La Cooperativa Virgen de la Viñas es un referente en Tomelloso, ya que implica a cientos de familias que están asociadas a la misma, y es indudable que el municipio no sería lo que es sin esta empresa local a la que gran parte de la economía local está unida. Hace 20 años, Rafael Torres fue elegido como presidente de la misma, y desde ese mismo momento la empresa no hizo más que crecer y evolucionar.

enTomelloso.com: Acaba de concluir la campaña de vendimia 2021, en la que se preveía que habría un descenso de la entrada de uva y que la vendimia sería algo más corta, ¿cuál es el balance final?

Rafael Torres: Efectivamente. Este año ha entrado aproximadamente un 16% menos de uva que el año pasado y la vendimia ha sido algo más corta. Ha entrado una uva de calidad muy poco dañada, y aunque había algo menos de grado, no es algo importante, ya que la calidad no solo se mide por el grado.

ET: En estos últimos años ustedes han apostado por dar un gran salto de calidad con el proyecto “Lienzo”, en el que han creado una línea de vinos de elaboración más artesanal con unos buenísimos resultados. ¿Tienen alguna novedad para este año?

RT: No hay ninguna novedad excepto que vamos a sacar también un espumoso, e intentar seguir en esta línea. Nos ha costado muchos esfuerzos, ya que hemos tenido que estar durante muchos años escogiendo los viñedos y crear una pequeña bodega dentro de la gran bodega.

Son unos vinos que han tenido una grandísima aceptación, que nos están aportando muchos premios, y nos gustaría aumentar la producción, pero siempre dentro de unos límites. El gran éxito de ellos es la pequeña producción con botellas numeradas y la fórmula artesanal, tanto en la recolección como en la elaboración, así como el seguimiento y control desde los viñedos, porque no hay otra fórmula para hacer este tipo de vinos. Es una vendimia que se hace a mano, se trae en cajas. Se meten las uvas en cámaras frigoríficas, para después escogerlas e ir descartando todas las uvas que no reúnan las condiciones adecuadas, por lo costoso del trabajo.

ET: Este año se han cumplido los 20 años en los que usted está al frente de esta cooperativa, y desde entonces no han parado de crecer, tanto a nivel de espacio y producción, como tecnológico y comercial. Este crecimiento parece imparable, ¿tienen techo en este aspecto?

RT: Como empresario les puedo decir que en todas las empresas en las que he tenido participación jamás nos hemos planteado dejar de crecer e innovar, ya que esto redunda en la buena marcha de la cooperativa. Los resultados nos dan la razón, hay que seguir creciendo e intentar vender nuestros productos, porque no todos los años podemos venderlo todo y a buen precio. Por lo tanto, siempre hay que estar pensando en nuevas fórmulas de producción y promoción de nuestros vinos. Nuestros próximos proyectos son hacer un concentrador de mosto, por lo que añadiríamos una nueva línea de producción, así como instalar placas solares, hacer una nueva nave para albergar más barricas, y aumentar la embotelladora, ya que estamos vendiendo cada vez más vino embotellado. Tenemos que estar preparados para todos los encargos que nos vengan, así como instalar más prensas y equipos de frío. Como verán, no nos queda más remedio que seguir creciendo.

Es evidente que todo ese crecimiento afecta directamente a toda la economía de Tomelloso, y también es algo positivo para los vinos de La Mancha, ya que el aumento de la demanda de vino embotellado significa un crecimiento en el consumo de nuestra D.O.

La Cooperativa-Almazara Virgen de las Viñas tiene otra actividad fundamental desde hace más de una década, y es la actividad cultural, con sus certámenes culturales, su museo enológico, y su Museo de Arte Contemporáneo “Infanta Elena”. Hemos hablado con Rafael Torres también de eso, pero eso se lo contaremos en la próxima entrega.

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