Tomelloso ya respira ambiente de romería. En la noche del jueves 23 al viernes 24 de abril, la Virgen de las Viñas ha sido preparada con esmero por su hermandad para lucir radiante en una de las citas más esperadas del calendario local. La devoción, el trabajo y la emoción han sido los protagonistas de una noche en la que la Patrona ha quedado lista para su gran día.
La hermandad ha vivido una noche “muy especial”, en la que la emoción y la devoción guían las manos de Félix Godoy, el mayordomo, y de todo el grupo de servidoras de la Virgen para mostrarnos a María en todo su esplendor. Un proceso que, aunque exigente, se afronta con entrega y cariño por parte de quienes participan en él.
El trabajo realizado durante horas ha dado como resultado una imagen que refleja el profundo amor que el pueblo de Tomelloso siente por su Patrona. “Sólo un inmenso amor hacia nuestra Patrona es capaz de ensalzar la belleza de nuestra Madre María de las Viñas”, destacan desde la hermandad, subrayando el componente emocional que envuelve cada detalle de la preparación.
Se trata de un “trabajo arduo pero muy gratificante”, cuyo objetivo no es otro que la Virgen “celebre su romería luciendo así de guapa”. La ilusión acumulada durante días se materializa en una estampa que ya forma parte del inicio de la romería.
Con la imagen ya preparada, Tomelloso se dispone a vivir intensamente su romería en honor a la Virgen de las Viñas, una tradición profundamente arraigada que cada año reúne a miles de personas en torno a su Patrona.
Hay veces en que una ciudad recibe un legado. Y hay veces, también, en que recibe una pregunta.
Este Día del Libro, Tomelloso no incorporó solo una colección bibliográfica de enorme valor. No sumó únicamente cajas, volúmenes, cartas, fotografías, manuscritos, dedicatorias, huellas de una vida entera entregada a la poesía, al pensamiento y a la conversación de la literatura consigo misma. Lo que entró en la Biblioteca Municipal de Tomelloso, de la mano de Dionisio Cañas, fue algo más delicado y más difícil de nombrar: una evidencia. Un resto. Una señal física de que en algún momento existió, o pudo existir, una pieza perdida de la historia literaria española.
A veces la cultura no avanza por grandes hallazgos cerrados, limpios, concluyentes. A veces avanza por indicios. Por documentos laterales. Por una carta que alguien escribió y otro guardó. Por una nota que no resuelve el misterio, pero lo hace más real. Más incómodo. Más urgente.
En este caso, ese indicio tiene la forma modesta y casi fantasmal de un microfilm. Un soporte hoy casi arqueológico, una reliquia técnica de otro tiempo. Pero dentro de ese objeto pequeño, frágil, casi doméstico en apariencia, late una de esas historias que desbordan cualquier archivo local y conectan a Tomelloso con uno de los grandes nombres de la literatura universal: Federico García Lorca.
Eso fue, en buena medida, lo que flotó en el ambiente durante el acto celebrado en la biblioteca. No solo la importancia material de una donación extraordinaria, fruto de toda una vida de lectura, de trabajo y de cuidado. También la sensación de estar asistiendo a un descubrimiento simbólico de gran alcance: una ciudad manchega convirtiéndose en custodio de una pista esencial sobre una historia todavía incompleta.
Y en el centro de esa escena estaba Dionisio Cañas.
No solo como donante. No solo como poeta, ensayista, artista o investigador de su propia memoria. Estaba allí, sobre todo, como protagonista emocional de una entrega difícil. Él mismo lo dijo con una imagen que contenía la verdad entera del gesto: desprenderse de esa colección es como desprenderse de una hija o de un hijo. No hay retórica en una frase así. Hay biografía. Hay afecto. Hay años de convivencia con los libros, con los papeles, con las cartas, con las anotaciones, con los nombres propios de una educación sentimental y literaria.
Por eso la donación que Tomelloso acaba de recibir no debería leerse únicamente en términos de patrimonio. O no solo. Es también un acto de confianza. Un acuerdo entre una memoria privada y una institución pública. Una forma de decir: esto ya no me pertenece solo a mí; esto, que he cuidado durante años, pasa ahora a manos de una ciudad que promete custodiarlo, mantenerlo unido, hacerlo accesible y proyectarlo hacia el futuro.
Y ahí, justamente ahí, es donde la historia se vuelve ejemplar.
