El accidente ferroviario de Urda (Toledo), que dejó 69 fallecidos, ha reabierto el debate sobre la seguridad de los trenes en España. La Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil ha reclamado una revisión del sistema ferroviario y cambios en la gestión de los organismos responsables.
Entre sus principales peticiones destaca que los puestos directivos técnicos del Ministerio de Transportes, Adif, Renfe y la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria estén ocupados por profesionales con formación y experiencia acreditadas, capaces de tomar decisiones con independencia de criterio.
La organización ha trasladado sus condolencias a las familias de las víctimas y su apoyo a los heridos. También ha reconocido la solidaridad de los vecinos de Urda y de la comarca, así como el trabajo de los servicios de emergencia.
Advierten de que el accidente no puede explicarse por un único fallo
Los ingenieros consideran que ninguno de los problemas conocidos hasta ahora, incluido el fallo del sistema de control automático LZB en el tramo de Urda, permite explicar por sí solo lo ocurrido.
A su juicio, la principal preocupación es que diferentes fallos pudieran encadenarse sin que los mecanismos de seguridad evitaran la tragedia.
Por ello, reclaman una investigación que examine no solo la infraestructura y la señalización, sino también las comunicaciones, los sistemas de protección y la organización del tráfico ferroviario.
La asociación insiste en que corresponde a la autoridad investigadora y a los tribunales determinar las causas del accidente, por lo que pide prudencia y evitar conclusiones anticipadas.
Asimismo, solicita que la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes (AITAT) disponga de autonomía, recursos suficientes y acceso a especialistas nacionales e internacionales.
Cuatro medidas para mejorar la seguridad ferroviaria
La organización plantea cuatro actuaciones prioritarias para reducir el riesgo de nuevos accidentes:
- Modernizar los sistemas de seguridad: reducir los fallos del LZB y acelerar la implantación del sistema europeo ERTMS de nivel 2.
- Revisar los protocolos de emergencia: establecer procedimientos más claros cuando fallen los sistemas automáticos, reforzando la formación y evitando que las decisiones dependan de una sola persona.
- Aumentar los controles sobre los trenes: realizar más pruebas de compatibilidad entre los vehículos, las vías y los sistemas de señalización.
- Invertir más en mantenimiento y tecnología: dirigir los recursos hacia los puntos de mayor riesgo de la red ferroviaria.
Los ingenieros subrayan especialmente la necesidad de mejorar los procedimientos de circulación cuando los sistemas automáticos dejan de funcionar.
Un informe independiente sobre el estado de la alta velocidad española
Además de estas propuestas, la asociación se ha comprometido a elaborar en un plazo de doce meses un informe técnico independiente sobre la red de alta velocidad.
El documento identificará los principales problemas del sistema ferroviario español, las posibles soluciones, su coste estimado y los plazos necesarios para aplicarlas.
Una vez terminado, será presentado en el Congreso de los Diputados a todos los grupos parlamentarios.
La entidad también ha ofrecido su colaboración técnica a los investigadores y a la autoridad judicial, y propone alcanzar un acuerdo político estable para mejorar la seguridad ferroviaria.
