Escribo estas líneas desde la soledad que deja la pérdida de un padre y una tía a la que se puede decir que era mi segunda madre.

Desde hace semanas lucen a media asta las banderas en honor a mi padre y mi tía. Sí, lucen así por ellos, es el mayor reconocimiento que se les puede hacer, ¿se puede hacer más? ¿Podemos poner un crespón negro en cada esquina de nuestro pueblo? Esta última semana descubro anonadada cómo diferentes grupos tratan de asociarse esta iniciativa, “yo exijo”, “nosotros ya lo hemos pedido por cuarta vez……”. Sinceramente, a mi por muchos lazos que se pongan nada ni nadie va a devolverme la vida de mis seres queridos, y los más importante, no van a conseguir evitar que salve la vida a nadie más el día de mañana. Sin embargo, este esperpéntico gesto veo cómo sí está dividiendo a los ciudadanos, los hay quienes defienden que no es necesario, y los hay quienes lanzan todo su odio contra los otros, ambos tienen cabida, pero sobre todo desde el respeto, no buscando la división o una guillotina en la plaza del pueblo como se pretende en muchas publicaciones.

Ante la pérdida de nuestros seres más queridos buscamos un culpable con el fin de serenar nuestra angustia. A lo largo de estos casi dos meses hemos podido observar circos televisivos y periodísticos, donde los distintos medios locales, regionales, nacionales y hasta internacionales, sí, me han oído bien, internacionales, buscan el morbo y la venta del titular sin contrastar información, sí, continúan oyendo bien, sin contrastar información, que días después se veía desmentida. Desde aquellos ya lejanos “estamos muy bien”, al “estamos desamparados” a las cuentas de los párrocos de otras localidades o “Wuhan de la Mancha”, todo con la pretensión de buscar un titular, 50 “me gusta” o quizás buscar un daño intencionado. Pues bien, ni “estábamos tan bien”, como luego se vio días después cuando no paraban de salir ambulancias de algunas residencias, ni se ha estado desamparado, sino con una mala gestión, que no tenía ni pañales para nuestros abuelos, ni somos el Wuhan de la Mancha, ya que conforme vamos conociendo datos de otras poblaciones de la región, los hay quienes no han salido en la tele y poseen peores registros que los de nuestro campo santo.

Por los datos que se dan de pacientes en el hospital parece ser que estamos saliendo del túnel, es momento de empezar a respirar, ilusionarse y de salir todos unidos de esta gran catástrofe que ha parado Tomelloso, Ciudad Real, España, Europa y El Mundo por completo.

Escribo estas líneas con la esperanza de que sirvan de nexo entre todos los ciudadanos de nuestra población, ya que lo que menos necesitamos ahora es división y sí luchar todos juntos, empezando por aquellos que nos representan y que estoy segura que se están dejando la piel por todos y cada una de nosotras ya que creo que no es plato de buen gusto para nadie ver cómo nos dejamos a nuestros seres más queridos.

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