De las primeras veces que programé Siloé en las IndieParty de Sala Beat, temas como Levita y Ven o Súbeme al cielo tuvieron una recepción neutra, no destacaban por encima de otros hits del momento. Era 2020 y luego todo cambió un poquito, además de la pandemia. Ambos temas fueron posteriormente incluidos en Metrópolis y Metrópolis 2.0. Siloé todavía era un dúo, y su salto al gran público estaba aún en el aire. Viéndolo ahora, Metrópolis 2.0 puso las bases del posterior éxito de Siloé.
Después de, la banda se reinventó: Fito Robles se quedó con la guitarra y la voz, Xavi Road sumó guitarra y teclados, y Jaco Betanzos se instaló detrás de la batería desde 2022. El trío tenía otro sonido. Y otra ambición.
Lo que vino con Santa Trinidad (2023) —y su edición deluxe en 2024, que incorporó nuevos temas como Reza por mí— ya no sorprendió a nadie que los hubiera seguido de cerca. Sí al resto del mundo, que de repente tenía en el mapa a una banda capaz de llenar festivales con canciones que mezclan folk, pop y electrónica como si siempre hubiera sido lo más natural del planeta.
Todos los besos, Reza por mí, Si me necesitas, llámame y sus correspondientes versiones a cargo de DJ Nano se convirtieron en el sonido recurrente de miles de fiestas en toda España. Conoces ese momento: alguien se acerca al DJ y dice «¿has puesto ya Siloé?» o directamente «pon algo de Siloé». Pues eso. Durante dos años esos temas no han parado de viralizarse, de colarse en bodas, en festivales, en terrazas y en madrugadas largas. No hubo fórmula calculada: hubo canciones que conectaron y una legión de fans que las hizo suyas.
Ahora, el 8 de mayo de 2026, llega Terrorismo Emocional. Y la receta es parecida pero más afilada. Diez canciones que se han ido anunciando de forma escalonada desde septiembre de 2025, cuando salió Las palabras, seguida de Campo Grande —un himno a su Valladolid natal—, Quédate esta noche, Si te pones de mi parte, y Búfalo, el último adelanto antes de cerrar el disco. La estrategia de lanzamiento, single a single durante meses, ha funcionado como un calentamiento perfecto: para cuando el álbum salió completo, el público ya conocía más de la mitad.
El título no es una boutade: el propio grupo lo define como «una verdad más que un título», y cuenta que fue Santi Balmes, de Love of Lesbian, quien les sugirió la expresión. Terrorismo Emocional habla, dicen ellos, de «todas esas guerras internas que a veces escondemos: el miedo, la ansiedad, el amor, la rabia y la necesidad de sentirnos vivos.» Letras con carga simbólica intensa, muy centradas en las relaciones personales, enmarcadas en melodías pensadas para sonar en grande.
La espiritualidad y el simbolismo religioso siguen siendo una seña de identidad que no necesita explicación pero sí reconocimiento. Su nombre, su estética, sus títulos, sus letras: todo apunta a un imaginario de fe y trascendencia que no reivindican como música cristiana pero que tampoco esconden. En este disco van un paso más allá con Jn 3:33, una canción cuyo título es directamente una cita del Evangelio de San Juan. Siloé no predica, pero sí cree. Y eso, curiosamente, es lo que hace que su música suene tan auténtica.
Jn 3:33, una canción cuyo título es directamente una cita del Evangelio de San Juan. Siloé no predica, pero sí cree.
A quien os escribe, Terrorismo Emocional le parece un disco 100% festivalero: canciones cargadas de momentos épicos, muy coreables, construidas para ese instante en que el público levanta los brazos y la energía de la banda se multiplica por diez. Siloé en directo es otra cosa. Y este disco ha sido grabado pensando exactamente en eso.
Dos citas en La Mancha
Si no puedes verlos el 12 de junio en el Festival de los Sentidos de La Roda, tienes una segunda oportunidad el 18 de julio en el Zlive Stage del Zodiak Festival en Tomelloso. Un escenario de tendencias musicales bien distintas a lo que propone Siloé, habrá que comprobar qué tal funciona la mezcla.

