Castilla-La Mancha ha votado en contra de la reforma impulsada por el Ministerio de Sanidad para cambiar la manera en la que se contabilizan las listas de espera sanitarias en España. El Gobierno regional, presidido por el socialista Emiliano García-Page, se ha alineado así con las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular, que también han rechazado la propuesta.
La decisión se ha producido este viernes durante la reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, en la que el Ministerio ha planteado modificar los criterios utilizados para medir las demoras en consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas.
La propuesta no ha conseguido el respaldo mayoritario de las comunidades autónomas, lo que dificulta alcanzar un acuerdo antes de las próximas elecciones generales.
¿Qué cambiaría para los pacientes de Castilla-La Mancha?
El objetivo de la reforma es que todas las comunidades autónomas utilicen los mismos criterios para contabilizar las listas de espera, de manera que los datos sean más completos y puedan compararse entre territorios.
Una de las principales novedades consiste en empezar a contar el tiempo de espera desde el momento en que el médico indica la necesidad de una consulta, prueba u operación.
De esta forma, se pretende reflejar con mayor precisión cuánto tiempo transcurre desde que un paciente necesita atención sanitaria hasta que finalmente la recibe.
La propuesta también contempla prohibir expresamente los registros paralelos de pacientes, una práctica que el Ministerio quiere evitar para impedir que determinadas demoras queden fuera de las estadísticas oficiales.
Estos cambios afectarían también a Castilla-La Mancha, donde las listas de espera hospitalarias son uno de los indicadores utilizados para evaluar el funcionamiento del sistema sanitario público.
Conviene señalar que la reforma se centra en cómo se registran y publican los tiempos de espera, por lo que su aprobación no supondría, por sí sola, una reducción inmediata de las demoras.
Sanidad seguirá adelante pese al rechazo de Castilla-La Mancha
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha lamentado que la mayoría de las comunidades hayan rechazado una propuesta que, según ha explicado, lleva dos años de trabajo técnico.
«Las listas de espera hay que reducirlas, no hay que maquillarlas», ha afirmado García, que considera necesario avanzar hacia un sistema común de medición.
La ministra ha criticado la posición de las comunidades que han votado en contra, al entender que la reforma permitiría conocer con mayor transparencia cuánto esperan los ciudadanos para acceder a una consulta con un especialista, una prueba o una intervención.
Pese al resultado de la reunión, Sanidad continuará tramitando el real decreto y prevé someterlo a audiencia pública para que los ciudadanos puedan consultar su contenido.
No obstante, García ha reconocido que la aplicación de la nueva normativa necesita la aprobación de determinados indicadores comunes por parte del Consejo Interterritorial, por lo que el desacuerdo entre administraciones sigue siendo un obstáculo.
Una votación que divide a las comunidades autónomas
Según fuentes presentes en la reunión, Castilla-La Mancha y las comunidades gobernadas por el PP han rechazado la propuesta, mientras que País Vasco, Cataluña, Asturias y Navarra han votado a favor.
Desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid, la consejera de Sanidad, Fátima Matute, ha defendido que el texto todavía necesita mejoras y ha señalado que faltan informes oficiales y herramientas de medición suficientemente definidas.
Matute ha asegurado que los equipos técnicos seguirán trabajando en la reforma y ha rechazado las acusaciones de falta de transparencia formuladas por la ministra.
Por el momento, no se ha detallado en la información facilitada qué motivos concretos han llevado al Gobierno de Castilla-La Mancha a votar en contra.
