El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha vuelto a elevar este jueves el tono contra la gestión del Gobierno central de la crisis de Ceuta y ha advertido de que el Ejecutivo tiene que «darse prisa» y «espabilar» para evitar que el episodio termine convirtiéndose, a su juicio, en una de las «grandes mentiras de la democracia».
En una entrevista en Onda Cero, García-Page ha considerado que se está ante «uno de los grandes desastres de gestión» y ha comparado la situación generada con la polémica sobre la información ofrecida tras los atentados del 11-M.
«Estamos ante uno de los grandes desastres de gestión que, como no se dé prisa el Gobierno, puede terminar pasando como la primera o segunda gran mentira de la democracia», ha afirmado.
El presidente castellanomanchego ha advertido además de que la gestión de la crisis puede convertirse en «un chollazo enorme para la extrema derecha» si el Gobierno no consigue aclarar lo ocurrido. Según García-Page, la situación ha llegado a un punto en el que «la mentira se ha elevado a la categoría de dogma».
«En las facultades de Ciencias Políticas se estudiará como exactamente el ejemplo de lo que no hay que hacer, de cómo no abordar una crisis», ha añadido.
Los avisos del CNI
Las declaraciones de García-Page llegan después de hacerse públicos este miércoles documentos desclasificados por el Gobierno sobre la crisis de Ceuta. Según esos documentos, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisó a la Delegación del Gobierno en la ciudad autónoma mediante WhatsApp el día 29 de un «llamamiento» difundido en redes sociales para un «asalto».
Ante esta información, García-Page ha señalado que «muchos» deben tener «grandes problemas de comprensión lectora» al interpretar los informes del CNI. El presidente regional ha defendido al servicio de inteligencia, al que considera «uno de los mejores servicios de información que hay en el mundo», y ha reivindicado también el trabajo de la Guardia Civil y la Policía Nacional.
Aunque ha admitido que estas instituciones pueden cometer «errores», ha pedido proteger su imagen y ha centrado sus críticas en la respuesta política. A su juicio, el Gobierno mantiene una «dinámica de no tener culpa de nada».
García-Page considera que debe aclararse tanto qué información recibió el Ejecutivo como qué hizo después de conocerla. «Si no hubo ningún tipo de informe, ¿a quién le tiene que pedir explicaciones el pueblo español?», se ha preguntado. Y, en caso de que existieran avisos, ha planteado que la cuestión es determinar si «se hizo algo, mucho, o no se hizo nada».
La relación con Marruecos
El presidente de Castilla-La Mancha también se ha referido al papel de Marruecos y ha recordado que Pedro Sánchez habló inicialmente de «una violación de la integridad territorial española de la frontera».
«La realidad es que, desde el primer momento, todos visualizamos que el Gobierno tomaba nota de que había sido una invasión», ha sostenido García-Page.
Para el presidente regional, la prioridad ahora es determinar con claridad qué ocurrió para poder adoptar medidas. «Lo que es verdaderamente importante es que o aciertas en el diagnóstico o tienes claro y asumes lo que ha pasado o es muy difícil prometer soluciones», ha concluido.




