José Vicente Blanco expone en Beat Wines su mirada a la Cuba cotidiana en «Después de la Revolución»

El fotógrafo mostrará el día 21 en Tomelloso entre 25 y 30 imágenes tomadas durante sus estancias en la isla, recuperadas de un disco duro tras perder buena parte de su archivo en un incendio

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Hay fotografías que sobreviven incluso cuando buena parte del archivo desaparece. Es lo que le ocurrió a José Vicente Blanco con las imágenes que protagonizarán «Después de la Revolución», la exposición que podrá verse el próximo día 21 en Beat Wines, en Tomelloso. Entre 25 y 30 fotografías de Cuba que tienen, además, una historia detrás: son parte de lo que pudo recuperar después de un incendio en su casa en el que perdió numerosos archivos fotográficos.

Las imágenes fueron tomadas hace alrededor de una década —Blanco sitúa este trabajo aproximadamente en 2014— y nacieron de una relación con Cuba muy distinta a la de un viaje de pocos días. En su primera estancia permaneció unos cuatro meses en la isla y ese tiempo terminó siendo fundamental para su manera de fotografiarla.

«Yo salgo de esa fotografía turística para basarme un poco en la gente, en cómo vive, en su experiencia en la vida, básicamente», explica.

Una vida con la cámara siempre cerca

La familia de José Vicente Blanco es de Tomelloso, aunque su vida le ha llevado por distintos lugares. Siendo joven se trasladó a la provincia de Alicante, donde vivió habitualmente en Calpe. Más tarde pasó cuatro años en Miami y actualmente reside en Formentera.

La fotografía llegó casi por casualidad. Recuerda estar un verano en la playa, ver a unas personas haciendo fotografías y comenzar a interesarse por aquello. Después hizo un curso, estudió fotografía en Madrid y terminó montando su propio estudio. También abrió uno durante su etapa en Miami.

Aunque su obra personal está centrada en la fotografía documental, ha trabajado profesionalmente para clientes realizando reportajes y otros encargos. La cámara, en cualquier caso, ocupa buena parte de su vida. «Cuando no hago fotos, pienso en las fotos que voy a hacer», resume.

Y su forma de trabajar tiene mucho que ver con esperar.

«No es que vaya buscando una fotografía exactamente», cuenta. Para Blanco, llegar a un lugar es solamente el principio. Necesita conocerlo, pasar tiempo allí y conseguir que la cámara deje de convertirse en el elemento que condiciona lo que sucede a su alrededor.

«Tienes que llegar al sitio, conocer un poco el sitio, y la fotografía aparece después, con el tiempo, cuando ya, en vez de ser un fotógrafo, eres alguien que está ahí directamente».

Fotografiar sin «robar» el instante

José Vicente Blanco expone en Beat Wines su mirada a la Cuba cotidiana en "Después de la Revolución"

Esa forma de entender la fotografía explica la presencia de las personas y las escenas cotidianas en su obra. Blanco asegura que no pide posar a quienes aparecen en sus fotografías. Prefiere que las situaciones sucedan y estar preparado para capturarlas.

Su manera de acercarse a las personas tampoco consiste en esconderse. Es, precisamente, la contraria: hablar con ellas y compartir su día a día.

«Yo llego al sitio y hablo mucho con la gente, como donde comen ellos, hago lo que hacen ellos. Entonces, poco a poco, dejas de ser un fotógrafo para ser alguien que está viviendo con ellos», explica. Cuando eso ocurre, añade, «la fotografía sale mucho más fácil» porque ya no eres alguien que «ha ido a robarle instantes de su vida».

En Cuba llevó esa filosofía especialmente lejos. Durante aquellos meses acompañaba a la gente en situaciones tan sencillas como salir a comprar el pan, recorría las calles con amigos y compartía las esperas y rutinas de quienes vivían allí.

«Cuba es un sitio donde el tiempo se detiene. Tú puedes estar a lo mejor cinco horas haciendo una cola para comprar una barra de pan y cuando te llega el turno no queda pan. Y es algo normal», recuerda.

Ese tiempo compartido terminó convirtiendo a muchas de las personas fotografiadas en algo más que protagonistas de una imagen. «Mucha de esta gente son amigos, te quedan ya para siempre», señala.

José Vicente Blanco expone en Beat Wines su mirada a la Cuba cotidiana en "Después de la Revolución"

La herencia de las 36 fotografías de un carrete

También hay algo de la fotografía analógica en su manera de trabajar. José Vicente Blanco comenzó cuando cada carrete ofrecía 36 oportunidades y considera que aquello obligaba a mirar de otra manera antes de pulsar el disparador.

«En esas 36 fotos tenía que salir algo bueno», recuerda. Frente a las posibilidades actuales de realizar cientos o miles de fotografías y seleccionar después, él continúa siendo «bastante selectivo» antes de disparar.

«El que empezó con el carrete al que empezó con el digital… como que selecciona mucho más el encuadre, la luz, todo», sostiene.

Esa atención a la luz estará también presente en «Después de la Revolución». La mayoría de las fotografías seleccionadas para Beat Wines son en blanco y negro, una decisión que responde a su intención de eliminar elementos que puedan apartar la mirada de lo que verdaderamente le interesa.

«Me gusta el blanco y negro para evitar un poco el color y la distracción de la gente y centrarme más en la luz y en la expresión de las personas».

El próximo día 21, aquellas fotografías tomadas durante sus estancias en Cuba volverán a salir del archivo en Tomelloso. Son entre 25 y 30 imágenes de personas, calles y situaciones cotidianas que Blanco consiguió conservar después del incendio.

José Vicente Blanco expone en Beat Wines su mirada a la Cuba cotidiana en "Después de la Revolución"
Jesús Benito
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Jesús Benito Lara es comunicador y director de enTomelloso.com y SomosCLM.com. Cuenta con una amplia trayectoria en comunicación digital, creación de contenidos y producción audiovisual. Apasionado por la tecnología y la innovación, trabaja para ofrecer información cercana, rigurosa y útil, además de impulsar proyectos de comunicación para empresas e instituciones.

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