Masterchef sube un nivel de exigencia con las técnicas de la nueva cocina, y María no se ha podido adaptar a ello. El programa de anoche empezó muy mal, ya que en la primera prueba tenían que cocinar por parejas, y como era de esperar los dirigentes del programa la emparejaron con su “enemiga intima”, Ofelia, la cual demostró de nuevo que es una rémora para todo el mundo.

La prueba por equipos fue muy complicada, se hizo en Barcelona, y el reto era preparar un menú muy técnico, con productos y filosofía sostenibles. El equipo de María hizo un gran trabajo, pero el equipo contrario fue algo superior, así que María tuvo que ir de nuevo a la prueba de eliminación, y esta vez se encontró con la horma de su zapato. Tuvieron que utilizar técnicas complejas, y aunque trabajó bien no entendió la prueba a juicio de los chefs.

La próxima semana el programa traerá a todos los concursantes eliminados, así que María tendrá una nueva posibilidad, aunque lo tendrá muy difícil, pues tendrá que luchar contra otros cinco rivales para una sola plaza, pero seguimos confiando en ella, porque tiene a su favor la experiencia de cocinar con presión. No obstante, aunque no pueda volver a las cocinas de Masterchef creo que nuestra paisana ha demostrado con creces su calidad, y tendrá un sitio en algún restaurante de estrella Michelín, como El Bohío, de Pepe Rodríguez.

Una cosa es cierta, que el paso de María Morales por el programa ha dejado huella, y encima ayer nos dejó dos perlas en la prueba de equipos: “Cicato” y “Castañero”.

Esperemos que nuestra querida paisana pueda ser repescada, porque es evidente que es una concursante que da mucho juego.

Suerte María!

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