Los agricultores de La Manchuela conquense dedicados a la lenteja han donado un total de 25 toneladas de este producto a varias organizaciones benéficas como el Padre Ángel o Cáritas para que «al menos la gente más necesitada en esta crisis del coronavirus pueda disfrutar de la auténtica variedad castellana», donación realizada ante la dificultad de los agricultores de venderla en el mercado tras la llegada a España de la variedad led, de Canadá, con precios más bajos y que se vende usurpando la categoría de la legumbre conquense.

Gabaldón además ha relatado sobre la lenteja de La Manchuela que los agricultores llevan dos años vendiéndola a pérdidas. «Este año se ha vendido un millón de kilos para fabricar pienso, pero finalmente los almacenistas la van a destinar a supermercados».

«El problema no es que vaya a entrar al mercado, sino que esa es una lenteja dura y sin calidad, ya que vendemos para consumo la que es de calidad, pero se ha demostrado que no interesa la calidad de la lenteja». Así, ha relatado que este año ha vendido el kilo de lenteja limpia para la venta a 40 céntimos , y hace años se hacía a unos 80 céntimos.

A juicio de este agricultor, «no hay derecho a vender la lenteja para pienso y que luego la coloquen a 2.50 o 3 euros el kilo en un supermercado».

INVASIÓN CANADIENSE

Gabaldón ha asegurado que otro de los problemas que tienen los agricultores de lenteja de la comarca es la introducción en España de la variedad led, de Canadá. «Es muy parecida de forma física, pero no es como la castellana», ha asegurado el agricultor.

«Esa lenteja se siembra en Estados Unidos y Canadá, y la semilla no tiene suficiente cantidad de agua para ser una lenteja castellana. Allí tieneN la led, que se despelleja y se queda el corazón duro, y es la que se está vendiendo ahora en España. Hemos pasado de tener una venta de castellana de 99% al 25-30% de ahora», ha asegurado.

Al mismo tiempo, ha relatado que la donación se ha hecho «para por lo menos que alguien que lo está pasando mal pueda disfrutar la calidad de la lenteja castellana». «El padre Ángel nos llamó personalmente y nos dijo que llevaba muchos años sin probar una lenteja con esta calidad», ha añadido.

Con todo, Gabaldón apunta que esta donación «se hizo con muchísima ilusión y la mejor gana».

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