Tomelloso recibe una colección única de poesía con cartas inéditas y joyas literarias

El legado de Dionisio Cañas y José Olivio Jiménez, donado a la Biblioteca Municipal, reúne décadas de historia literaria y sitúa a la ciudad como referente en el estudio de la poesía en español

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El salón de actos de la Casa de Cultura de Tomelloso acogió en la tarde de este jueves la presentación del legado donado por Dionisio Cañas, un conjunto de libros y documentos reunidos durante décadas junto al crítico José Olivio Jiménez. El acto, celebrado coincidiendo con el Día del Libro, estuvo precedido por una atención a medios y contó con la intervención del propio Cañas y de la concejala de Cultura, Inés Losa.

En esa comparecencia previa, Losa ya subrayó la importancia de la donación para la ciudad, destacando que Tomelloso “se sitúa aún más como un referente nacional en el ámbito de la poesía”. Además, insistió en el compromiso del Ayuntamiento con la conservación del fondo: “No solo de acoger, sino de cuidar, y de que permanezca siempre unida”.

Ya en el inicio del acto, la concejala volvió a tomar la palabra para dar la bienvenida al público en una jornada que calificó de especial: “Hoy no es un Día del Libro cualquiera”, señaló, recordando que esa misma mañana se había formalizado la donación en el Ayuntamiento, junto al compromiso de proteger y mantener íntegra la colección.

A continuación, Dionisio Cañas inició una intervención en tono cercano, en la que fue alternando la explicación del contenido del legado con recuerdos personales. “Es un día de emoción… me deshago de 50 años de mi vida”, afirmó, aunque dejando claro que lo hacía con tranquilidad: “Sé que aquí la van a proteger y la van a tratar muy bien”.

El escritor explicó el origen de la colección, vinculada a José Olivio Jiménez, que comenzó a reunir libros de poesía en los años 50. Ese fondo inicial se ha ampliado con el tiempo hasta incluir poesía española y latinoamericana desde el siglo XIX, con ejemplares dedicados por autores como Vicente Aleixandre, José Hierro o Francisco Brines.

A ello se suma la aportación del propio Cañas durante su etapa en Nueva York, donde residió durante más de treinta años y entró en contacto con numerosos poetas latinoamericanos. “Esos libros son muy difíciles… en las bibliotecas españolas casi no existen”, explicó, destacando esta parte como uno de los elementos más singulares del legado.

La intervención avanzó entre anécdotas personales, como su llegada tardía a la poesía —“yo no sabía nada de poesía española”— o sus años trabajando en librerías, donde fue reuniendo muchos de los ejemplares: “Alguna vez me llevaba algún libro en el bolsillo… robar para la poesía no es robar”, comentó con humor.

Además de los libros, el fondo incluye correspondencia, manuscritos y fotografías. Entre ellos, Cañas destacó las cartas entre Vicente Aleixandre y José Olivio Jiménez, así como la correspondencia entre José Hierro y Aurora de Albornoz. También mencionó algunas piezas curiosas del archivo, como un microfilm relacionado con Federico García Lorca, presentado como una de las muchas singularidades de la colección.

En la parte final, Cañas volvió a una idea que repitió en varias ocasiones durante la jornada, comparando la donación con una despedida personal: “Es como cuando uno se deshace de una hija… pero se va a una casa que va a estar bien cuidada”.

El legado quedará integrado en la Biblioteca Municipal, donde se habilitará un espacio específico para su conservación y consulta, con el objetivo de que esté disponible tanto para lectores como para investigadores.

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