La Casa de las Artes y las Letras (CALMA) ha acogido este viernes, antes incluso de su inauguración oficial, el fallo de los Certámenes Literarios de la LXXV Fiesta de las Letras de Tomelloso. El edificio ha abierto simbólicamente sus puertas para celebrar uno de los actos con más arraigo de la programación cultural de la ciudad: la reunión de los jurados de Narrativa y Poesía que cada año deciden los premios literarios.
La concejala de Cultura, Inés Losa, ha subrayado el carácter especial de esta edición, no solo porque la Fiesta de las Letras alcanza su 75 aniversario, sino también porque el acto ha supuesto el estreno de CALMA como espacio cultural.
«La raíz de este certamen, su esencia, su alma, sigue siendo la palabra escrita, la literatura y el compromiso con quienes lo hacen posible», afirmó la edil, que recordó que la Fiesta de las Letras nació el mismo año que el Premio Nadal y que, tres cuartos de siglo después, continúa ampliando su propuesta cultural. Tras la incorporación del Premio de Humor Gráfico el pasado año, en esta edición se suma por primera vez el Premio de Texto Teatral, cuyo fallo se dará a conocer en los próximos días.
Losa explicó que quiso que el primer acto celebrado en la nueva Casa de las Artes y las Letras estuviera vinculado precisamente a la literatura y al trabajo de los jurados. «Quería que se llenara y que el primer acto que se realizara tuviera que ver con la literatura», señaló.
Antes de hacerse públicos los premios, la concejala agradeció el trabajo de los miembros de ambos jurados, destacando que el prestigio de los certámenes «también lo aporta el jurado» y calificando como «un auténtico lujo» la presencia de escritores, poetas, editores y especialistas de reconocido prestigio.
El Premio Francisco García Pavón queda desierto
La principal decisión del jurado de Narrativa ha sido declarar desierto el Premio de Novela Policíaca Francisco García Pavón, dotado con 8.000 €.
El portavoz del jurado, el escritor Lorenzo Silva, explicó que la decisión no responde a una falta de calidad de las novelas presentadas. Al contrario, aseguró que entre las finalistas había obras de «indudable calidad», pero las deliberaciones evidenciaron opiniones muy divididas entre los miembros del jurado, sin que pudiera alcanzarse el consenso necesario para distinguir una obra por encima del resto.
Por ese motivo, el jurado optó por dejar desierto el premio, una decisión que Silva calificó de «no grata», aunque tomada desde la responsabilidad para preservar el prestigio tanto del certamen como de la figura de Francisco García Pavón.
El jurado de Narrativa ha estado integrado por Lorenzo Silva, la novelista Rosa Ribas, el escritor y gestor cultural Sergio Vera y la editora Eva Olalla, que participó de forma telemática. Actuó como secretaria la directora de la Biblioteca Municipal, Carmen Labrador.
Sí hubo ganador en el Premio Local de Narraciones «Félix Grande», dotado con 1.000 €, que recayó en Luis Félix Reinosa.
El escritor Sergio Vera destacó la construcción del relato en segunda persona y un giro narrativo que lleva al lector a cuestionar sus propios prejuicios. Incluso aseguró que se trata del mejor relato que ha leído desde que forma parte de este jurado.
Tres premios para la poesía
En el apartado de Poesía, el jurado contó con la participación telemática del Premio Nacional de Poesía Luis Alberto de Cuenca, que continúa recuperándose de una intervención quirúrgica. Junto a él formaron parte del jurado Jesús Urceloy, Noemí Trujillo y Antonio Illán. María Bolós, jefa del Departamento de Servicios Culturales, actuó como secretaria y la presidencia correspondió a la concejala de Cultura. También asistió el concejal de Educación, Antonio Calvo.
El Premio Nacional de Poesía Eladio Cabañero, dotado con 5.000 €, fue para Ilia Galán, por la obra Bebiendo vino en un mar de espigas. Jesús Urceloy definió el poemario como un «recorrido poético lleno de imaginación, humor y vitalidad», capaz de combinar la rima y la prosa poética para invitar al lector «a disfrutar del placer de las palabras y de la lectura».
El Premio José Antonio Torres, dotado con 2.000 €, recayó en Francisco José Barón por Dos poemas de amor en la piscina. Antonio Illán destacó la originalidad de una propuesta construida mediante sextinas, una forma métrica poco habitual, además de la coherencia entre el fondo y la forma y la fuerza de sus imágenes poéticas.
Por su parte, el Premio Local de Poesía Ángel López Martínez, dotado con 1.000 €, fue para Pilar Merino por el poema Ardor.
Durante la lectura del fallo, Noemí Trujillo explicó que el jurado valoró especialmente «su intertextualidad», al considerar que las citas «no eran un decorado, estaban muy bien integradas en el poema». Según detalló, la obra plantea un juego de metaliteratura en el que una pareja comparte lecturas que terminan acercándola o alejándola, convirtiendo esa conversación literaria en el eje de una reflexión sobre las relaciones humanas.








