Salones Epilogo

Cuando uno cree en algo firmemente, es altamente improbable hacerle cambiar de parecer. Uno cree tener la razón y ser poseedor de la verdad, a la vez que otro, con pensamiento opuesto, también cree llevarla y tenerla. Así es con todo en la vida, en todos sus aspectos: los que están a favor y en contra de la eutanasia, los que afirman que el mejor equipo de fútbol es el Real Madrid o el F.C. Barcelona, los que piensan que es mejor Boom o Pasapalabra. Así con todo. Lo peor es que, esos que creen de manera acérrima que su pensamiento es el único y verdadero y el no errado, lo creen por encima de todo y lo llevan hasta las últimas consecuencias. Es entonces cuando aparecen los extremismos: los fascismos, los nacismos, los supremacismos, los racismos y todos esos ismos que no hacen más que daño al ser humano y, de verdad, que de esto no va la vida.

La vida no va de que unos sean mejor que otros, no va de que los heterosexuales sean mejor que los homosexuales, no va de que los gordos sean más feos que los delgados, no va de que los cristianos sean más buenos que los musulmanes, tampoco va de que los ricos sean más felices que los pobres, ni de que los de derechas tengan más razón que los de izquierdas. Tampoco un vegano es más digno que un carnívoro, como los hombres tampoco están por encima de las mujeres… y viceversa en todos los ejemplos expuestos. La vida tampoco va de celos, ni de envidias, ni de críticas, ni de odios. Esto va de otra cosa, porque se pasa en dos días y hay que disfrutarla al máximo, antes de que se nos vaya de las manos, que puede ser de hoy para mañana. ¿De qué sirve luchar por tú verdad si mañana vas a acabar como el resto, como todos los que no piensan como tú?


Vinicola Inline

La vida va de respeto, de educación, de ser bondadoso y honesto, de cuidar el alma, porque es lo que nos vamos a llevar al otro mundo, -si es que existe-. La vida va de reír, de disfrutar, de despeinarse cuando el aire nos arrebata, de emocionarse con las cosas simples y sencillas. La vida también va de besar, de abrazar, de bailar, de llorar por lo bueno que nos sucede y también al afrontar lo malo que nos pasa. La vida va de luchar y trabajar para conseguir nuestros sueños y, en consecuencia, la vida va de disfrutar el camino hasta que los conseguimos y después celebrarlos.

Emocionarse con una canción, intrigarse con un libro, admirar una obra de arte, inundarse con el olor de una flor… me está quedando cursi el asunto, ¿verdad? Pues ojalá más cursis en el mundo y menos tonterías acabadas en “ismo”.

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