Comisiones Obreras (CCOO) ha denunciado que 17.452 personas trabajadoras realizan cada semana 117.789 horas extraordinarias sin recibir remuneración en Castilla-La Mancha, una situación que el sindicato califica de «fraude laboral» y que, asegura, limita la creación de empleo.
Según un informe elaborado por el Gabinete Económico de CCOO a partir de los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), 42.426 asalariados de la región realizaron horas extraordinarias durante el último año, de un total de 804.284 trabajadores.
De ellas, 230.358 horas semanales sí fueron remuneradas, repartidas entre una media de 29.491 trabajadores. Sin embargo, otras 117.789 horas extra quedaron sin pagar, afectando a 17.452 personas.
La secretaria de Mujeres, Igualdad y Juventud de CCOO Castilla-La Mancha, Ana Villaseñor, sostiene que esta situación «es un fraude» y advierte de que tiene un doble impacto: perjudica a quienes trabajan sin cobrar esas horas y reduce las oportunidades de empleo para quienes buscan un puesto de trabajo.
Transporte, sanidad, educación y hostelería, entre los sectores más afectados
El informe señala que las horas extraordinarias remuneradas se concentran principalmente en la industria (34.819 horas semanales), la construcción (29.290) y el transporte (20.937).
En cambio, las horas extra sin remunerar son especialmente frecuentes en el transporte y almacenamiento (25.016 horas), las actividades sanitarias y los servicios sociales (16.868), la educación (11.623) y la hostelería (9.606).
A nivel nacional, CCOO cifra en 2,54 millones las horas extraordinarias no pagadas cada semana, realizadas por unas 436.000 personas trabajadoras. El sindicato estima que esta práctica equivale a 68.000 empleos a jornada completa y supone que las empresas dejan de abonar alrededor de 3.378 millones de euros al año entre salarios, cotizaciones e impuestos.
Ante esta situación, CCOO reclama reforzar la vigilancia del cumplimiento de la normativa sobre jornada laboral para acabar con una práctica que, asegura, vulnera los derechos laborales y distorsiona el mercado de trabajo. «Cada hora trabajada tiene que pagarse; es una cuestión de derechos, de salarios y de creación de empleo», concluye Villaseñor.