Porque si algo dejó claro Dionisio Cañas durante su intervención es que un legado cultural no consiste únicamente en reunir libros valiosos o documentos raros. Consiste también en garantizar que permanezcan vivos. Que no se dispersen. Que no se troceen. Que no dependan del humor cambiante de las coyunturas políticas ni de la fragilidad de las voluntades individuales. Que puedan ser consultados, estudiados, expuestos, compartidos. Que pasen del ámbito del tesoro íntimo al espacio común del conocimiento.
Hay algo profundamente civilizador en ese pacto.
Y sin embargo, entre todas las piezas del archivo, entre toda la riqueza bibliográfica y documental de la colección, hubo un momento en el que el aire de la sala pareció concentrarse en un solo punto: la historia de Philip Cummings.
Ese nombre, durante décadas apenas lateral en la biografía lorquiana, fue apareciendo en la voz de Dionisio como quien abre poco a poco una habitación cerrada. Cummings, el amigo norteamericano de Lorca. Cummings, el hombre al que el poeta conoció en aquel verano de 1929. Cummings, la figura unida al lago Edén, a Vermont, al tiempo de Poeta en Nueva York, a esa mezcla de amor, deslumbramiento, oscuridad y crisis interior en la que Lorca escribió algunos de los textos más decisivos de su obra.
Y luego, el núcleo del enigma: un manuscrito de 53 páginas que Lorca habría dejado a Cummings con una instrucción precisa. Que lo quemara si le ocurría algo. Y vaya si le ocurrió.
La frase tiene la fuerza de las historias que parecen inventadas por la propia literatura. Pero lo perturbador aquí no es solo su potencia novelesca, sino la posibilidad de que haya dejado rastro documental. No estamos ante el manuscrito. No ante su aparición. Lo verdaderamente importante, y también lo más honesto, es otra cosa: en Tomelloso queda depositada la prueba de que esa historia fue algo más que un rumor.
Ese es el valor del microfilm donado por Dionisio Cañas. No trae la obra, pero sí la evidencia. No entrega la respuesta, pero sí la señal de que hubo una pregunta verdadera. En ese microfilm aparece la carta de Philip Cummings a Ángel del Río, fechada en 1966, y en esa carta asoma, de manera decisiva, la sombra de ese manuscrito. Su existencia dicha, sugerida, recordada, evocada. No como leyenda oral, sino como huella escrita.
Quizá por eso la dimensión del hallazgo es tan singular. Porque introduce a Tomelloso no solo en la lógica del patrimonio, sino en la de la investigación viva. Lo que se conserva aquí no es únicamente un documento raro; es una puerta entreabierta. Una invitación a seguir. A buscar en bibliotecas norteamericanas, en fondos dispersos, en colecciones olvidadas, en cajas que nadie ha revisado del todo. A pensar que la historia literaria, incluso la de los grandes nombres, nunca está cerrada por completo.
Y hay algo emocionante en que esa posibilidad surja precisamente en Tomelloso.
No en una gran capital. No en uno de esos lugares donde la cultura parece tener reservado de antemano su espacio natural. Sino aquí, en una ciudad que desde hace décadas ha ido tejiendo, con paciencia y con una conciencia cada vez más nítida, una relación seria con la creación, con el arte y con la memoria. Una ciudad que sabe lo que significa cuidar una herencia. Que ha aprendido que el patrimonio no es solo una celebración del pasado, sino una responsabilidad hacia el porvenir.
En ese sentido, lo sucedido estos días tiene una carga simbólica poderosa. Tomelloso no recibe solo los libros de José Olivio Jiménez y Dionisio Cañas, ni solo un archivo de correspondencias, dedicatorias, fotografías o manuscritos. Recibe una oportunidad. La de convertirse en un lugar de referencia para lectores, investigadores y curiosos. La de demostrar que una biblioteca municipal puede ser también un centro de irradiación cultural. La de recordarnos que los pueblos y las ciudades medias no tienen por qué ocupar un lugar periférico en el mapa del conocimiento.
Al contrario: a veces son precisamente esos lugares los que mejor entienden el valor del cuidado.
Porque esa palabra —cuidado— atraviesa toda esta historia. Dionisio cuidó durante años una colección irrepetible. La ciudad se compromete ahora a cuidar esa colección para que permanezca unida, protegida y disponible. Y, en un plano más amplio, lo que se cuida aquí es también una manera de entender la cultura: no como adorno, no como prestigio vacío, no como foto de un día, sino como tarea lenta, minuciosa y colectiva.
