Alertas 24 horas al día y 365 días al año. Pendientes de cualquier incidencia que pueda ocurrir y dispuestos a arriesgarse para cuidar de nosotros. Desde hace muchos años, el Parque de Bomberos de Tomelloso se ha encargado de velar por la seguridad de los vecinos del municipio, pero también atendiendo a las zonas de Argamasilla de Alba, Ruidera, Socuéllamos o aquellas en las que hagan falta.

Con un equipo de trabajo conformado por 5 grupos de 4 personas cada uno, en los que siempre hay un responsable a cargo, se organizan sus turnos de 24 horas para poder estar al pie del cañón. Pero, ¿cómo es el día a día en un Parque de Bomberos?

Es la primera hora de la mañana y los profesionales del Parque se encargan de comprobar que su vehículo (cada uno tiene un vehículo asignado) está en buenas condiciones. Tras la hora del desayuno, el plan habitual contempla la realización de prácticas o maniobras, aunque también se incluye la limpieza de los vehículos y el mantenimiento básico.

La pausa para comer es necesaria para reponer fuerzas, y durante las tardes los planes giran en torno a la práctica de algún deporte o de conducción, especialmente para los nuevos integrantes, de manera que conozcan bien el municipio y sus carreteras. Por su parte, y siempre que no haya una incidencia, las noches son los momentos más tranquilos, por lo que aprovechan para tumbarse, pero siempre con un ojo abierto por si llega cualquier aviso.

La situación cambia, por supuesto, cuando esto sucede. Los bomberos cuentan con un protocolo muy marcado y organizado. En función del tipo de fuego, reciben un código por colores y por números que indican la gravedad del mismo (siendo 1 el de mayor gravedad y 3 el de menor).

Sin embargo, «hasta que no llegas al lugar de la emergencia no sabes realmente el alcance de la gravedad», cuenta Julio Arias, Sargento del Parque de Bomberos de Tomelloso. Según el protocolo, su cargo le otorga el papel de responsabilidad de autorizar quién hace cada labor, pero después de tantos años de trabajo en equipo y tanta organización, «prácticamente no es necesario, cada uno sabe lo que tiene que hacer», ha añadido.

LA PANDEMIA: UN NUEVO ESCENARIO

Con la llegada del coronavirus, la carga de trabajo del Parque de Bomberos ha cambiado. «Ha habido una reducción bastante importante, por lo menos de un 80% en el confinamiento total», ha explicado Arias, una situación que continúa con tendencias a la baja teniendo en cuenta que por las noches sigue establecido el toque de queda y, con él, las salidas nocturnas, por lo que se han reducido las emergencias.

No obstante, y aunque se trata de una noticia positiva, esto no significa que este equipo de profesionales baje la guardia. «Estamos físicamente en el Parque las 24 horas», ha asegurado Arias, garantizando la seguridad de todos en cualquier momento. Coordinanos con otros agentes, como la policía o la guardia civil, se encuentran siempre a la espera de recibir la llamada que les obliga a movilizar al equipo.

En función de la emergencia, se escogen unos vehículos u otros, pero «la experiencia nos dice ya lo que tenemos que llevar, hay más de 30 años de trabajo detrás», ha expresado el sargento.

Sin duda, más de 30 años al servicio de los ciudadanos, y pendientes en todo momento de cualquier aviso que indique una situación de emergencia. Comemos, paseamos, nos reunimos con amigos y familiares y hacemos nuestro día a día, pero siempre sabiendo que hay un grupo de personas que nos cuidan y nos protegen.

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