El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha planteado crear durante los próximos años al menos una casa de oficios en cada provincia de la región con el objetivo de preservar profesiones tradicionales y evitar que desaparezcan los conocimientos necesarios para desarrollarlas.
García-Page ha avanzado esta propuesta este jueves durante la tradicional comida de Hermandad de Aprecu, celebrada en el Hotel Beatriz de Albacete.
La intención del presidente regional es actualizar el modelo de las antiguas escuelas taller mediante centros de carácter permanente. «Se trata de actualizar aquello que llamamos en su momento escuelas taller y otros oficios a una entidad permanente que cuide de que no desaparezcan oficios y que no se no desaparezca la forma de gestionarlos y de producir», ha explicado.
El proyecto tendría presencia en las cinco provincias de Castilla-La Mancha, aunque García-Page ha señalado que será necesario determinar qué oficios se quieren proteger en cada territorio. «Hay que ponerse de acuerdo en cuál es el oficio que en cada provincia queremos», ha indicado.
El presidente autonómico ha enmarcado esta iniciativa entre sus compromisos para los próximos años y ha relacionado la conservación de los trabajos manuales con los cambios que puede provocar el desarrollo de la inteligencia artificial, a la que ha definido como «una inmensa revolución que no somos para nada capaces de saber dónde va a acabar».
A su juicio, este avance tecnológico puede aumentar precisamente el valor de los productos y trabajos realizados mediante técnicas tradicionales. «Lo que va a cobrar valor el día de mañana va a ser lo auténtico», ha afirmado, porque considera que buena parte de lo demás podrá «inventar» o «fabricar de otra manera».
García-Page también ha apuntado a la necesidad de estudiar fórmulas para proteger los propios oficios y ha señalado que la Unión Europea tiene una posición favorable en este ámbito.
El objetivo de las futuras casas de oficios sería, por tanto, mantener espacios donde puedan conservarse y transmitirse conocimientos y técnicas que corren el riesgo de desaparecer. Un reto que García-Page considera que será «absolutamente indispensable» ante los cambios tecnológicos de los próximos años.




