Tomelloso tiene mucha historia que contar… y sus muertos también

Con respeto, curiosidades y grandes dosis de chascarrillos locales, la cuarta edición de "Los Paseos por el Cementerio de Tomelloso" vuelve a demostrar que la historia de nuestro pueblo está llena de personajes y episodios sorprendentes

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El cementerio de Tomelloso ha vuelto a convertirse en un escenario privilegiado para descubrir la historia de la ciudad. La cuarta edición de «Los Paseos por el Cementerio de Tomelloso», la segunda en la que participa Citra Teatro, ha ofrecido a los asistentes una experiencia diferente, en la que se han mezclado cultura, teatro, humor, respeto y un buen puñado de curiosidades.

En esta iniciativa han participado Lorenzo Castellanos, del área de Cementerio; Ángel Morales, «Canuto», tomellosero de pro y gran conocedor de la historia local, tanto de sus episodios más serios como de sus anécdotas y chascarrillos; y el archivero municipal, Sergio Ramírez. A ellos se ha sumado la jovencísima compañía Citra Teatro, dirigida por Alberto Palacios, que ha aportado su talento interpretativo y una buena dosis de magia escénica a esta singular propuesta.

Durante casi dos horas, los participantes han recorrido diferentes rincones del camposanto, deteniéndose ante las tumbas de algunos de los tomelloseros y tomelloseras más ilustres. En cada parada han descubierto sus vidas, sus historias y su vinculación con nuestro pueblo, acompañados de unas magníficas interpretaciones teatrales.

Don Plinio y don Lotario han sido los protagonistas encargados de conducir el relato y dar continuidad a un recorrido que ha llevado a los asistentes hasta las tumbas de grandes nombres de la historia local, como Antonio López Torres, Francisco Martínez «El Obrero», Francisco García Pavón o Eladio Cabañero.

Pero el paseo también ha tenido espacio para personajes y episodios menos conocidos. Por el camino han aparecido la Padilla, el Triguero, Ramón Ugena y hasta doña Crisanta, que, junto a Francisco Carretero, nos ha ayudado a esclarecer el caso del novillero Cunil II. Un recorrido en el que la historia más documentada ha convivido con las anécdotas, las leyendas y esos relatos populares que forman parte de la memoria colectiva de Tomelloso.

Entradas agotadas en las dos jornadas

El éxito de la convocatoria queda reflejado en un dato: las entradas se han agotado para las dos jornadas programadas. Y no es para menos cuando las cosas se hacen con ilusión, cariño, respeto y muchas ganas de compartir.

Los tomelloseros y tomelloseras que han participado han tenido la oportunidad de acercarse un poco más a la gran historia de su pueblo, una historia que quizá no siempre valoramos como merece, precisamente porque la tenemos tan cerca.

No queremos desvelar todos los detalles, porque merece la pena asistir a este tipo de iniciativas y descubrirlos en primera persona. También es una buena ocasión para acercarse al Archivo Municipal, donde aguardan muchos más capítulos de nuestra historia.

Y es que, como bien se dice, dicen y decimos por aquí, en Tomelloso tenemos casi de «to». Y no tenemos más porque, desde hace años, las instituciones regionales y nacionales parecen habernos dejado en desventaja frente a otros lugares, privándonos de oportunidades y reconocimientos que también merecemos.

Entre las muchas sorpresas de este paseo, una de las que más ha llamado la atención ha sido descubrir que en Tomelloso también hubo masones. Un capítulo que ha despertado la curiosidad de buena parte de los asistentes y que, personalmente, me ha dejado con ganas de saber mucho más.

Una vez más, Tomelloso demuestra que tiene una historia inmensa, personajes extraordinarios y miles de historias que merecen ser contadas. Y qué mejor manera de hacerlo que con teatro, humor, respeto y un paseo por uno de los lugares donde también permanece viva la memoria de nuestro pueblo.

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