Ya hace casi 60 años que Rafael Martínez Sánchez creó la empresa de dulces tradicionales, con las magdalenas y mantecados en su catalogo.

El mantecado tradicional manchego es un dulce de hojaldre de forma casi cúbica, y cubierto de azúcar glass. Los ingredientes básicos de éste dulce típico de la Navidad son: Harina, manteca de cerdo, azúcar, vino y grasas vegetales.



Aunque esta empresa familiar siempre ha elaborado más productos, los mantecados u hojaldritos manchegos, han sido el buque insignia de RAMARSAN, con el que Rafael Martínez se abrió camino en los mercados allá por la década de 1960.

Recién iniciado su negocio, Rafael tuvo a su segunda hija llamada Isabel María, por lo que en una primera (y breve) etapa el nombre de la empresa era “Productos ISAMAR”, pero el patriarca de la, con visión de futuro y de presente, decidió utilizar el acrónimo de su nombre y apellidos, algo que por aquel entonces empezaba a ponerse de moda.

Hemos visitado las instalaciones de la empresa. Nos reciben Rafael Martínez Carrión (hijo del fundador) y su esposa Inmaculada García, que llevan al frente de la empresa desde el año 2000, junto a su hijo Rafael; la tercera generación que comienza a tomar el relevo.

Rafael (2ª generación) nos va mostrando, en un recorrido por la fabrica, todo el proceso de elaboración de los distintos productos, y nos cuenta que la mecanización en la producción de los mismos sólo se ha añadido en el proceso de embalado, ya que eso ayuda a contener el precio del producto final sin mermar la calidad del mismo. Nos muestra máquinas de amasado, que siguen en uso después de más de 50 años, los hornos y las cadenas de producción de mantecados, pastas y galletas, que siguen casi igual que siempre, y en las que los trabajadores son fundamentales. También nos muestra la última adquisición tecnológica, que es una máquina de embalado final con un scanner que rechaza todas las cajas que contengan cualquier elemento extraño, por minúsculo que sea, “incluso un par de gotas de agua”. Rafael nos explica sobre ésta aportación tecnológica ralentiza el proceso, pero garantiza la calidad y seguridad del producto.

Tanto Rafael cómo Inmaculada, nos hablan de la filosofía empresarial, cuyos dogmas son la calidad artesanal, la tradición, pero también la innovación para adaptarse a las demandas del mercado. Ellos suelen lanzar nuevos productos casi todas las campañas, después evalúan la aceptación del mismo para incluirlo dentro de sus productos al año siguiente o no, al mismo tiempo estudian la demanda de productos ya asentados por si se deben reinventar o abandonar, ya que el mercado es cambiante y las demandas varían con los años. Otra filosofía de la empresa es la de intentar utilizar productos sostenibles, respetuosos con el medio ambiente y no transgénicos, sobre todo en las grasas vegetales, al no incluir entre ellos el aceite de palma.

La novedad de éste año son unos hojaldritos muy delicados de sabor y textura, cuyo sabor perdura y se amplía según pasan los segundos de su degustación, convirtiéndolos en un recuerdo sensorial excepcional. Estos pequeños mantecados han sido bautizados como “Rafaelitos”, ya que ha sido la aportación de la tercera generación, el tercer Rafael Martínez, que ha heredado la pasión por el buen producto.



Hemos querido inaugurar una nueva sección, sobre los pequeños negocios familiares tradicionales de Tomelloso, con estos artesanos cuya producción se consume mayoritariamente en éstas fechas.



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