El teatro, la música, la danza y la reflexión sobre los valores familiares se darán la mano este sábado en Tomelloso con la llegada de La Molienda, un auto sacramental escrito y dirigido por Concha Sánchez Delgado que pondrá sobre el escenario del Teatro Marcelo Grande a más de 50 artistas. La representación, prevista para las 20:00 horas, forma parte de los actos conmemorativos del 70 aniversario de la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, a cuyo beneficio se destinará la recaudación, una vez cubiertos los gastos de la función.
La obra será representada por el Grupo de Teatro Bicentenario de Campo de Criptana, una formación creada en 2026 con motivo de la celebración del bicentenario de la fundación de la Real Archicofradía del Santísimo Sacramento de la localidad criptanense. Aunque sus integrantes ya habían participado anteriormente en otras propuestas teatrales, el grupo nació como tal a raíz del encargo de preparar un auto sacramental que sirviera de colofón a aquella conmemoración.
Concha Sánchez Delgado, conocida como Concha Sánchez, asumió el reto de escribir y dirigir una obra de estas características. Profesora de conservatorio y aficionada a la escritura teatral, aceptó recuperar un género vinculado al Siglo de Oro y a la festividad del Corpus Christi, pero con una historia y un lenguaje capaces de conectar con el público actual.
La llegada a Tomelloso supone un nuevo paso para la agrupación, que ya ha representado La Molienda en tres ocasiones en Campo de Criptana. «Para nosotros es ilusionante, como si fuera el día de nuestro estreno», reconoce la directora, que destaca la alegría del grupo por actuar en una localidad como Tomelloso y en un escenario como el Teatro Marcelo Grande.


Un auto sacramental que habla de los problemas de hoy
La Molienda mantiene la esencia del auto sacramental, con la presencia de personajes alegóricos y la confrontación entre el bien y el mal, pero aborda cuestiones plenamente reconocibles en la sociedad contemporánea. La espiritualidad y la mundanidad se enfrentan a través de una familia que debe afrontar distintas tentaciones y contradicciones relacionadas con las decisiones cotidianas.
La autora ha querido poner el foco en la familia, en el compromiso, la educación de los hijos, la fidelidad y el cuidado de las personas mayores. A su juicio, se trata de un ámbito fundamental para la transmisión de valores y que atraviesa un momento complejo en una sociedad cada vez más individualista.
«Creo que en estos tiempos la familia está en el punto de mira de todo», explica Sánchez, que plantea la obra como una reflexión sobre las decisiones que tomamos y la facilidad con la que, en ocasiones, las opciones más cómodas o atractivas pueden alejarnos de nuestras convicciones.
La directora evita presentar el conflicto como una lucha ajena al espectador. Las tentaciones, las dudas y las debilidades forman parte de la experiencia de cualquier persona, y esa dimensión humana permite que el público pueda reconocerse en los personajes.
En este sentido, el proceso de escritura también ha supuesto un ejercicio personal para Sánchez. La autora reconoce que la obra le ha servido para examinar sus propias actitudes y reflexionar sobre las dificultades de mantener los principios en la vida cotidiana. Las primeras representaciones, en las que algunos espectadores se acercaron para compartir con ella su identificación con la historia, le han confirmado el alcance de ese mensaje.

El trigo, la harina y el pan como símbolos de la Eucaristía
El título de la obra encierra una doble referencia. Por una parte, constituye un homenaje a la tradición molinera de Campo de Criptana; por otra, conecta con los símbolos del trigo, la harina y el pan, estrechamente vinculados a la Eucaristía.
La acción incorpora el calendario agrícola manchego y lo relaciona con los tiempos litúrgicos. El recorrido por las distintas etapas del año, desde la vendimia y la poda hasta la siembra, la siega y la obtención de la harina, sirve como hilo conductor de una propuesta que une la vida del campo con el significado religioso del pan y el vino.
El objetivo central del auto sacramental es ensalzar la presencia real de Dios en la Eucaristía. La lucha entre la espiritualidad y la mundanidad conduce así a una defensa de la verdad, el esfuerzo y los valores que dan sentido a la vida, frente a las tentaciones que aparecen en el camino.
Además, la obra está escrita en verso, como corresponde a la tradición del género, pero utiliza un lenguaje comprensible para el espectador actual. Sánchez quiere desmontar la idea de que los autos sacramentales son representaciones lejanas o difíciles de seguir y demostrar que la tradición teatral puede abordar inquietudes plenamente vigentes.

Más de 50 artistas en una puesta en escena que combina teatro, música y danza
Uno de los grandes atractivos de La Molienda es su dimensión escénica. Más de 50 personas participan en el montaje, entre actores, actrices, bailarinas y equipo técnico, en una propuesta que combina interpretación teatral, música, danza, vestuario y proyecciones audiovisuales.
La escenografía acompaña el recorrido por los ciclos agrícolas y los tiempos cristianos, con imágenes de viñas y campos que reflejan el paso de las estaciones. El vestuario y el cuerpo de baile completan una puesta en escena cuidada que busca mantener el interés del público sin perder la esencia espiritual del género.
La preparación ha requerido un importante esfuerzo de coordinación, ya que los integrantes del grupo proceden de ámbitos profesionales y personales muy diferentes. Hay escolares, profesores, agricultores y otras personas que compaginan los ensayos con sus obligaciones diarias.
«Es arduo, pero con gusto», resume la directora, que destaca la ilusión y el compromiso de quienes participan en el proyecto. La función tiene una duración aproximada de una hora y media y está concebida para todos los públicos, con la intención de que pueda disfrutarse también en familia.

Una función benéfica para celebrar el 70 aniversario de la parroquia
La presencia de La Molienda en Tomelloso surgió después de que don Eustaquio, párroco de Santo Tomás de Villanueva, asistiera a una representación en Campo de Criptana. La obra encajaba con la intención de organizar actividades relacionadas con la familia y los valores en el marco del LXX aniversario de la parroquia.
La recaudación se destinará a la parroquia, una vez descontados los gastos imprescindibles de iluminación, sonido y posibles desplazamientos del decorado. El grupo mantiene una filosofía de colaboración altruista y no cobra por sus actuaciones, que suelen vincularse a fines solidarios.
Tras esta cita, la agrupación contempla nuevas representaciones, entre ellas una posible actuación en Toledo y otra en Pozuelo de Calatrava, localidad natal de la directora, aunque todavía no hay fechas cerradas.
Con su llegada a Tomelloso, La Molienda ofrece la oportunidad de acercarse a un género teatral poco habitual desde una perspectiva renovada, con una puesta en escena de gran formato y una historia que invita a reflexionar sobre la familia, las decisiones personales y los valores que acompañan a las personas a lo largo de la vida.
La cita será este sábado, 24 de octubre, a las 20:00 horas, en el Teatro Marcelo Grande. Una propuesta cultural y solidaria que une la tradición del auto sacramental con un mensaje actual y la participación de más de medio centenar de artistas.