Tal vez por eso el episodio del microfilm tiene algo casi perfecto como símbolo. Un objeto frágil que necesita de manos responsables. Una prueba que, si no se protege, se pierde. Una historia que solo puede seguir viva si alguien decide hacerse cargo de ella.
En el fondo, de eso trata todo archivo. De vencer la desaparición. De plantar una pequeña resistencia frente al olvido.
Y de ahí que el gesto de Dionisio Cañas adquiera una dimensión que va más allá de lo bibliográfico o incluso de lo literario. Su donación no es únicamente una cesión de materiales; es una forma de devolver a su ciudad una parte de lo vivido, de lo leído, de lo encontrado por el mundo. Como si después de tantos años de viaje, de estudio, de trabajo y de intemperie intelectual, algo regresara al origen para pedir amparo. Para decir: ahora os toca a vosotros.
Él mismo dejó una frase que resume con nitidez el alcance del momento: “Aquí en Tomelloso va a estar la prueba”. La prueba. No el mito, no la exageración, no el titular fácil. La prueba. O, al menos, la prueba de que merece la pena seguir preguntando.
Y eso quizá sea lo más hermoso de todo.
Que una ciudad como Tomelloso, tan acostumbrada a dialogar con la pintura, con la luz, con la memoria de sus artistas, entre ahora también en esta otra geografía de la literatura como quien enciende una lámpara sobre un papel antiguo. Que lo haga no para apropiarse de nada, sino para custodiarlo. No para cerrar una historia, sino para abrirla. No para convertir un misterio en espectáculo, sino para ponerlo al alcance de quienes quieran leer, investigar y comprender.
En un tiempo de ruido rápido y consumo fugaz, hay algo profundamente esperanzador en que una biblioteca municipal reciba un microfilm y lo convierta en noticia, en promesa y en horizonte.
Porque hay documentos que valen por lo que dicen. Y otros, más raros, más delicados, que valen por lo que obligan a imaginar, a buscar y a no conformarse.
Este pertenece a los segundos.
Y quizá, dentro de muchos años, cuando alguien vuelva sobre esta historia, no recuerde solo que en algún lugar de Estados Unidos pudo quedar un sobre con 53 páginas manuscritas de Lorca. Quizá recuerde también que hubo una ciudad de La Mancha que entendió a tiempo la importancia de guardar no solo los libros, sino también sus sombras. No solo las certezas, sino los indicios. No solo las obras, sino esa clase de huellas que mantienen viva la posibilidad del descubrimiento.
El salón de actos de la Casa de Cultura de Tomelloso acogió en la tarde de este jueves la presentación del legado donado por Dionisio Cañas, un conjunto de libros y documentos reunidos durante décadas junto al crítico José Olivio Jiménez. El acto, celebrado coincidiendo con el Día del Libro, estuvo precedido por una atención a medios y contó con la intervención del propio Cañas y de la concejala de Cultura, Inés Losa.
En esa comparecencia previa, Losa ya subrayó la importancia de la donación para la ciudad, destacando que Tomelloso “se sitúa aún más como un referente nacional en el ámbito de la poesía”. Además, insistió en el compromiso del Ayuntamiento con la conservación del fondo: “No solo de acoger, sino de cuidar, y de que permanezca siempre unida”.
Ya en el inicio del acto, la concejala volvió a tomar la palabra para dar la bienvenida al público en una jornada que calificó de especial: “Hoy no es un Día del Libro cualquiera”, señaló, recordando que esa misma mañana se había formalizado la donación en el Ayuntamiento, junto al compromiso de proteger y mantener íntegra la colección.
A continuación, Dionisio Cañas inició una intervención en tono cercano, en la que fue alternando la explicación del contenido del legado con recuerdos personales. “Es un día de emoción… me deshago de 50 años de mi vida”, afirmó, aunque dejando claro que lo hacía con tranquilidad: “Sé que aquí la van a proteger y la van a tratar muy bien”.
El escritor explicó el origen de la colección, vinculada a José Olivio Jiménez, que comenzó a reunir libros de poesía en los años 50. Ese fondo inicial se ha ampliado con el tiempo hasta incluir poesía española y latinoamericana desde el siglo XIX, con ejemplares dedicados por autores como Vicente Aleixandre, José Hierro o Francisco Brines.
