La presidenta de Cáritas Castilla-La Mancha, Mónica Moreno, ha asegurado que, más allá del incremento exponencial de la pobreza en la región, el resultado más «grave» de la crisis sanitaria por la covid-19 «se traduce en el ensanchamiento de la exclusión social», en especial en «los que «acumulaban más dificultades de integración».

Es una de las reflexiones que Moreno ha realizado con motivo de la jornada técnica celebrada este lunes en el Campus de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) donde se ha presentado el informe de Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (FOESSA) en la región que «ofrece una radiografía social completa de la crisis provocada por la pandemia».

Moreno ha reseñado, en su intervención, que el informe ofrece una doble perspectiva, «longitudinal porque muestra las cifras de exclusión en la región con respecto a 2018 y comparativa porque en todos los casos se nos ofrece la posibilidad de cotejarlos con el conjunto de España».

El informe, que ha detallado Thomas Ubrich, técnico de la Fundación FOESSA, «servirá para que todos asumamos, en lo personal y en lo comunitario, la cuota de responsabilidad que tenemos en la construcción de soluciones y respuestas, incluso en estos tiempos de incertidumbre que nos han tocado vivir».

«En Castilla-La Mancha, como en España, esta crisis sanitaria ha dejado tras de si una profunda huella en todos los sentidos, social, económica y espiritual, y hay personas que han encadenado una crisis tras otra y por ellas tenemos que trabajar», ha expuesto.

En estos «tiempos nuevos, cambiantes, ni mejores ni peores que otros», Moreno ha considerado que «hemos aprendido, y espero que no se nos olvide, mucho sufrimiento, pero también nos ha hecho crecer y hemos conocido el trabajo de equipo, la adaptación y versatilidad, pedir ayuda, el trabajar en red, saber que todos somos frágiles, algo que no nos puede dejar indiferentes ni impasibles».

Ha ensalzado que el informe «no es uno más» pues se ha elaborado «con rigor, fundamentación, veracidad y credibilidad» y porque, también, «no son datos fríos, sino que tienen rostro».

Al observar las conclusiones, «se nos vienen a la cabeza personas con nombre y apellidos, que viven en la brecha digital, precariedad en el empleo o insalubridad de la vivienda, o soledad» en un informe en el que han trabajado más de 30 investigadores de diez universidades, es decir, «con rrigor, creatividad, colaboración e innovación».

«Este informe no nace para analizar la realidad, sino que surge con la idea de transformar la realidad, en particular de las personas más vulnerables», ha apostillado.

Previa a las palabras de la presidenta de Cáritas regional, el director general de Acción Social de la Consejería de Bienestar Social, Francisco José Armenta, ha abordado que el trabajo de su departamento se basa en tres estrategias definidas orientadas a reducir la exclusión social, el apoyo al Tercer Sector y el sistema de ayudas.

Respecto a la primera, ha citado la lucha contra la pobreza, para reducir la tasa severa, infantil y energética, al que se han destinado más de 250 acciones con un presupuesto total de 1.200 millones de euros y un impacto sobre 700.000 personas en la región, y reducir el número de personas sin hogar.

En apoyo al Tercer Sector, ha reseñado los 129 proyectos que se han presentado a las distintas convocatorias públicas y respecto a las ayudas públicas ha aludido a las dirigidas al ingreso mínimo vital (IMV) y las 37.500 prestaciones concedidas de las que se han beneficiado más de 7.000 personas.




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