Bajo la luz de la luna y con el resplandor de los focos de la vendimiadora iluminando las hileras de Chardonnay, Tomelloso ha dado este jueves el pistoletazo de salida a la vendimia de 2026. La campaña ha comenzado de madrugada con la recogida mecanizada de una de las variedades más tempranas, adelantándose varios días respecto a campañas anteriores y confirmando una tendencia que se viene repitiendo en los últimos años.
Uno de los primeros viticultores en iniciar la vendimia ha sido Fernando Villena, que ha vuelto a comenzar la campaña en la misma parcela de Chardonnay del año pasado, ubicada en el paraje Las Carrascas, dentro del término municipal de Tomelloso. Junto al conductor de la vendimiadora y un tractorista, ha aprovechado las horas de menor temperatura para recoger la uva antes de que el intenso calor previsto para esta semana acelerara su maduración.
La decisión de vendimiar durante la madrugada responde precisamente a la necesidad de preservar las mejores condiciones de la fruta. En este tipo de variedades tempranas, trabajar antes del amanecer ayuda a mantener la frescura de la uva y evita que las altas temperaturas favorezcan una sobremaduración que podría alterar sus cualidades.
La campaña, sin embargo, comienza marcada por las heladas registradas durante la pasada primavera. Según explica Villena, esa adversidad climática ha provocado una importante merma de producción en esta parcela, lo que impide establecer una comparación con la cosecha del año anterior.
Pese a esa reducción en la cantidad, el viticultor se muestra satisfecho con el resultado obtenido en cuanto a calidad. La Chardonnay se ha recogido con un grado medio de 13,30, una muy buena acidez y un excelente estado sanitario. «La uva está sana, con un grado medio de 13,30 y una muy buena acidez», señala Villena, quien destaca que los parámetros de acidez y pH permiten que la cosecha cumpla con los requisitos de calidad establecidos para esta categoría de vino.
La recolección se ha realizado íntegramente de forma mecanizada, una práctica ya habitual en las variedades de ciclo corto. Mientras la vendimiadora avanzaba entre las hileras de viña iluminadas por sus focos y la luna todavía presidía el cielo, el tractor recibía la uva recién recogida para trasladarla inmediatamente y continuar el proceso.
Con las primeras luces del amanecer, el paisaje fue dejando atrás la oscuridad de la noche para descubrir las hileras de Chardonnay cargadas de racimos. El primer remolque abandonaba la parcela mientras Tomelloso daba oficialmente la bienvenida a una nueva campaña de vendimia que, tras este arranque con la Chardonnay, continuará de forma escalonada con el resto de variedades durante las próximas semanas.











