El delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, ha lamentado que detrás de la prohibición del uso del burka y el niqab en dependencias municipales de algunas ciudades de la región pueda existir “una especie de racismo ideológico, cultural o religioso”.
Sabrido ha respondido a preguntas de los medios después de que los plenos de Toledo y Talavera de la Reina aprobaran el pasado viernes, con los votos del PP y a propuesta de Vox, limitar el acceso a instalaciones municipales con prendas que cubran el rostro.
Tras desplegar la pancarta con motivo del Día Internacional de la Mujer en la sede de la Delegación del Gobierno, el representante estatal ha mostrado su rechazo a cualquier elemento que “afecte a la libertad, la dignidad y la igualdad de la mujer”. No obstante, ha advertido de que si la medida responde a planteamientos discriminatorios “no se debería mantener”.
En relación con la decisión de no colocar el lazo morado en la fachada del Ayuntamiento de Toledo este 8 de marzo, tras el rechazo de Vox, Sabrido ha defendido que el feminismo “no es una cuestión ideológica”, sino de “principios e integridad”. A su juicio, “queda mucho por avanzar” en la defensa de los derechos, la dignidad y la libertad de las mujeres.
Retraso en las obras de la Delegación
Por otro lado, el delegado del Gobierno ha informado de que las obras de rehabilitación en la sede de la Delegación, ubicada en la plaza de Zocodover, acumulan retraso. Según ha explicado, además del deterioro general del edificio, durante la intervención se detectaron graves deficiencias en la fachada que han obligado a modificar el proyecto inicial.
Esta circunstancia hará que la finalización de los trabajos se retrase previsiblemente hasta el próximo año, aunque Sabrido ha evitado concretar una fecha definitiva.