A ello se suma la aportación del propio Cañas durante su etapa en Nueva York, donde residió durante más de treinta años y entró en contacto con numerosos poetas latinoamericanos. “Esos libros son muy difíciles… en las bibliotecas españolas casi no existen”, explicó, destacando esta parte como uno de los elementos más singulares del legado.
La intervención avanzó entre anécdotas personales, como su llegada tardía a la poesía —“yo no sabía nada de poesía española”— o sus años trabajando en librerías, donde fue reuniendo muchos de los ejemplares: “Alguna vez me llevaba algún libro en el bolsillo… robar para la poesía no es robar”, comentó con humor.
Además de los libros, el fondo incluye correspondencia, manuscritos y fotografías. Entre ellos, Cañas destacó las cartas entre Vicente Aleixandre y José Olivio Jiménez, así como la correspondencia entre José Hierro y Aurora de Albornoz. También mencionó algunas piezas curiosas del archivo, como un microfilm relacionado con Federico García Lorca, presentado como una de las muchas singularidades de la colección.
En la parte final, Cañas volvió a una idea que repitió en varias ocasiones durante la jornada, comparando la donación con una despedida personal: “Es como cuando uno se deshace de una hija… pero se va a una casa que va a estar bien cuidada”.
El legado quedará integrado en la Biblioteca Municipal, donde se habilitará un espacio específico para su conservación y consulta, con el objetivo de que esté disponible tanto para lectores como para investigadores.
Si un día como hoy, 23 de abril, salimos a la calle y preguntamos qué se celebra la mayoría de la gente nos diría que es el Día del Libro y, seguramente, solo las personas relacionadas con el medio o bien informadas añadirían lo de los derechos de autor. Si a continuación preguntáramos el motivo de esta celebración, muchas otras nos responderían que fue el día en que murieron Cervantes y Shakespeare. Algunos menos añadirían que el 23 de abril también fue la fecha en la que falleció el inca Garcilaso de la Vega, el “príncipe de los escritores del Nuevo Mundo”.
Lo curioso de todo esto es que, la realidad es algo más compleja y, en cierto modo, más interesante. Para el primer de los casos, la efemérides no coincide con la realidad. Así, cuando Miguel de Cervantes exhaló su último aliento en Madrid, el 22 de abril de 1616 (que no el 23), lo hizo en un tiempo ya corregido (calendario gregoriano). Y cuando William Shakespeare murió en Stratford-upon-Avon, el 23 de abril de ese mismo año (calendario juliano), lo hizo en un mundo que aún contaba los días con un viejo desfase. La diferencia entre ambos calendarios en el siglo XVII era de diez días, lo que significa que el 23 de abril inglés no coincide con el 23 de abril español. Traducido a nuestro calendario actual, Shakespeare murió el 3 de mayo, por lo que en términos estrictos, no fallecieron el mismo día, ya que en 1616 el tiempo no corría igual en todas partes. Y esto no es una metáfora, sino una realidad casi invisible pero que separaba a las personas, incluso en la manera de contar sus días, y dejaba constancia de que el tiempo, aunque se trate de una magnitud física, es también una construcción cultural.
En definitiva, dos de las figuras más influyentes de la literatura universal murieron con pocos días de diferencia, pero la historia y el marketing decidieron hacerlos coincidir; y esa coincidencia simbólica ha resultado tan poderosa que hoy seguimos celebrando juntos su legado; como si la literatura, al homenajear a dos de sus mayores voces, hubiera querido fingir que el tiempo, por una vez, se mide y se expresa en un mismo idioma.
Sucedió, pues, que yendo por una calle alzó los ojos don Quijote y vio escrito sobre una puerta con letras muy grandes: “Aquí se imprimen libros”, de lo que se contentó mucho.
Del capítulo LXII . Segunda parte. Del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha.
Con motivo de la celebración de la Romería, el próximo domingo 26 de abril de 2026 se producirán cambios puntuales en algunas paradas del servicio de autobuses entre Tomelloso y Madrid, según la información facilitada por la organización del transporte.
En concreto, el servicio Tomelloso–Madrid de las 19:00 horas modificará su punto habitual de salida, que se trasladará a la carretera 310, en la esquina con la calle Del Norte, junto a la nave de MRW. Esta misma ubicación será utilizada también como punto de parada para la bajada de viajeros en los servicios procedentes de Madrid con salida a las 13:00 y a las 17:30 horas.
