El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha respondido este miércoles en Toledo a las declaraciones del Fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, en el juicio del denominado ‘caso mascarillas’. García-Page ha recalcado que el presidente del Gobierno no es “el número 1 de la trama”, y ha defendido que “si el presidente del Gobierno fuera el número uno, estaría sentado en el banquillo”.
Durante la presentación del Plan de Acción por la Vivienda 2026-2030, García-Page ha sido preguntado por los medios sobre la implicación del presidente del Gobierno en el caso. “Para mí es de perogrullo”, ha afirmado el presidente castellanomanchego. “Creo que es evidente que los jueces y el fiscal hubieran procedido si hubieran visto indicios”, ha añadido, en referencia a la actuación de la justicia. “Lo demás son debates y críticas políticas”, ha zanjado.
García-Page ha insistido en que la cuestión principal no es la implicación directa del presidente, sino la responsabilidad en los nombramientos. “No es el debate”, ha señalado, “sino la responsabilidad en los nombramientos”. El mandatario autonómico ha reconocido que “todos estamos convencidos de que alguien te puede fallar”, y ha apuntado que “el problema de fondo es cuál es el espacio”. En este sentido, ha valorado que “cada uno entiende la responsabilidad política pues a juicio de conveniencia”.
Respecto al desarrollo del juicio, García-Page ha querido restar importancia al peso del juicio oral en la resolución del caso. “El 90% de las sentencias de los tribunales, y se lo digo como abogado, no tienen que ver con el juicio oral”, ha explicado. “Realmente los juicios y las sentencias se basan en las aportaciones documentales”, ha añadido.
El presidente castellanomanchego ha destacado la cantidad de pruebas presentadas en este proceso. “El problema de este pleito es que es inmensa la carga probatoria que han aportado los propios inculpados”, ha señalado, mencionando “mensajes entre los imputados y reuniones indiscretas a la vista de todos”.
