Antonio López Torres (1902-1987) fue el primer pintor de una excelente saga, que continuaría con su sobrino Antonio López García, como el mayor exponente del arte español del siglo XX. López Torres fue sobre todo un paisajista obsesionado con la luz de La Mancha, algo influido por Sorolla, las ultimas décadas de su vida pintó los horizontes infinitos de La Mancha, intentando captar la atmósfera y la luz. Donó casi toda su obra a su ciudad natal dónde tiene su museo, una visita obligada para cualquier persona que visite Tomelloso. Este museo se inauguró en 1986, y alberga un destacado legado de su obra.

Nacido en una familia labradora acomodada, desde muy joven sintió vocación por el dibujo y la pintura. Aproximadamente a los doce años abandonó la escuela primaria, por decisión paterna, para trabajar en las labores del campo, lo cual le ayudó a entender y a concebir la naturaleza desde la misma realidad cotidiana, tal como lo expresó en sus pinceles. En 1924 y debido a una exposición organizada por el Ayuntamiento de Tomelloso, el pintor Ángel Andrade captó sus grandes cualidades, aconsejando a la familia que le permitiesen estudiar Bellas Artes. Así pues, en 1925 inició sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Ciudad Real, ingresando en 1926 en la Escuela Central de Bellas Artes de Madrid, donde terminó sus estudios en 1931 con el título de profesor de Dibujo. Entre sus maestros tuvo a Julio Romero de Torres, Manuel Benedito y Cecilio Pla. Su estancia en Madrid le posibilitó, además de formarse académicamente perfeccionando su técnica, conocer directamente las grandes obras de la pintura existentes en el Museo del Prado, que visitó asiduamente. Terminados sus estudios, regresó de nuevo a su localidad de origen, donde contó con la protección de Francisco Martínez Ramírez el Obrero, prócer de Tomelloso, quien le facilitó los medios para que siguiera trabajando con los pinceles, aún cuando también impartía clases como profesor de Pintura en el instituto de segunda enseñanza de Tomelloso. En 1935 expuso por vez primera de forma individual en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, reflejando en sus cuadros la cotidianidad y las costumbres de La Mancha. Cuando se declaró la Guerra Civil fue movilizado y destinado a la Comandancia de Ingenieros de Almadén, en la sección de Cartografía, en donde llevó a cabo diversas panorámicas dibujadas a plumilla. Finalizada la Guerra Civil obtuvo la beca Conde de Cartagena, convocada por la Real Academia de Bellas Artes, para poder ampliar estudios en Italia, sin embargo la situación política en dicho país le obligó a cambiar de destino, marchando a Mallorca, donde residió todo el año 1941.

Tras su estancia en Mallorca, regresó nuevamente a Tomelloso, donde alternó su actividad pictórica con la docencia, dando clases en el colegio Santo Tomás de Aquino, donde tuvo como discípulo a su sobrino Antonio López García. En 1948 expuso sus cuadros en la sala Macarrón de Madrid, junto al también pintor de Ciudad Real Manuel López-Villaseñor. Más tarde, durante la década de 1950, impartió clases en el instituto laboral de Daimiel, siendo posteriormente trasladado al de Santoña (Cantabria), donde ejerció durante tres años. En 1955 renunció a su plaza en el instituto laboral, e ingresó como profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Ciudad Real, en donde permaneció ya durante un período de diez años y realizó algunos viajes de estudios, acompañado de otros profesores, por Italia, Holanda, Bélgica y Francia. En 1957 participó en la Exposición de Artistas Manchegos en el Museo de Arte Moderno de Madrid, y al año siguiente en la colectiva de la Fundación Rodríguez Acosta de Granada, y en la organizada por Fomento de las Artes. También en 1959 expuso de forma individual en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

En el año 1966 fue destinado a Madrid como profesor numerario de la Escuela de Artes y Oficios, en donde permaneció hasta su jubilación en 1972, etapa esta en la que cultivaría fundamentalmente el dibujo. Liberado ya de sus compromisos académicos, inició a partir de entonces su última etapa pictórica, durante la que obtuvo un claro reconocimiento a su labor en 1973 con la muestra antológica de su obra celebrada en el Museo Español de Arte Moderno de Madrid, y al año siguiente en la colectiva de la Fundación Rodríguez Acosta de Granada, y en la organizada por Fomento de las Artes. También en esta etapa participó en una exposición colectiva en la galería Rayuela de Madrid (1974), e igualmente al año siguiente en la galería Juana de Aizpuru de Sevilla. Posteriormente, en 1984, formó parte de otra muestra colectiva organizada por la Fundación Cultural de Castilla-La Mancha en el Palacio de Velázquez del parque del Retiro, y a finales de 1985 en la sala de exposiciones del Banco de Bilbao de Madrid. En 1986 se inauguró en su localidad de origen, el Museo Antonio Torres López, que alberga un destacado legado de su obra. Nominado para el Premio Príncipe de Asturias de las Bellas Artes en 1984, falleció en Tomelloso el día 15 de noviembre de 1987.

El Museo López Torres está ubicado en la Glorieta María Cristina s/n.

Entrada libre.

Horario de invierno:
Lunes cerrado. Martes: de 17:00 a 20:00 h. Miércoles, jueves y viernes:  de 12:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 h. Sábados: de 11:00 a 14:00 h y de 17:00 a 20:00 h. Domingos y festivos: de 11:00 a 14:30 h.

Horario de verano:
Lunes cerrado. Martes: de 18:00 a 21:00 h. Miércoles, Jueves y Viernes:  de 12:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 h. Sábados: de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 h. Domingos y festivos: de 11:00 a 14:30 h. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here