Por otro lado, se ha confirmado que los servicios con salida desde Madrid a las 9:00 y a las 16:30 horas mantendrán su parada habitual en la Estación de Autobuses de Tomelloso, sin cambios respecto a su recorrido habitual.
Una persona ha resultado herida en un accidente de tráfico registrado este jueves, 23 de abril, en el kilómetro 140 de la A-43, a la altura de Villarrobledo (Albacete). El siniestro, en el que se han visto implicados dos camiones, obligó a cortar la vía en sentido Ciudad Real. El afectado, un camionero de 55 años, fue trasladado en UVI al Hospital de Albacete tras ser liberado por los bomberos. Horas después, la circulación quedó restablecida.
El aviso del accidente se recibió a las 15:40 horas, según han informado fuentes del Servicio de Emergencias 112. Como consecuencia de la colisión, uno de los conductores quedó atrapado, lo que hizo necesaria la intervención de los bomberos para su rescate.
En una actualización posterior, se ha precisado que el herido es “un camionero de 55 años” que fue trasladado “en UVI al hospital de Albacete tras ser liberado por los bomberos”.
Hasta el lugar del suceso se desplazaron bomberos, una UVI móvil y agentes de la Guardia Civil.
El accidente provocó el corte de la autovía en sentido Ciudad Real. Finalmente, tras la retirada de los restos del siniestro, “se recupera el paso normal por la autovía”, según la última actualización del servicio de emergencias.
El alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, y el poeta Dionisio Cañas han formalizado este jueves, coincidiendo con el Día del Libro, la donación de la colección y archivos particulares del propio Cañas y del crítico literario y profesor universitario cubano José Olivio Jiménez, fallecido en 2003, al Ayuntamiento de la localidad. La rúbrica del acuerdo, celebrada tras la recepción del material, ha contado también con la presencia de la concejala de Cultura, Inés Losa. El fondo se integrará en la Biblioteca Municipal, donde ocupará un espacio relevante y exclusivo.
Dionisio Cañas ha calificado la jornada como “un día muy emocionante” y ha expresado su satisfacción por saber que su legado y el de José Olivio “están a salvo y a disposición de la ciudadanía en general”. El poeta ha agradecido al alcalde y a la concejala de Cultura la elección de la Biblioteca Municipal como destino de la colección, destacando que “para mí es un orgullo enorme que esté aquí, ligado a la Biblioteca”.
Cañas ha subrayado el valor de la donación, que incluye una colección de libros de autores latinoamericanos “muy difíciles o casi imposibles de conseguir en España en ninguna biblioteca”, lo que supone un aporte singular para investigadores.
El poeta ha detallado que muchos de los libros donados están firmados por los propios autores, “que son amigos”, desde Vicente Aleixandre y otros miembros de la Generación del 27, hasta Luis Antonio de Villena.
Por su parte, tanto el alcalde como la concejala de Cultura han mostrado su satisfacción por la incorporación de estos fondos al patrimonio municipal. Inés Losa ha afirmado que “hoy es un día importante para Tomelloso”, ya que la donación “viene a enriquecer el patrimonio cultural de la ciudad de una manera ingente”.
Losa ha incidido en el compromiso del Ayuntamiento de preservar la colección y garantizar que “permanezca siempre unida y vinculada a la Biblioteca, pase quien pase por el gobierno municipal”. Este compromiso ha sido destacado también por el alcalde y el propio Dionisio Cañas, a quien han agradecido “su generosidad con Tomelloso”.
Javier Navarro ha añadido que recibir la obra del poeta y de José Olivio Jiménez “es un orgullo enorme” y ha asegurado que le estarán “eternamente agradecidos”. El alcalde ha resaltado la disposición de Dionisio Cañas para colaborar en iniciativas culturales y ha garantizado que seguirán trabajando para que el legado de ambos “sea mucho más”.
La colección donada está compuesta por libros, archivos, correspondencia, manuscritos y material fotográfico relacionados con la obra de Dionisio Cañas y José Olivio Jiménez, constituyendo un fondo único en el ámbito de la poesía española e iberoamericana de los siglos XIX, XX y XXI.
El Ayuntamiento reconoce el interés público, cultural y patrimonial de estos fondos y se compromete a su conservación, catalogación y mantenimiento, así como a facilitar su consulta pública e investigadora, impulsar su digitalización y accesibilidad online, e integrar el fondo en redes documentales y patrimoniales regionales y nacionales.
