Esta llave tan peculiar, grande y hueca —que, por cierto, debe de “quitar” los orzuelos de lujo por su tamaño— y también algo complicada de guardar en el bolsillo del pantalón o en un bolso, abre las puertas de la historia de Tomelloso.
Concretamente, se trata de la llave del bombo construido en 1970 por el maestro artesano Pablo Moreno “Cota”, situado en el Museo del Carro y Aperos de Labranza y convertido en uno de los principales reclamos de visita del museo.
Y no es de extrañar. Aunque para nosotros estas construcciones son algo habitual, basta imaginar la sorpresa de quienes vienen de fuera cuando entran en un bombo y descubren que está levantado con miles de piedras que no están sujetas con ningún tipo de cemento.
Arte, conocimiento y orgullo se unen en estas construcciones tan nuestras. Porque el tomellosero es terco y trabajador, y consigue —casi siempre— todo lo que se propone.
