El ayuno intermitente podría generar efectos beneficiosos sobre los síntomas depresivos y no tendría ningún efecto perjudicial sobre el estado de ánimo o la ansiedad de las personas que adoptan esta forma de alimentación, que alterna períodos de ingesta con otros de abstinencia.

Este es uno de los hallazgos que sugiere un estudio realizado por un equipo de investigación de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y publicado por la revista Critical Reviews in Food Science and Nutrition, y en el que sus autores se muestran prudentes aún con los resultados, incidiendo en la necesidad de avanzar en esta línea para obtener conclusiones más sólidas.

Planteada con el propósito de evaluar las posibles implicaciones del ayuno intermitente en trastornos mentales como la depresión, la ansiedad y el estado de ánimo de la población general, esta revisión sistemática se sustenta sobre ensayos clínicos, incluyendo un total de catorce estudios con 562 participantes, ha informado la UCLM en nota de prensa.

Un estudio de la UCLM sugiere que el ayuno intermitente podría mitigar los efectos de la depresión

El artículo, titulado ‘Does intermittent fasting impact mental disorders? A systematic review with meta-analysis’ (‘¿Afecta el ayuno intermitente a los trastornos mentales? Una revisión sistemática con metanálisis’ en español) recuerda que la depresión y la ansiedad son los trastornos más prevalentes y discapacitantes en todo el mundo –más aún tras la pandemia de COVID-19– y señala la estrecha relación entre ambos trastornos con la obesidad. Paralelamente, subraya la creciente implantación del ayuno intermitente como alternativa dietética más efectiva que la tradicional de restricción calórica, que al final tiende a abandonarse.

El estudio recoge también distintas evidencias científicas en modelos clínicos de los beneficios del ayuno intermitente para la salud mental al estimular la formación de nuevas neuronas (neurogénesis), mejorar la comunicación entre éstas (plasticidad sináptica) y, en general favorecer la protección del cerebro. Y estas mejoras se constatan en las tres principales modalidades de ayuno intermitente: el de días alternos de ayuno y de alimentación sin restricciones; la dieta 5:2, que implica cinco días de alimentación sin restricciones y dos de ayuno a la semana; y la alimentación restringida en el tiempo, que establece ventanas temporales diarias de entre cuatro y diez horas en las que alimentarse y el resto de ayuno salvo por la ingesta de agua, ésta última modalidad ayuda al alineamiento de los ritmos circadianos, ya que acompasa las comidas con el reloj biológico interno (dependiente del horario de sol) que optimiza las funciones de nuestro organismo.

Los estudios incluidos en esta revisión sistemática y metanálisis sugieren que las intervenciones de ayuno intermitente podrían tener un impacto más beneficioso en la mitigación de los síntomas de la depresión, y no influyen negativamente en la ansiedad o el estado de ánimo.

El equipo de investigación responsable de esta revisión sistemática está integrado por Rubén Fernández Rodríguez, Vicente Martínez-Vizcaíno, Arthur E. Mesas, Blanca Notario Pacheco y María Medrano, del Centro de Estudios Sociosanitarios (CESS) de la UCLM y de la Facultad de Enfermería de Cuenca; y por Leonie K Heilbronn, de la Facultad de Medicina de Adelaida y del Instituto Sur Australiano de Investigación en Salud y Medicina, Australia.




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