viernes, 27 febrero, 2026

Investigada una finca de Ciudad Real por sobrepasar ampliamente los límites de caza permitidos

La Guardia Civil detecta también posibles infracciones en la gestión de restos animales

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El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Almadén ha abierto una investigación tras detectar presuntas irregularidades en una montería celebrada en una finca de la provincia de Ciudad Real. Los agentes sospechaban que se могли haber superado los límites de capturas permitidos para esa jornada.

Tras realizar las correspondientes inspecciones y el recuento de las piezas abatidas, el Seprona comprobó que el número de animales cazados excedía en un 48% el cupo máximo autorizado por la administración, según ha informado la Guardia Civil en nota de prensa.

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Este exceso, señalan, supone un incumplimiento del plan técnico de caza establecido para el coto y puede afectar a la gestión sostenible de las especies en la zona.

Durante la actuación, los agentes también detectaron otras posibles infracciones administrativas relacionadas con el desarrollo de la montería y el tratamiento de las piezas cobradas. Además, se observaron irregularidades en la gestión de los Subproductos Animales no Destinados al Consumo Humano (Sandach), es decir, los restos de animales que deben ser eliminados conforme a la normativa sanitaria.

Desde la Guardia Civil recuerdan que el abandono o tratamiento inadecuado de estos restos puede generar problemas sanitarios y afectar al equilibrio del ecosistema y a la fauna silvestre.

Como consecuencia de los hechos, se han tramitado denuncias por presuntas infracciones graves de la Ley de Caza de Castilla-La Mancha y de la normativa sobre Patrimonio Natural y Biodiversidad. Las sanciones podrían incluir multas económicas y, en su caso, la suspensión temporal de la actividad cinegética en el coto afectado.

Asimismo, el Seprona ha solicitado la realización de un estudio técnico sobre el estado de las poblaciones cinegéticas en la finca, con el fin de evaluar si la presión de caza ejercida se ajusta a la capacidad real del terreno o si ha podido comprometer la conservación de las especies.

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