Aprobada una estrategia común para vacunar en todas las CCAA a personas migrantes y refugiadas

El plan prioriza la triple vírica, la poliomielitis y la vacunación frente a tétanos y difteria, con especial atención a adolescentes y adultos

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El Ministerio de Sanidad, a través de la Comisión de Salud Pública, ha aprobado una estrategia común para la vacunación de personas migrantes y refugiadas recién llegadas a España. El objetivo principal es garantizar la protección frente a enfermedades prevenibles, priorizando la administración de la triple vírica, la poliomielitis y la vacuna frente a tétanos y difteria en todas las comunidades autónomas.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha destacado la importancia de esta medida: «Esta estrategia es una oportunidad de prevención». García ha recordado que «las vacunas son una de las herramientas más eficaces de salud pública que existen, protegen a quien las reciben, pero también fortalecen la protección colectiva».

Según las recomendaciones, las personas acogidas en el Programa de Atención Humanitaria deben recibir, cuanto antes y preferiblemente durante las tres primeras semanas de estancia en España, al menos una dosis inicial de estas vacunas. Se contempla el uso de pautas aceleradas cuando la estancia lo permita, siempre en coordinación con los servicios públicos de salud.

En los casos en que la persona disponga de cartilla o certificado vacunal legible, se tendrán en cuenta las dosis reflejadas en dicha documentación. Si no existe documentación, no es legible o hay dudas sobre las vacunas recibidas, se recomienda completar las pautas necesarias, ya que las vacunas sistemáticas presentan un alto perfil de seguridad.

La estrategia también contempla la posibilidad de completar el calendario de vacunación correspondiente si la estancia en España se prolonga, tanto el previsto a lo largo de la vida como el indicado para grupos de riesgo. Esto incluye la vacunación estacional frente a la gripe en personas institucionalizadas y la atención a factores específicos, como el embarazo.

Las recomendaciones se dirigen especialmente a adolescentes y personas adultas, quienes suelen tener más dificultades para acceder a los programas ordinarios de vacunación y completar las pautas. La población infantil y las mujeres embarazadas cuentan, en general, con circuitos más establecidos de atención sanitaria, aunque el documento también recoge indicaciones específicas para garantizar su protección.

«Se trata de garantizar que nadie quede fuera de una herramienta tan básica y tan eficaz como es la vacunación. Una sociedad se protege mejor cuando protege a todo el mundo. Y la salud pública no pregunta dónde viene una persona, sino qué necesita para estar protegida», ha añadido García.

En el caso de las mujeres embarazadas, la estrategia recomienda su derivación prioritaria al circuito ordinario de Atención Primaria y al seguimiento por matrona u obstetricia, para el control del embarazo y la administración de las vacunas indicadas en el calendario vigente. Antes de administrar vacunas de virus atenuados, como la triple vírica o la varicela, deberá descartarse la posibilidad de embarazo.

Para los menores, la estrategia plantea completar el calendario de vacunación correspondiente a su edad mediante pautas de rescate. En el caso de los menores de cinco años, cuando no pueda comprobarse si ya están protegidos frente a la hepatitis A, se recomienda administrar esta vacuna por el riesgo de transmisión en entornos de convivencia con alta concentración de personas.

El documento identifica barreras administrativas, económicas, culturales, lingüísticas y de registro que pueden dificultar el acceso a la vacunación. Para abordarlas, se propone reforzar la coordinación entre comunidades autónomas, servicios de salud pública y entidades de acogida, facilitar la vacunación en los propios centros cuando sea necesario, registrar correctamente las dosis administradas y ofrecer información fiable y adaptada, con apoyo de mediadores interculturales siempre que sea posible.

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