El fútbol es un deporte, eso está claro, y quizá, precisamente por serlo, no debería estar tan condicionado por el dinero y los intereses de algunos ricos fanfarrones —¿verdad, Donald Trump?—.
Pero el fútbol también tiene mucho de social, y más aún cuando hablamos de las selecciones: de la nuestra, de La Roja, de España. Con ella vamos todos a una, independientemente de nuestros ideales y de que solo unos pocos quieran apropiarse de nuestra bandera.
Estos puntos de unión deberían trasladarse también al Congreso, al Senado y a una prensa demasiado sesgada.
El Mundial es tiempo de reunirse con la familia y los amigos alrededor de una televisión, con buenas provisiones de comida y bebida, para vivirlo en compañía y añadirle todavía más emoción.
Este domingo, España puede conseguir su segunda estrella. ¿Y tú? ¿Dónde lo vas a ver y con quién?
Sea con quien sea, toca disfrutar en compañía. Y ojalá haya muchos abrazos de alegría y mucho sueño el lunes en el trabajo.
