El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha calificado este miércoles los acontecimientos registrados durante las últimas semanas en Ceuta como «una invasión, una violación de la integridad territorial» y ha reclamado una respuesta desde el ámbito de la seguridad nacional.
«No es un problema en sí mismo de migración», ha asegurado García-Page durante una visita a Navalcán (Toledo) para inaugurar unas instalaciones deportivas. A su juicio, se trata de «un problema claramente de seguridad nacional al que hay que responder con toda la fuerza del Estado».
El presidente castellanomanchego ha cuestionado la gestión realizada hasta el momento por el Gobierno central. «La respuesta ha sido evidentemente insuficiente de todo punto de vista, creo que lo piensa todo el mundo en España», ha afirmado.
García-Page ha mostrado, no obstante, su apoyo al ministro Ángel Torres al frente del mando único, aunque ha criticado la imagen de «impotencia en el control de las fronteras» y las «discrepancias y contradicciones en las distintas versiones» ofrecidas desde el Ejecutivo central.
Sobre la controversia en torno a una posible visita de Felipe VI a Ceuta, ha pedido «ser serios» y que «se dejen de enredar con la figura del rey». García-Page ha defendido que, ante un problema de seguridad nacional, el monarca debe actuar conforme a las decisiones del Gobierno y ha confiado en que el Consejo de Seguridad Nacional adopte medidas.
Pide un pacto entre Gobierno y oposición
García-Page ha reclamado además la apertura de negociaciones entre el Gobierno y la oposición para alcanzar «un auténtico pacto de Estado en relación con la migración».
El presidente regional considera necesario alejar esta cuestión del «frentismo» y el «populismo» para abordar cómo atender «humana y legalmente» a quienes llegan a España por necesidad, pero estableciendo también límites.
«Un buen pacto de Estado en materia de migración no le tendría que terminar de gustar a ninguno de los radicales en unos extremos y en otros», ha señalado.
Castilla-La Mancha y la posible acogida de menores
Preguntado por un eventual reparto de menores entre comunidades autónomas, García-Page ha asegurado que Castilla-La Mancha prestará «todos los servicios que se nos pidan dentro de las leyes», aunque ha reclamado al Gobierno central que cumpla sus compromisos.
«El Gobierno tiene que cumplir con la palabra que ha dado y es devolver a todos los que han entrado ilegalmente», ha afirmado, añadiendo que «lo contrario sería tanto como provocar nuevas invasiones».
El presidente autonómico ha asegurado también que Castilla-La Mancha acoge desde hace años «a muchos más menores emigrantes de los que le corresponden» por población. García-Page ha insistido en que la respuesta de las comunidades debe ir acompañada de medidas de control fronterizo para evitar que la situación se prolongue.