Como parte de los actos de la jornada, Dionisio Cañas ofrecerá esta tarde, a las 19:00 horas en la Biblioteca Municipal, una conferencia titulada “Legado Dionisio Cañas – José Olivio Jiménez: génesis y evolución de una colección de poesía española e iberoamericana (S.XIX-XX-XXI)”.
El Ministerio del Interior ha presentado este jueves el teléfono 018, un servicio gratuito y accesible dirigido a las víctimas de siniestros viales. El recurso, que estará disponible en todo el territorio nacional, ofrece información personalizada en más de 50 idiomas sobre recursos psicológicos, sociales, legales y médicos.
El acto de presentación se ha celebrado en la sede de la Dirección General de Tráfico (DGT) y ha contado con la presencia de representantes de asociaciones de víctimas, el director de Tráfico, Pere Navarro, el director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, Álvaro Gómez, y la subsecretaria de Interior, Susana Crisóstomo, entre otras autoridades.
El 018, que entra en funcionamiento desde hoy, proporcionará a las víctimas una orientación inicial y, si así lo desean, información sobre las asociaciones de víctimas más adecuadas y cercanas a su situación y ámbito territorial. El servicio, confidencial y disponible los 365 días del año entre las 8.00 y las 21.00 horas, está gestionado por un equipo de profesionales compuesto por trabajadores sociales, psicólogos y abogados con más de cinco años de experiencia en atención telefónica a víctimas.
Durante su intervención, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha destacado que «el 018 no solo ofrece atención directa, sino que facilita el acceso a una red de apoyo ya existente, lo que fortalecerá el trabajo de las asociaciones y garantizará que ninguna víctima se quede sin información, sin acompañamiento y sin la posibilidad de recibir una atención especializada y continuada».
Grande-Marlaska ha subrayado la importancia de este recurso como «primer punto de contacto a través del cual las víctimas reciben información, orientación psicológica, asesoramiento jurídico básico y acompañamiento emocional en momentos dramáticos».
El ministro ha añadido que «la atención telefónica reduce barreras como el miedo, la distancia geográfica, la falta de recursos económicos o el desconocimiento de los procedimientos disponibles, y su carácter confidencial genera un entorno de mayor confianza para la víctima».
El 018 no es un teléfono de urgencias para utilizar en el momento en que se produce un siniestro, sino que está orientado a la fase posterior al accidente, ofreciendo orientación psicológica, social, legal o médica. El seguimiento de los casos graves podrá prolongarse hasta un año, siempre con la autorización del interesado, para comprobar la utilidad de los recursos ofrecidos y adaptarlos a la evolución de las necesidades.
El servicio se complementará con un grupo de trabajo de seguimiento en el marco del Consejo Superior de Tráfico y Seguridad Vial, en el que participarán también las asociaciones de víctimas. Además, la DGT difundirá el 018 a través de su página web, redes sociales, el servicio de información de tráfico, MiDGT y los paneles de mensaje variable en las carreteras.
En la presentación, Pere Navarro ha reconocido que el proceso para poner en marcha el 018 ha sido «largo» y «farragoso», pero ha concluido que «bien está lo que bien acaba». Por su parte, Álvaro Gómez ha señalado que este servicio es «fruto del trabajo de muchas personas» y ha aclarado que «no nace para sustituir recursos existentes» ni pretende «sustituir al 112».
Las asociaciones de víctimas han valorado de forma muy positiva la puesta en marcha del 018. Jeanne Picard, secretaria de Stop Accidentes, ha afirmado: «Ojalá nadie lo tenga que descolgar», calificando el día como «muy especial» tras 26 años reclamando esta medida.
Picard ha insistido en la necesidad de una «atención integral» para las víctimas, recordando que son «las víctimas ‘escondidas’ detrás de las estadísticas, de una justicia ciega y lenta», y ha compartido la experiencia de quienes reciben una llamada para acudir a la morgue: «No queremos que le pase a nadie más. Conocemos el dolor, la soledad, la impotencia y la indiferencia».
Mar Cogollos, directora de AESLEME, ha declarado que el 018 es «muy bienvenido» y «muy esperado» por las asociaciones, destacando que «por fin es un número de tres cifras que va a aprender todo el mundo, como el de la violencia de género». Mayte Gallego, presidenta de ASPAYM, ha celebrado la puesta en marcha de la herramienta, que «puede marcar la diferencia» en la toma de las primeras decisiones y «abre la puerta» a una red de apoyo.
