Buscar sin saber exactamente qué se va a encontrar fue parte del atractivo del Rastro Vintage celebrado este sábado 25 de julio en la plaza del Mercado de Abastos de Tomelloso. Entre muebles, libros, lámparas, radios y antiguos objetos cotidianos, vecinos y visitantes recorrieron los puestos durante una cita marcada por el buen ambiente.
La climatología acompañó durante toda la tarde y la noche, lo que favoreció una gran afluencia de público interesado en conocer los objetos expuestos. La pérgola exterior del mercado se convirtió así en un espacio de encuentro para vendedores, coleccionistas, aficionados a la decoración y curiosos.
En los distintos expositores podían encontrarse piezas de las décadas de los 60, 70, 80, 90 y 2000, algunas restauradas y otras conservadas como parte de colecciones particulares.
Beatriz Serrano llevó hasta el rastro varios muebles restaurados, además de chapas, radios y otros objetos. Entre las piezas que más llamaron la atención se encontraban dos radios antiguas, que fueron de los primeros artículos vendidos durante la jornada.
«Está todo restaurado», explicó sobre el mobiliario expuesto. Serrano destacó también un mueble para el televisor con revistero, piezas por las que siente un especial interés. Su participación nació de una afición personal, ya que no se dedica profesionalmente a este tipo de actividad.
En otros puestos podían encontrarse lámparas centroeuropeas procedentes de espacios industriales y granjas, sillas, mesas, bicicletas retro y botellas antiguas de marcas como Cinzano y Martini. La venta de algunos de estos artículos acompañó una jornada en la que los expositores valoraron especialmente la respuesta del público.
Marta llegó desde Alcázar de San Juan con una colección de libros de Julio Verne y Miguel de Cervantes, además de aviones decorativos, cuadros, relojes y marcos. «La experiencia ha sido muy positiva porque a la gente de Tomelloso es como que le gusta mucho y es como que tiene mucha raíz, en el sentido de este tipo de cosas», señaló.
Entre los participantes también estuvo Ángel Morales, «Canuto», que instaló un puesto lleno de piezas procedentes de su amplia colección. Enseres, postales, sifones, carteles, botellas y botas de fútbol formaban parte de una muestra en la que cada objeto guardaba una historia distinta.
La buena acogida llevó a muchos visitantes, e incluso a varios de los propios expositores, a plantear la posibilidad de repetir el Rastro Vintage de forma trimestral. Por el momento, se trata de una propuesta surgida durante la jornada, animada por la respuesta del público y el interés despertado por los objetos expuestos.
















