¿Alguna vez te has preguntado cómo es el día a día en un barco de rescate de refugiados? Desde que la crisis de los refugiados estalló en los medios, nos han salpicado con múltilples noticias al respecto, pero realmente ninguno de nosotros puede imaginarse por lo que tienen que pasar para sobrevivir. Joaquín Acedo, pregonero de las Feria 2017 de Tomelloso, decidió adentrarse en este mundo para ayudar en lo pudiera, ha enfocado su labor profesional al mundo de las emergencias, en el que cuenta con una intensa trayectoria que le ha llevado a participar en importantes misiones. Aunque Joaquín no es el único tomellosero que se encuentra en el mediterráneo en labores de rescate, ya que el también tomellosero Manuel Lomas, regreso a primeros de marzo tras pasar quince días haciendo labores de rescate en la zona.

Foto: ara.cat

A día de hoy, Joaquín se encuentra embarcado en el Open Arms, un barco de rescate de refugiados en el Mediterráneo Central, una ruta definida por ACNUR como “el último paso en la lucha por la supervivencia” de las personas rescatadas. El periódico ara.cat cuenta cómo se vive un día como voluntario en este barco, concretamente, el día 15 de marzo:



06:00 AM– El barco recibe un aviso muy común dentro de su rutina: desde Roma, avisan de que han localizado una patera en el mar, en el que se encontraban 109 hombres y 8 mujeres, una de ellas embarazada, a quienes han podido rescatar. Seguidamente, reciben otro aviso desde la misma central sobra otras dos embarcaciones.

El proceso de rescate no es tan sencillo: todos ellos cuentan con un espacio limitado, por lo que en muchas ocasiones los barcos se encuentran en situaciones de sobrecarga de personas. A esto habría que sumar otro tipo de inconvenientes, como el que ocurre a continuación: los guardacostas libios reclaman que quieren llevarse a las personas rescatadas y amenazan a los voluntarios. Con los pocos recursos comunicativos con los que cuentan, discuten con dichos guardacostas para seguir con su labor.


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07:00 AM- El Open Arms encuentra una barca inflable con 117 personas, 113 de ellas son hombres y una mujer está embarazada. Los rescatados, que proceden de diferentes países (Mali, Senegal y Costa de Marfil) explican que habían embarcado la noche anterior desde una playa cercana a Trípoli. Encontrar esta barca no fue tarea fácil, ya que requirió de dos horas de búsqueda constante.

Finalmente, son rescatados y trasladas hasta el barco, pero este tipo de rescate no tiene ni un segundo de tregua, ya que reciben un nuevo anuncio sin haber terminado aún de rescatarlos a todos.



08:00-09:00 AM– Después de una hora de búsqueda, encuentran la siguiente embarcación, con 25 mujeres, 7 niños y 68 hombres. Una vez más, los guardacostas han amenazado de muerte a los voluntarios para que les devolvieran a los rescatados, un negociación que ha salido victoriosa pero que ha costado tres horas.

Foto: Xavier Bertral. ara.cat

¿Y AHORA QUÉ?

Una vez que todos los rescatados están en el barco, es necesario negociar con el país correspondiente –en este caso, con Italia-, para que informen del lugar del desembarco. Mientras tanto, el equipo médico se encarga, como puede, de ayudar a las máximas personas posibles, una labor que también es primordial, teniendo en cuenta que las condiciones físicas de los rescatados son lamentables.

Finalmente, termina el día y el Open Arms puede estar orgulloso: han logrado rescatar a 218 personas. Sin embargo, el trabajo no ha terminado, y que quedan muchas personas por rescatar, así que el ciclo comienza de nuevo:

Lo explica el periódico ara.cat: “Son las seis de la mañana y el ‘Open Arms’ navega lentamente rumbo norte, aunque sin puerto asignado donde desembarcar”, y así comienza oto día.

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