Kin nació en Shenzhen, una ciudad cercana a Hong Kong, hace 64 años. Llegó a España hace unos 40 años, donde trabajó de cocinero durante 7 años en varios restaurantes de distintas ciudades españolas, como Madrid, Almería o Salamanca. Todo hasta que conoció a una mujer de Tomelloso, “Mari Cari”, con la que se casó, y decidieron montar su propio restaurante chino en nuestra localidad. Fue en agosto de 1988 cuando abrieron el primer restaurante en un local del Casino de Tomelloso. Un año después, se trasladaron a un pequeño local en la Calle Mayor (actual García Pavón), y en el año 2000 abrieron en la misma calle el local donde siguen actualmente. 

Kin nos cuenta que los primeros chinos que llegaron a España venían de Taiwán, ya que entonces era una nación autónoma de la China comunista. A partir de los años 80, empezó una tímida apertura y muchos chinos emigraron a todo el mundo, especialmente Europa. Los primeros  inmigrantes chinos se dedicaron exclusivamente a la restauración, ya que su cocina exótica y barata resultaba muy atractiva para nosotros los europeos. En la segunda oleada de estos ciudadanos orientales diversificó sus actividades, aunque sería el comercio el sector que más chinos acaparó.

La comida china que tanto éxito ha tenido en España es una mezcla de cocina del interior del país, Taiwán y el sur, pero muy adaptada al gusto hispano. Platos como el arroz tres delicias, el cerdo agridulce, el Chop Suey, la sopa de nido de golondrinas, el rollito de primavera o la sopa de aleta de tiburón son algunas de las adaptaciones de otros platos chinos. Algunos son bastante diferentes, pero fueron la base gastronómica de los primeros restaurantes chinos que triunfaron en España. A día de hoy, su popularidad no decrece, sino que se ha instaurado, y el carácter disciplinado de los chinos y su filosofía se basan en que si una fórmula funciona no hay que variarla. No obstante, en las dos últimas décadas se han ido abriendo otro tipo de restaurantes chinos y asiáticos con ofertas muy distintas.

A lo largo de estos 33 años, aunque la carta casi no ha variado, han intentado añadir algunos platos, como es el caso de las costillas fritas. «Mi experiencia me ha hecho adaptar las recetas que conocía a los gustos de la gente. He cambiado algo las recetas a partir de ir conociendo cada día más a la gente de Tomelloso. Mi cuñado Pedro Luís, que lleva ayudándome en la cocina desde que tenía 14 años, me ha ayudado mucho. Yo me jubilaré pronto, pero la cocina del restaurante seguirá siendo la misma, porque Pedro ahora cocina igual que yo», comentaba el chef, satisfecho por saber que su restaurante continuará funcionando de la misma manera que hasta ahora.

Si Kin ha sido el motor del restaurante, su esposa Mari Cari ha sido el piloto. Compañera infatigable, ha sido y sigue siendo la imagen del lugar. Un negocio familiar en el que han trabajado tanto sus padres, como su hermano Pedro y su hermana Manuela. «El hecho de ser un negocio familiar ha sido lo que ha aportado parte del éxito y la fidelidad de los clientes. Tenemos clientes de todos los pueblos de alrededor desde el primer año, que siguen viniendo de vez en cuando. El año que inauguramos solo había un restaurante chino en toda la provincia (en Alcázar de San Juan) porque en aquellos tiempos solo estaban en las ciudades importantes. Al principio la gente venía por curiosidad, y aunque no estaban acostumbrados a este tipo de comida, desde el principio tuvimos muy buena aceptación. Hemos sorteado muchos momentos de crisis, quizá porque los clientes sabían que siempre encontrarían la misma comida. Otra cosa que ha sido importante sobre todo al principio es la confianza que les daba a los clientes que les atendiera una persona de Tomelloso. En los inicios, mi padre iba a tomar nota a los clientes y se sentaba a charlar con ellos. Eso a mí me daba un poco de vergüenza, pero quizá fue lo que les dio confianza. La última crisis, la del Covid, ha sido la más dura, y hemos podido subsistir con la comida a domicilio y trabajando solo la familia».

El fin de semana pasado han abierto de nuevo sus puertas con el aforo reducido. Han adaptado el restaurante a la nueva situación y han situado la zona de comida a domicilio a la entrada del local, para reducir al máximo el contacto entre clientes. Afrontan el futuro con esperanza e ilusión, y con la confianza de seguir haciendo las cosas de la misma manera, porque es una fórmula que ha funcionado. Un restaurante con filosofía china y tomellosera, la mezcla de dos culturas que en el fondo se parecen: las culturas del esfuerzo, el trabajo y la iniciativa personal. Un restaurante que en Tomelloso es conocido como «El chino del pueblo» para distinguirlo de otros restaurantes chinos, algo que llena de orgullo a Kin, quien asegura que desde el principio se sintió en Tomelloso como en su casa. Tanto él como su esposa agradecen a su clientela la fidelidad que les han demostrado a lo largo de estos 33 años, y nosotros deseamos que sigan al menos otros 33 años más.

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