Tiene 19 años, terminó sus estudios de Producción Audiovisual y ya puede decir que ha dirigido su primer cortometraje. Raúl Plaza, natural de Tomelloso, ha decidido empezar pronto y, haciendo honor al título de su película, hacerlo sin demasiados cálculos: ‘Voy con todo’.
El corto nació casi por casualidad, a partir de un guion escrito durante un curso online de dirección de cine, y terminó convirtiéndose en un proyecto propio al que se fueron sumando compañeros especializados en cámara, sonido, iluminación y otras ramas del audiovisual.
Después llegaron meses de preproducción, búsqueda de actores, localizaciones, vestuario, escenografía y algún que otro momento de desesperación. Ahora toca lo bueno: verlo en una pantalla grande y comprobar qué pasa cuando el público se enfrenta a la pregunta que recorre toda la historia.
—Raúl, empecemos por lo verdaderamente preocupante. ¿Cuántos años tienes?
—19.
—19. O sea, naciste en 2006. Qué barbaridad. Y con 19 años ya tienes un corto. ¿De dónde sale ‘Voy con todo’?
—Pues nace de un guion que escribí en verano en un pequeño curso que hice, que era un curso online de dirección de cine. Lo típico, te piden que hagas un guion y yo lo hice por hacer. Pero luego, ya cuando estaba en último año de grado superior, nos pusieron como el TFG, que es como el proyecto intermodular ahí en Alfonso X, y nos pusieron uno que a mí no me gustaba nada. Entonces decidí hacerlo por mi cuenta.
—Una especie de “pues ahora hago el mío”.
—Decidí: voy a hacer un corto mío propio y voy a aprovechar que este año tengo a mi disposición un montón de alumnos que tienen la misma pasión que yo y que están especializados en diferentes cosas, tanto sonido, cámara, iluminación… Pues decidí coger al mejor en lo suyo en cada rama y junté ahí un equipo y pudimos empezar a sacarlo adelante mientras estudiábamos.
—O sea, estudiar y levantar un cortometraje a la vez. Muy tranquilo todo.
—Por tiempo sí que fue difícil coordinar a tanta gente porque al final tienes que anteponer tus propios estudios ante un proyecto que, pues al final, es sin presupuesto. Es difícil sacarlo adelante.
—Pero respondisteis bien como equipo.
—Mi experiencia con los compañeros ha sido súper positiva, siempre podía contar con su ayuda. Incluso del propio instituto hemos tenido muchísima ayuda, nos han dejado equipo técnico, las profesoras nos han dejado instalaciones del instituto… O sea que todo ha sido muy fácil. He estado súper, súper contento.
Seis meses trabajando antes de poder gritar “acción”
—¿Cuánto tardasteis realmente en hacerlo? Porque desde fuera uno piensa: quedáis un fin de semana, cámara, póker y listo.
—Empezamos preproducción en noviembre del año pasado y hasta que pudimos rodarlo fue mayo. O sea, fueron meses de preproducción, de organizar a la gente, encontrar actores, encontrar locales, comprar vestuario, escenografía, poder ambientar el sitio…
—Y mientras tanto no tienes ni una escena grabada.
—Muchos meses de preproducir y, claro, tú cuando no estás rodando nada estás como ya un poco desesperado. Es que no hemos hecho nada y llevamos seis meses trabajando en esto y aún no hay nada. Entonces hay que ser muy paciente y cuando llega el día de rodaje pues arrasas con todo.
—Vamos al corto. Sin destriparlo, ¿de qué trata ‘Voy con todo’?
—Todo el corto gira alrededor de una decisión y es una decisión que se plantea nuestro protagonista: si tú pudieses ganar un montón de dinero para cumplir tus sueños, pero que el hecho de hacerlo hace que le arruine la vida a la persona que tienes enfrente, ¿cogerías el dinero o no lo cogerías?
—Una preguntita ligera para salir del cine contento.
—Esta es la duda que se plantea el protagonista, pero que también queremos plantear al espectador. Entonces cada escena, cada personaje, cada acción se construye para que lleguemos a esa decisión final y que el espectador se cuestione lo que él mismo haría. Ese es el objetivo.
—Y para colocar al protagonista ante esa decisión eliges una partida de póker. ¿Por qué?
—Porque, aparte de que es un juego en el que se debate mucho acerca de la suerte, de las decisiones, de las oportunidades, todos esos temas giran alrededor de la mente del protagonista. Él no cree en la suerte, cree en las decisiones, en tomar buenas decisiones, y eso es lo que te da la suerte. Pero a lo largo de la noche, la partida de póker hace que se cuestione si la suerte existe de verdad.
—Entonces el póker está ahí, pero en realidad la historia ocurre entre quienes están sentados a la mesa.
