En días pasados, Emiliano G. Page se ha despachado diciendo que “antes de que acabe el mes de marzo” tendremos la Ley que regulará los tiempos máximos de espera en la atención sanitaria especializada, esto es, la atención que recibimos en los hospitales. Dicho de otra manera, adquiere el compromiso, a cuatro meses de las elecciones autonómicas, de regular los tiempos que tendremos que esperar para ser operados, vistos en consulta o para que nos hagan una determinada prueba en los hospitales de nuestra región.

Lo primero que llama la atención es que no haga referencia al colapso en la atención primaria y a la situación tan crítica que se está viviendo en todos y cada uno de nuestros consultorios y centros de salud. Parece que todo lo fía a los hospitales y se olvida de que el problema empieza cuando un ciudadano tiene que esperar, no sin antes pasar por innumerables vicisitudes telefónicas y de todo tipo, a ser visto por el médico o la enfermera del centro de salud entre 10 y 15 días, eso en el mejor de los casos. Está asumiendo como normal algo que escandaliza a cualquier ciudadano que reclama una sanidad digna e igual para todos y lo más triste es que ni tan siquiera lo reconoce. Muy difícilmente se pueden solucionar los problemas si no los reconoces.  

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En el programa electoral del año 2015, se comprometía a un “Gran Pacto por la Sanidad Pública” que incluía, entre otras promesas, que recuperaría, a lo largo de la legislatura, las garantías efectivas de tiempos máximos de espera en atención hospitalaria para que nadie tenga que esperar más de 20 días para una prueba diagnóstica, 30 días para una consulta y 90 días para una intervención quirúrgica y en el programa del año 2019 se volvía a comprometer con la aprobación de una Ley de Garantías de Atención Sanitaria Especializada pero, en esta ocasión, no adquiría ningún tipo de compromiso en relación a tiempos máximos de espera. En ambos programas electorales, el Sr. Page se comprometía a poner en marcha planes de choque para reducir las listas de espera.

Lo cierto es que, ocho años después, ni Pacto por la Sanidad Pública, ni Ley de Garantías, ni Planes de Choque para reducir las listas de espera. El Sr. Page y su equipo, han sustituido sus promesas electorales por insultos a los profesionales sanitarios, a los que se les acusó, en lo peor de la pandemia, de no saber utilizar los equipos de protección individual cuando la realidad era que no se disponía de los mismos por parte del SESCAM; en hacerse fotos en el aeropuerto de Madrid recibiendo unos respiradores que no servían para ventilar a los pacientes que estaban en nuestras unidades de cuidados intensivos; en insultar a nuestros mayores que estaban sufriendo lo peor de la pandemia en las residencias; en menospreciar y acusar a nuestros maestros y profesores y, en definitiva, en arremeter contra diestro y siniestro para tapar tanta falta de previsión y mala gestión sanitaria.

Eso sí, en ocho años nos ha situado como la comunidad autónoma donde más ciudadanos han muerto por el coronavirus en proporción a nuestra población, muchos más si se tienen en cuenta las cifras dadas por el Fiscal General del TSJ de Castilla-La Mancha, y la región donde los ciudadanos tenemos que esperar más para ser operados.

En una ocasión, con relación a las listas de espera quirúrgicas, dije que el papel lo aguanta todo pero que la realidad siempre pone negro sobre blanco y que por mucho que se empeñen en maquillar y manipular los datos, al final son los ciudadanos y sus familiares los que ponen a cada uno en su sitio porque son los que padecen en sus carnes todas las ineficiencias de una mala gestión sanitaria.

Por dar algunos datos, en diciembre de 2020 nuestro porcentaje de pacientes que tenían que esperar más de 6 meses para una intervención quirúrgica era del 50,1% y el tiempo medio de espera era de 286 días, datos que nos situaban como la peor comunidad autónoma de España. Pero, a partir de entonces, y a raíz de las críticas insistentes por parte del presidente del PP, Paco Núñez, y de sus innumerables propuestas para reducir estas cifras tan alarmantes, el Sr. Page se tomó como algo prioritario y personal, dada la gravedad del tema, rebajar esos datos y vaya que lo hizo, en un año se pasó del 56,1% al 0,9% de pacientes que tenían que esperar más de 6 meses para ser operados y de 286 a 113 días de media de espera para cualquier intervención quirúrgica.

La pregunta sería si alguien, que no sea el Sr. Page y su gobierno, se cree estos datos.

A lo largo de estos últimos años, Paco Núñez, además de recoger las necesidades que le manifestaban los ciudadanos y de hacerse eco de las sensibilidades de innumerables asociaciones de pacientes, colegios profesionales y sindicatos sanitarios y de la sociedad en general, ha realizado muchas propuestas en las cortes regionales para ayudar a mejorar la sanidad en nuestra región pero el Sr. Page, sistemáticamente, ha menospreciado cualquier planteamiento y propuesta de mejora que le ha planteado Paco Núñez.

La soberbia no es buena consejera y menos cuando estamos hablando de la sanidad.

Vinícola de Tomelloso

Emiliano G. Page, lo fía todo a la sanidad hospitalaria y nos anuncia nuevamente una Ley de Garantías de Atención Hospitalaria que nos vendrá en marzo, supongo que con la intención de que le traiga buena lluvia en mayo, pero sus mentiras muy probablemente le traigan tempestades.

Sr. Page, la sanidad no son solo los hospitales y las promesas están para cumplirlas.

Inma Delgado Fotografía New Born



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