La Posada de los Portales acoge hasta el próximo 29 de enero una interesante y curiosa exposición que llega de la mano de Ángel Morales. Este incansable coleccionista muestra en tan destacada sala de exposiciones un siglo de “papeleras” en Tomelloso. La planta baja de la posada acoge cientos de almanaques y calendarios desde 1916 hasta este mismo año, la historia más íntima de nuestra ciudad a través de esos objetos tan cotidianos que no han faltado en ningún hogar.



El propio coleccionista nos aclaró que en Tomelloso se nombran a los calendarios como “papeleras” porque en la primera mitad del siglo XX llevaban en la lámina una especie de bolsillo “y ahí se metían los pocos papeles que tenía entonces una casa”. Era una buena forma, explicaba Ángel, de tener los papeles a mano y a la vista. También, nos dijo, las papeleras eran muy socorridas en verano ya que en todas las casas había estufa y con el calendario se tapaba el agujero de la chimenea en los meses de calor.

El concejal de Cultura, Raúl Zatón, destacó durante la inauguración la singularidad de la exposición que traía Ángel Morales a la Posada de los Portales. Zatón alabó la labor de Ángel, empeñado en recuperar tradiciones y coleccionar estas verdaderas piezas de museo. Se trata de una exposición distinta, reseñó el concejal, con un contenido variopinto y que, sin duda, será del agrado de todos los que la visiten. Raúl Zatón animo a vecinos y visitantes a que acudan a la Posada de los Portales a disfrutar de la muestra.

Para Ángel lo más curioso es “la papelera, por supuesto”, un almanaque del año 1931 de la droguería Ángel Izquierdo que estaba en la calle del Campo. Hay, además, otros calendarios con los que asegura estar encantado como el del año 1951, que fue el de su nacimiento. Entre la gran cantidad de almanaques que ha llevado a la muestra también destaca “el de José Olmedo, que vendía vinos y licores y tenía el despacho en la plaza, es de 1959 y es una joya”. Y claro, como dicen los artistas, “todos me gustan”, de otra forma “no las hubiese guardado”.



Nos contó que lleva muchos años coleccionando “papeleras”, por su oficio, asegura, ya que empezó a trabajar de repartidor en 1971 y recibía muchos calendarios de los establecimientos y empresas a los que llevaba los paquetes. Pero, “me daba lástima tirar los almanaques que me daban con tanta ilusión” y empezó a guardarlos, pero “sin ánimo de coleccionar ni nada”.  Entre los ánimos de sus amigos, las piezas que ha recibido de quienes sabía que las guardaba y otras que ha ido recuperando de casas viejas ha logrado reunir una colección de la que se siente muy orgulloso y que a la Posada de los Portales ha llevado una pequeña muestra.

Morales explicó que los motivos de las láminas de los almanaques iban acorde con el establecimiento que los regalaba. Así, en las joyerías o confecciones se ilustraban con flores o motivos femeninos, por el contrario en las ferreterías o talleres los ilustraban con “chicas ligeras de ropa”.

En las paredes de la Posada de los Portales, como decimos está la historia del último siglo en Tomelloso. Los calendarios reflejan los cambios políticos o artísticos; los gustos o las modas; muestran los nombres de las calles en distintas épocas o se unen a las reivindicaciones de la ciudad. Están los clásicos, como “Espigas y Azucenas” o los famosos de Explosivos Rio Tinto que reproducían las mujeres morenas de Romero de Torres y, como no, los de las cajas y bancos. Establecimientos que ya no existen, otros que se mantienen y también hay, como decía el concejal, verdaderas obras de arte.



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