La noche, la música y la libertad: Pepe Torres en La Lumbrera

Pepe Torres, memoria viva de la noche tomellosera: “Teníamos que defender nuestro espacio y nuestra forma de vivir la música”

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El episodio 19 de La Lumbrera Podcast se adentra en la historia de la vida nocturna y cultural de Tomelloso a través del testimonio de Pepe Torres, impulsor de espacios míticos como La Pantera Rosa o La Corrala. En una conversación con Carlos Masó y Santi Benito, el invitado recorre desde los primeros festivales autogestionados de los años 80 hasta la creación de una escena alternativa que marcó a varias generaciones, no exenta de dificultades personales y sociales.

El programa arranca con un tono cercano, pero pronto se convierte en un relato detallado de una época en la que organizar conciertos o abrir un bar diferente suponía todo un reto. Torres recordó el germen de aquel movimiento cultural con el Gran Festival Pop de 1981, celebrado en el campo de fútbol de la localidad. “Nos juntamos unos amigos y decidimos hacer este concierto. No había redes sociales, así que la promoción era pegar carteles”, explicó. Aquel evento reunió a grupos como Nacha Pop, Alaska y los Pegamoides o Radio Futura, en plena efervescencia de la movida.

El organizador subrayó el carácter completamente autogestionado de la iniciativa: “Todo fue por nuestra cuenta. No tuvimos ayuda ni subvención de nadie”. Pese al éxito de asistencia, reconoció que apenas cubrieron gastos, en parte porque “había un montón de gente que se colaba”.

La conversación también dejó anécdotas de aquella jornada, como la lluvia previa al concierto o la sorpresa de los vecinos ante la estética de los artistas. “Los veían con los pelos de punta y decían: ‘estos son cabestris’”, relató entre risas.

Más allá de los conciertos, el episodio profundiza en la apertura de La Pantera Rosa en 1982, un bar que se convirtió en referente del ocio alternativo local. Torres explicó que su objetivo era crear “un sitio donde la gente pudiera disfrutar, escuchar buena música y ser libre”. Sin embargo, no todo fue sencillo. “Había gente que venía a propósito a meterse conmigo. Me tiraban vasos, ceniceros… y yo tenía que defenderme”, recordó, visiblemente emocionado.

Durante varios años, el local sufrió episodios de hostilidad, en parte por su carácter pionero como espacio abierto y diverso. “Llegaba a casa triste, pero sacaba fuerzas de donde fuera y continuaba”, afirmó. A pesar de ello, logró consolidar un ambiente que atrajo a público de toda la comarca.

El programa también aborda la vertiente más creativa de La Pantera Rosa, donde comenzaron a organizarse espectáculos inspirados en el cabaret. “Empecé imitando a Miguel Bosé y poco a poco se fueron sumando más amigos. Aquello creció y el bar se llenaba”, explicó. Estas actuaciones derivaron en la celebración de las primeras fiestas del Orgullo, inicialmente en un entorno privado y más adelante abiertas al público.

Otro de los aspectos destacados fue la conexión con la escena musical nacional e internacional. Torres relató intentos fallidos como el concierto de Ramones en 1992, cancelado por la lesión de uno de sus miembros, o la visita de artistas y personalidades al bar. “Rosendo venía después del Viña Rock y estaba aquí como uno más, tomando una copa”, señaló.

El episodio también pone en valor la red cultural que existía en la comarca en aquellos años. “Nos movíamos entre Tomelloso, Alcázar, Campo de Criptana… había una movida importante”, apuntó Torres, quien defendió que todo aquel movimiento surgió “desde la iniciativa de la gente, no de las instituciones”.

Tras décadas al frente de sus negocios, el cierre de La Pantera Rosa en 2010 marcó el final de una etapa. “Todo tiene un principio y un fin. Me quedo con los recuerdos y la gente que he conocido”, concluyó.

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