Ya sabemos que MASTER CHEF es ante todo un talent show televisivo, por lo que hay muchas cosas que se salen de los cánones de los concursos normales.

En la primera prueba hizo un plato simplemente aceptable; Unas tortitas con chocolate y frutos rojos y secos, pero no fue el mejor, como nos tiene acostumbrados. Ayer María dejó claro su talón de Aquiles: los postres.

El cambio de rumbo al que nos empieza a acostumbrar el concurso, hizo que en la prueba por equipos, el equipo de María fuera de nuevo el peor (a pesar de que ella hizo muy bien su trabajo). No me pienso extender aquí sobre la importancia que se le da en este concurso a la capacidad de liderazgo de los concursantes, porque no solo vale trabajar bien.

El caso es que María tuvo que pasar tres pruebas eliminatorias con la mantequilla como protagonista, y sin ser la peor en ninguna de ellas, la dinámica del concurso la llevó a tener que cocinar en las tres pruebas. La última prueba en la que se jugaban la permanencia ella y otro concursante fue hacer un clásico plato francés: Lenguado Mernier. A pesar del nerviosismo de nuestra querida paisana, sacó fuerzas de flaqueza y consiguió hacer mejor plato que su oponente.

Desde mi punto de vista el programa de ayer ha supuesto un punto de inflexión para María dentro del concurso, y para mi sigue siendo la favorita. Creo que la mala suerte de ser la única concursante que ha tenido que cocinar en todas las pruebas eliminatorias le va a dar más fuerza moral. Ayer hubo momentos en que la concursante tomellosera se vino un poco abajo, pero creo que si ha logrado superarlo, va a suponer una inyección de moral, y además está comprobado que los concursantes que van mucho a la última prueba eliminatoria adquieren una fuerza que les hace superar los momentos más complicados.

Sigo creyendo en María cómo el primer día, y mi apuesta sigue siendo para ella, al menos cómo finalista.

ANIMO MARÍA!

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