La Unión Musical Ciudad de Tomelloso (UMCT) vivió este sábado, 27 de junio, una de las jornadas más especiales de su historia reciente con su actuación en el Templete del Parque del Retiro de Madrid. La formación tomellosera, dirigida por Agustín Pradillos, ofreció el concierto «Sonidos del Ayer», un recorrido por el pasodoble, la ópera y la zarzuela que conquistó al público madrileño y terminó con la interpretación de dos bises ante la insistencia de los asistentes.
El concierto había despertado una gran expectación entre los integrantes de la banda y sus numerosos acompañantes, que se desplazaron hasta la capital en dos autobuses. Tras la llegada al Parque del Retiro y una prueba de sonido marcada por las altas temperaturas propias de una tarde de finales de junio, la formación afrontó uno de los compromisos más importantes de la temporada.
La actuación comenzó con el pasodoble Tomelloso, obra del compositor tomellosero Alejandro Montejano, que quiso acompañar a la banda en esta cita tan especial. La pieza, inspirada en las melodías del Himno de Tomelloso, sirvió como carta de presentación de una formación que llevó el nombre de la ciudad a uno de los escenarios musicales más emblemáticos de Madrid.
El repertorio, presentado al público en un original programa de mano con forma de abanico, estuvo dividido en tres bloques. La primera parte, bajo el título «Nuestra Tierra», incluyó el pasodoble Tomelloso, el célebre coro Va, pensiero de Nabucco, de Giuseppe Verdi, y el aria Nessun Dorma, de Turandot, interpretada por el tenor solista José Hernández.
La segunda parte estuvo dedicada a la zarzuela con la interpretación de La Parranda (Canto a Murcia), la romanza de Leandro de La tabernera del puerto, de Pablo Sorozábal, y una selección de La rosa del azafrán, una de las obras más representativas del género ambientadas en Castilla-La Mancha.
El programa concluyó con el bloque «Nuestra Tierra III», que comenzó con el pasodoble Tierra, agua y vinos, de Miguel Morales, antes de dar paso a «Madrid, Madrid, Madrid», una selección de zarzuelas madrileñas que reunió fragmentos de La verbena de la Paloma, Agua, azucarillos y aguardiente, La Gran Vía, Las Leandras y Doña Francisquita, entre otros títulos emblemáticos.
Durante el concierto, Agustín Pradillos intervino en varios momentos para presentar algunas de las obras. Antes de la interpretación de Nessun Dorma, el director dedicó la célebre aria «al pueblo venezolano» tras el doble terremoto que recientemente ha asolado el norte del país. La interpretación adquirió un significado especial al ser interpretada por el tenor venezolano José Hernández, que recibió una de las ovaciones más sentidas de la tarde.
El público respondió con continuos aplausos durante toda la actuación, aunque el momento culminante llegó al finalizar el programa oficial. Tras interpretar el popular chotis Madrid, buena parte de los asistentes acompañó a la banda cantando el conocido estribillo, lo que dio paso a una larga ovación que obligó a los músicos a regresar al escenario para ofrecer un primer bis.
La emoción no terminó ahí. El público reclamó de forma unánime una nueva intervención de José Hernández, que volvió a interpretar la romanza de Leandro de La tabernera del puerto. Su actuación fue recibida entre aplausos, vítores y numerosos «bravos», poniendo el broche de oro a una tarde que dejó una profunda huella tanto en los músicos como en los asistentes.