—La partida de póker es secundaria. Lo importante es lo que sucede encima de la mesa, los personajes que juegan, por qué tienen miedo a apostar, a perder, por qué lo apuestan todo. El póker lo que despierta en nuestro protagonista es un duelo entre su propia dignidad y su ambición de querer más, aspirar a más.
“Voy con todo”, delante y detrás de la cámara
—El título viene del famoso “all in”. Pero parece que hay bastante más detrás que apostar todas las fichas.
—Es una expresión que viene de Estados Unidos, que es “all in”. No es una traducción exacta el “Voy con todo”, pero digamos que traducido a español es prácticamente eso. “Voy con todo” es apostarte el dinero, ir con todo lo que tienes. Y en este corto vemos mucho de eso.
—¿También habla de esos momentos de la vida en los que dices: hasta aquí, quemo los barcos y voy con todo?
—También, también. De hecho, el tema principal del corto es la ambición, la ambición del protagonista. Y justo el título también, pues el propio equipo técnico lo hemos utilizado mucho de “voy con todo”, “vamos con todo”, porque es justo la misma ambición del protagonista, es justamente nuestra misma ambición de querer aspirar a más aunque sea súper difícil.
—¿Cómo eliges al equipo técnico y a los actores cuando el presupuesto no es precisamente el de una superproducción?
—Pues el equipo técnico, más que elegir yo a ellos, ellos me decían a mí. Porque sí que es verdad que yo decía: vale, este tío se da muy bien la cámara, voy a hablarle. Pero al final yo les daba el guion y ellos decidían si participar o no.
—Así que el guion tenía que convencerlos antes que al público.
—Ese guion era como un poco el filtro que yo tenía que pasar para que la gente dijese: vale, esto me mola y quiero participar, voy a arriesgar bastante parte de mi tiempo sin recibir nada a cambio.
—Aunque después queda la experiencia, el aprendizaje y un trabajo que enseñar.
—Claro. Eso es un trabajo que al final tú puedes utilizar de cara a presentarte al mundo laboral.
—Y ahora llega el siguiente paso: festivales.
—Sí, de hecho hace unos días, en Cortos Jóvenes de Toledo, estamos entre los diez finalistas y vamos a tener proyección ahí también. Y estamos en ese proceso de distribuir a todos los festivales que podamos y tenemos mucha fe.
—A ver si cae algo.
—Vamos con todo.
Estreno en Tomelloso el 18 de septiembre
—Antes de seguir viajando, toca jugar en casa. ¿Cuándo y dónde se estrena?
—Pues el primer estreno es aquí en Tomelloso, la tierra del director, y es el 18 de septiembre aquí en los cines de Tomelloso.
—¿A qué hora?
—La proyección es a las 8. A las 7 y media ya estaremos los actores ahí, parte del equipo técnico, haciendo un recibimiento para la gente que vaya.
—¿Las entradas?
—En principio es en taquilla.
—Y después de la proyección no os vais corriendo a casa.
—Tenemos intención de que haya un coloquio allí en el propio cine, en la propia sala. Cuando acabe la proyección, pues saldrán los actores y hablaremos un poco de todo el proyecto.
—¿Qué quieres que ocurra cuando termine? ¿Qué te gustaría que se llevase el público?
—Pues yo suelo decir mucho que más que un aplauso, buscamos una reflexión. O sea, de nada nos sirve que la sala entera aplauda si luego, cuando salga de la sala, no se lleva algo, ¿sabes? No ha cambiado algo dentro de él. Aunque siga pensando lo mismo, pero que se cuestione, que llegue a dudar. Si conseguimos eso en el espectador, el trabajo ya está más que hecho.
—Te hago una última pregunta. Ahora tienes 19 años. Dentro de diez tendrás 29. Imagínate viendo entonces este primer corto. ¿Qué crees que vas a pensar del Raúl de ahora?
—Yo creo que, a diferencia de muchos directores con sus primeros trabajos, yo creo que me voy a sentir bastante orgulloso. Porque, en parte, yo he trabajado bastante en eso, en que dentro de unos años, cuando lo vea, diga: “Joder, para hacer un primer corto, está muy, muy conseguido, está todo muy bien hecho, muy donde tiene que estar cada cosa”. Y yo creo que me veo sintiéndome orgulloso.
Y probablemente esa sea otra forma de explicar el título. Con 19 años, un guion nacido casi como un ejercicio, meses de trabajo sin apenas presupuesto y un equipo dispuesto a invertir su tiempo en una historia que les convenció, Raúl Plaza ha elegido empezar su camino en el cine sin guardarse demasiadas fichas. El 18 de septiembre le toca enseñarlas en casa.




