado, un camionero de 55 años, fue trasladado en UVI al Hospital de Albacete tras ser liberado por los bomberos. Horas después, la circulación quedó restablecida.
El aviso del accidente se recibió a las 15:40 horas, según han informado fuentes del Servicio de Emergencias 112. Como consecuencia de la colisión, uno de los conductores quedó atrapado, lo que hizo necesaria la intervención de los bomberos para su rescate.
En una actualización posterior, se ha precisado que el herido es “un camionero de 55 años” que fue trasladado “en UVI al hospital de Albacete tras ser liberado por los bomberos”.
Hasta el lugar del suceso se desplazaron bomberos, una UVI móvil y agentes de la Guardia Civil.
El accidente provocó el corte de la autovía en sentido Ciudad Real. Finalmente, tras la retirada de los restos del siniestro, “se recupera el paso normal por la autovía”, según la última actualización del servicio de emergencias.
El alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, y el poeta Dionisio Cañas han formalizado este jueves, coincidiendo con el Día del Libro, la donación de la colección y archivos particulares del propio Cañas y del crítico literario y profesor universitario cubano José Olivio Jiménez, fallecido en 2003, al Ayuntamiento de la localidad. La rúbrica del acuerdo, celebrada tras la recepción del material, ha contado también con la presencia de la concejala de Cultura, Inés Losa. El fondo se integrará en la Biblioteca Municipal, donde ocupará un espacio relevante y exclusivo.
Dionisio Cañas ha calificado la jornada como “un día muy emocionante” y ha expresado su satisfacción por saber que su legado y el de José Olivio “están a salvo y a disposición de la ciudadanía en general”. El poeta ha agradecido al alcalde y a la concejala de Cultura la elección de la Biblioteca Municipal como destino de la colección, destacando que “para mí es un orgullo enorme que esté aquí, ligado a la Biblioteca”.
Cañas ha subrayado el valor de la donación, que incluye una colección de libros de autores latinoamericanos “muy difíciles o casi imposibles de conseguir en España en ninguna biblioteca”, lo que supone un aporte singular para investigadores.
El poeta ha detallado que muchos de los libros donados están firmados por los propios autores, “que son amigos”, desde Vicente Aleixandre y otros miembros de la Generación del 27, hasta Luis Antonio de Villena.
Por su parte, tanto el alcalde como la concejala de Cultura han mostrado su satisfacción por la incorporación de estos fondos al patrimonio municipal. Inés Losa ha afirmado que “hoy es un día importante para Tomelloso”, ya que la donación “viene a enriquecer el patrimonio cultural de la ciudad de una manera ingente”.
Losa ha incidido en el compromiso del Ayuntamiento de preservar la colección y garantizar que “permanezca siempre unida y vinculada a la Biblioteca, pase quien pase por el gobierno municipal”. Este compromiso ha sido destacado también por el alcalde y el propio Dionisio Cañas, a quien han agradecido “su generosidad con Tomelloso”.
Javier Navarro ha añadido que recibir la obra del poeta y de José Olivio Jiménez “es un orgullo enorme” y ha asegurado que le estarán “eternamente agradecidos”. El alcalde ha resaltado la disposición de Dionisio Cañas para colaborar en iniciativas culturales y ha garantizado que seguirán trabajando para que el legado de ambos “sea mucho más”.
La colección donada está compuesta por libros, archivos, correspondencia, manuscritos y material fotográfico relacionados con la obra de Dionisio Cañas y José Olivio Jiménez, constituyendo un fondo único en el ámbito de la poesía española e iberoamericana de los siglos XIX, XX y XXI.
El Ayuntamiento reconoce el interés público, cultural y patrimonial de estos fondos y se compromete a su conservación, catalogación y mantenimiento, así como a facilitar su consulta pública e investigadora, impulsar su digitalización y accesibilidad online, e integrar el fondo en redes documentales y patrimoniales regionales y nacionales.
Como parte de los actos de la jornada, Dionisio Cañas ofrecerá esta tarde, a las 19:00 horas en la Biblioteca Municipal, una conferencia titulada “Legado Dionisio Cañas – José Olivio Jiménez: génesis y evolución de una colección de poesía española e iberoamericana (S.XIX-XX-XXI)”.