El Progreso roza los 40 millones de euros y lleva sus vinos de Villarrubia de los Ojos a Estados Unidos, Europa y Asia

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La cooperativa El Progreso de Villarrubia de los Ojos afronta su 110 aniversario convertida en una de las principales referencias económicas de la localidad, con cerca de 40 millones de euros de comercialización y presencia en mercados de Estados Unidos, Europa y Asia.

La entidad nació con 35 socios y un capital social de 3.500 pesetas. Más de un siglo después, ha ampliado su actividad hasta convertirse en la principal empresa de Villarrubia de los Ojos en los sectores vitivinícola y oleícola.

Su presidente, Jesús Julián Casanova, recuerda que el origen de la cooperativa estuvo ligado a la necesidad de los propios agricultores. «Muchas veces el modelo cooperativo surge precisamente de la necesidad, la necesidad de una serie de agricultores que no encuentran ningún consuelo a la hora de vender sus productos y forman una cooperativa», explica.

Casanova destaca además la continuidad de la actividad durante toda su historia. Según señala, El Progreso es la cooperativa más antigua de Europa con actividad ininterrumpida, incluso durante periodos especialmente complejos como la Guerra Civil.

De 35 socios a cerca de 40 millones de comercialización

Uno de los grandes momentos de crecimiento llegó en 1967, cuando El Progreso se fusionó con otras dos cooperativas más pequeñas. A partir de entonces fue incorporando progresivamente buena parte de la actividad bodeguera del entorno.

Actualmente cuenta con unos 50 trabajadores y mantiene una estrategia centrada en seguir aumentando su dimensión.

«Buscamos un modelo donde cada vez generamos más riqueza, crezcamos más, más trabajo, más responsabilidad social cooperativa, más de todo», señala Casanova.

El 90% de la facturación de la cooperativa procede de la compra de uva o productos a sus propios socios.

Además, El Progreso participa en un grupo de comercialización de vino, principalmente a granel, embotellados y aceite, integrado por siete cooperativas en el ámbito oleícola y cuatro en el vitivinícola. El conjunto factura «prácticamente 70 millones de euros» y representa a alrededor de 4.500 socios.

«Son 4.500 familias», subraya su presidente.

El salto internacional

La incorporación de técnicos, profesionales jóvenes y personal especializado en enología y exportación permitió a la cooperativa acelerar su salida al exterior entre 2007 y 2010.

Casanova resume esta estrategia sin grandes artificios. «No hay grandes secretos, es ir a ferias, conocer clientes, visitarlos, que les gusten tus productos, hacerlos un poco a su medida y que se lo lleven y que sigan repitiendo».

Estados Unidos se ha convertido en uno de sus principales mercados internacionales, con especial protagonismo del formato ‘bag-in-box’ de 20 litros. La cooperativa también trabaja en países asiáticos, aunque reconoce que se trata de mercados «más complicados» por su menor tradición de consumo de vino.

El Progreso envasa cerca de seis millones de litros anuales. Aproximadamente la mitad se destina a mercados internacionales y la otra mitad se comercializa en España.

«Somos pulmón del vino del mundo, pero son volúmenes ya importantes», afirma Casanova.

Del Viña Xétar al ‘bag-in-box’

La cooperativa dispone de una amplia gama de referencias y formatos. Una de sus marcas más conocidas es Viña Xétar, nacida hace más de dos décadas inicialmente como mosto parcialmente fermentado y desarrollada posteriormente también en versiones 0,0.

A ella se suman los formatos ‘bag-in-box’ de 3, 5, 10 y 20 litros, garrafas de plástico de 2 y 5 litros y diferentes tipos de botellas.

Parte de esta producción también está encontrando espacio en el sector de la coctelería. «Tenemos una aceptación muy buena dentro de la mezcla. Creo que tenemos el mejor vino de mezcla del mundo, me lo han dicho algunos clientes», señala el presidente.

Calidad y control durante todo el proceso

El crecimiento comercial ha ido acompañado de un refuerzo del equipo técnico.

El enólogo y director técnico, Juan Nieto, explica que los vinos se someten a controles durante su elaboración y conservación para evitar cualquier tipo de alteración.

En el caso de variedades como Sauvignon Blanc o Chardonnay, señala que «hay que tener un poquito más de cuidado» y «mimarlos más» durante el proceso.

El equipo técnico está compuesto por seis personas. Entre ellas se encuentra Marta Ruiz, centrada en labores de calidad, análisis, embotellado y trazabilidad.

Ruiz asegura que durante los ocho años que lleva trabajando en El Progreso «todo ha crecido un montón».

110 años mirando al futuro

La cooperativa cumplirá 110 años en 2027, aunque todavía no ha definido cómo conmemorará la efeméride.

«El hecho de cumplir una decena de años más es algo que se podría celebrar de una manera más efusiva», reconoce Casanova, quien admite que «algo habrá que hacer» porque «los años redondos parece que te llaman a hacer algo más».

Durante su trayectoria, El Progreso ha recibido diferentes reconocimientos que su presidente considera «una manera de medirte».

Casanova atribuye estos resultados al trabajo conjunto de toda la estructura de la cooperativa. «Todo el mundo trabaja en dar mucha calidad y encima un precio asequible y un servicio bueno».

Una estrategia que, asegura, deberá mantenerse en los próximos años ante un mercado en constante transformación: «Tendremos que seguir progresando y avanzando».

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