El uso de venenos para combatir la sobrepoblación de conejos ha vuelto a situarse en el punto de mira de la Guardia Civil. En el marco de la operación «LEPANÍ», agentes del SEPRONA de Socuéllamos han investigado a tres personas por su presunta implicación en delitos contra la flora y la fauna y maltrato animal, después de localizar cebos tóxicos en varias parcelas agrícolas de Tomelloso, Socuéllamos y Alcázar de San Juan.
En el caso de Tomelloso, los agentes localizaron en el paraje de Pinilla hasta once puntos con raticida de color rosáceo y azulado, además de dos bolsas identificadas como RATIBROM y RATICIDA HALPER. En la misma zona también aparecieron restos de varios conejos muertos.
La investigación comenzó entre los meses de abril y mayo, tras detectarse la aparición de conejos muertos en diferentes puntos de la comarca. Paralelamente, un vecino denunció el posible envenenamiento de un hurón que utilizaba para la caza después de que el animal bebiera agua en las inmediaciones del paraje de La Casilla, en Alcázar de San Juan.
Las inspecciones realizadas por el SEPRONA también permitieron descubrir 31 puntos con cebada impregnada de una sustancia presuntamente venenosa junto a madrigueras de conejos en distintos parajes de Socuéllamos.
Sustancias tóxicas prohibidas en el medio natural
Las muestras recogidas fueron analizadas por el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre El Chaparrillo, en Ciudad Real, que confirmó la presencia de ácido nítrico, raticidas y productos fitosanitarios. El resto de cebos fue retirado para evitar que otros animales pudieran ingerirlos y que el veneno se extendiera por la cadena trófica.
Según la Guardia Civil, las tres personas investigadas estaban vinculadas a las parcelas donde aparecieron tanto los cebos como los animales muertos. Durante la investigación manifestaron que habían recurrido a este método prohibido debido a los daños que la elevada población de conejos estaba causando en sus cultivos, con las consiguientes pérdidas económicas.
La Guardia Civil recuerda que el uso de veneno es un delito
El Instituto Armado recuerda que la utilización de venenos en el medio natural está expresamente prohibida por el grave riesgo que supone para la fauna silvestre y los animales domésticos.
De hecho, recientemente un juzgado de Ciudad Real condenó a un vecino de Socuéllamos por colocar rodenticida en madrigueras de conejos para proteger sus cultivos. La sentencia señala que este tipo de sustancias, como el brodifacoum, solo pueden emplearse en ámbitos muy concretos y su uso en espacios naturales puede provocar una mortandad indiscriminada de animales.
Las diligencias instruidas por esta operación han sido remitidas a los Tribunales de Instancia de Tomelloso y Alcázar de San Juan.
