ramongonzalez2

Ante todo felices Feria y Fiestas 2014 y enhorabuena por la labor informativa que se viene  desarrollando desde enTomelloso.com.



Me siento muy halagado por cuanto se escribe en esa carta abierta que se me dirige a través de este medio. Y  quiero dar  las gracias al autor o autora de la misma por las hermosas palabras que, sobre Cáritas, el equipo que me ha acompañado en mi gestión y mi labor de ocho años, se vierten en el mismo.

En la vida, y no es por modestia , el único valor de mi  persona es sólo decir sí a una llamada que se me  hace por otras personas y para una función concreta,  y una vez dicho ese sí, intentar poner lo mejor posible desde el humilde saber y hacer en las cosas.

Ese es el destino de mi persona, he dicho sí a ciertas actividades y compromisos y he dicho no a algunos más por las cuales no me  sentí totalmente identificado o por las que  me faltaba, en el momento del ofrecimiento, el entusiasmo necesario. No consiste en estar por estar, poco me conocen quienes así puedan pensar, es cosa de estar para hacer, con  vocación y sentido del compromiso.



Recuerdo cierta  sensación de dolor personal cuando a mi excelente amigo D. Ángel Luis Cabañas, tuve que decirle no a la invitación para presidir la Hermandad de la Virgen de las Viñas, ese compromiso requería de personas diferentes a mí,el halago por el ofrecimiento no debe obnubilar la lealtad total consigo mismo a una manera de entender las cosas y reconocer que no se es la persona idónea o no es el momento apropiado.

A ninguna puerta he llamado, ni siquiera a la de la política que ocupó 15 años de  mi vida. A la política, como a Cáritas o a AFAS llegué porque me llamaron y en el momento de adquirir el compromiso ya es cosa de intentar armonizar un proyecto, unas actividades, un equipo y  unos planteamientos éticos y sus ideas correspondientes y poner toda la  ilusión posible. De  ello, no me reconozco  en humildad, más bien  manifiesto mi orgullo por la forma de ser que Dios me ha dado que me  permiten ejercer, como se dice en esa carta abierta,  algún liderazgo  que sirva de impulso para que la faena a realizar tenga apoyos y sinergias. Después de todo ello siempre viene cierto sabor agridulce con uno mismo y en relación a los demás.

Y que nadie dude de ese concepto «ético» de las cosas, la honradez en el servicio  de la cosa pública la tengo como uno de mis mejores avales. Y no siempre fue fácil. No intento justificar mi honestidad personal, el yo de cada uno es respetable mientras no suponga daño al yo del más próximo. Pero sí pongo  en el frontispicio de mi vida pública mi total ética del cargo público en cualesquiera de las facetas que  me han tocado vivir.

Muchas gracias a quien desde su carta me anima a decir lo que he dicho y creo que me conoce lo suficiente para saber que estoy donde me llaman siempre que no se contradiga contra mi forma, quizás muy básica, de entender la vida.



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