Elena Fernández, de la Asociación DIA, ha señalado que el 018 supone una «puerta de entrada accesible y humana», capaz de «marcar la diferencia» para personas en situación de especial vulnerabilidad. Ana Cabellos, de Daño Cerebral Estatal, ha calificado el 018 como un «acierto», permitiendo «una respuesta lo más rápida y eficaz posible» en momentos de «gran indefensión y confusión».
Yolanda Domenech, directora de P(A)T – Prevención de Accidentes de Tráfico, ha valorado «muy positivamente» este recurso «largamente demandado y reclamado», que «por fin» ofrece un número fácil de recordar y que, en su opinión, permitirá a las víctimas «atravesar el caos» tras un siniestro vial.
El teléfono 018 se puede utilizar directamente, por WhatsApp en el 645 713 823, por correo electrónico en [email protected] o a través del formulario en la web de la DGT.
El Grupo Municipal Socialista de Tomelloso ha denunciado, a través de una nota de prensa, lo ocurrido en el último Pleno municipal, donde aseguran que el alcalde, Javier Navarro, impidió su intervención durante el turno de preguntas del público, pese a haber sido aludidos por representantes de la Plataforma STOP Biometano.
Según el PSOE, esta situación supone “un nuevo ejemplo” de la forma de dirigir las sesiones plenarias, al considerar que se les negó la palabra para responder a una cuestión planteada por vecinos sobre la posible instalación de una planta de biometano en la localidad.
En su comunicado, los socialistas también han criticado el tono empleado por el portavoz del equipo de gobierno durante la sesión, calificándolo de inapropiado hacia los ciudadanos que asistieron al Pleno.
Ante la imposibilidad de intervenir en ese momento, el Grupo Socialista ha querido trasladar públicamente su postura, reiterando su rechazo al proyecto de la planta de biometano “tal y como está planteado”, así como a la gestión realizada por el alcalde en este asunto.
En este sentido, acusan a Navarro de haber actuado como “comercial” del proyecto en distintas reuniones, mostrando un interés que, según indican, no comparten. Además, recuerdan que fueron los primeros en alertar sobre esta iniciativa y critican que se intentara llevar al Pleno un acuerdo relacionado con la empresa promotora sin información previa suficiente.
El PSOE también insiste en que el Ayuntamiento dispone de herramientas legales para limitar o impedir este tipo de instalaciones, y reclama al alcalde que actúe en la misma línea que otros municipios.
Por último, los socialistas piden al equipo de gobierno que aclare su posición y deje de atribuir la responsabilidad a otras administraciones. “La Junta ya ha dejado claro que los ayuntamientos tienen capacidad de decisión”, señalan, por lo que consideran que la decisión final depende del consistorio.
Tomelloso se convertirá a finales de abril en punto de referencia para el sector agrícola con la celebración del Encuentro Internacional Phytoma “Presente y Futuro de la FitoSanidad en Pistacho y Almendro”, que tendrá lugar los días 28 y 29 en el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha (IRIAF).
El evento reunirá a investigadores y especialistas nacionales e internacionales para analizar los principales retos fitosanitarios de estos cultivos, en un contexto marcado por el cambio climático, la aparición de nuevas plagas y la evolución de los sistemas de producción.
La inauguración institucional contará con la presencia del consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, cuya intervención está prevista el día 28 a las 14:00 horas. Previamente, a las 9:30, se celebrará el acto de apertura con representantes de la Consejería, del comité científico-técnico y de la organización del encuentro.
Uno de los aspectos más destacados será la participación de expertos de la Universidad de California, Davis, referente mundial en investigación agrícola, junto a especialistas de centros como el IRIAF, el IFAPA, el IRTA o diversas universidades españolas.
El programa se estructurará en cuatro bloques centrados en aspectos agronómicos, enfermedades, plagas y sanidad poscosecha, abordando los cambios que están transformando el cultivo del pistacho y el almendro en los últimos años.
La elección de Tomelloso como sede refuerza su papel dentro del sector agroalimentario regional, en un momento en el que los frutos secos han experimentado un notable crecimiento en Castilla-La Mancha, consolidándose como una alternativa rentable y adaptada a condiciones de sequía.