El eclipse solar del próximo 12 de agosto supondrá un importante desafío de seguridad también para Castilla-La Mancha, una de las comunidades que se prepara para recibir desplazamientos y concentraciones de personas para observar el fenómeno en plena época de riesgo de incendios forestales.
La secretaria general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, ha señalado la movilidad de personas, las posibles aglomeraciones y los incendios como algunos de los principales factores que convierten esta jornada en “un reto de seguridad logístico”.
“Al final, en protección civil, cuando hablamos de anticipación, de prevención, de planificación, (hablamos de tener en mente) todos los escenarios posibles para diseñar un plan donde estén todas las posibilidades y que todo el mundo sepa qué tiene que hacer y cómo, para que la respuesta sea inmediata para cumplir nuestro fin último, que es proteger a las personas”, ha explicado en una entrevista con Europa Press.
Protección Civil dispone de un plan específico, aprobado a finales de junio, que establece el marco para evaluar los riesgos y gestionar las posibles emergencias. Este dispositivo se coordina con los planes de las comunidades autónomas.
“Llevamos muchos meses trabajando dentro del seno del gobierno de España, pero también con las comunidades autónomas para que todo esté listo”, ha indicado Barcones.
Especial vigilancia ante el riesgo de incendios
Uno de los aspectos que más preocupa de cara al eclipse es el riesgo de incendios forestales, especialmente por la concentración de visitantes en espacios naturales durante el mes de agosto.
El Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias (Cenem) realizará un seguimiento de las posibles emergencias antes y después del eclipse. Además, desde el 6 de agosto está activada la Unidad de Valoración de Riesgos, con especial atención a las previsiones meteorológicas y a los incendios forestales.
Protección Civil ha desarrollado también un visor interno con los puntos de observación facilitados por las comunidades autónomas. Estos lugares están siendo analizados teniendo en cuenta cuestiones como el riesgo de incendios, las telecomunicaciones y la posibilidad de que se produzcan movimientos imprevistos de personas.
“Recuerdo el 12 de agosto del año pasado, que fue un día muy complicado por los incendios forestales. Hemos tenido en cuenta esos puntos de observación que han estipulado las autonomías, con esa anticipación que nos lleva a ver que no estén situados en zonas de peligro de incendios forestales, que se garanticen las telecomunicaciones, que haya una visión correcta para que no se puedan generar después movimientos no previstos de personas”, ha señalado Barcones.
También se trabaja con los operadores de telecomunicaciones para tratar de evitar la saturación de las redes en aquellos lugares donde se produzcan grandes concentraciones de público.



