Después de 37 años formando parte de la vida hostelera y gastronómica de Tomelloso, el restaurante «Casa Justo» cierra hoy sus puertas para siempre. Su responsable, el conocido hostelero Justo López, se jubila y pone así el punto final a toda una vida dedicada a una profesión que comenzó a conocer cuando todavía era un niño.
Fue en 1989 cuando Justo puso en marcha su proyecto personal, después de una trayectoria que había comenzado en el también histórico «Bar Felipe» de Tomelloso y cuyo aprendizaje pasó después por varios de los bares clásicos de la ciudad.
Desde el principio tuvo clara su filosofía: ofrecer un servicio profesional acompañado de una cocina basada, ante todo, en la calidad del producto. Una manera de entender la restauración que Casa Justo ha mantenido prácticamente intacta durante casi cuatro décadas.
«Siempre se ha trabajado con la mejor materia prima», resumían desde el propio restaurante hace apenas unos meses, cuando enTomelloso.com incluía a Casa Justo entre los establecimientos imprescindibles de la ciudad. Carnes, pescados, mariscos, jamón y, especialmente, el dominio de las brasas fueron construyendo una propuesta reconocible en la que el producto ocupaba siempre el centro del plato.
Ese ha sido posiblemente uno de los grandes secretos de Justo: trabajar un producto de máxima calidad con elaboraciones correctas, capaces de potenciarlo sin necesidad de esconderlo bajo aderezos innecesarios. A la cocina se sumó además un servicio cuidado y profesional que se ha mantenido durante todos estos años y que convirtió al restaurante en un referente dentro y fuera de Tomelloso.
De hecho, cuando repasaba en febrero de 2025 la evolución gastronómica de la ciudad, situaba a Casa Justo entre los establecimientos que habían contribuido a colocar a Tomelloso en el mapa culinario. Entonces destacaba sus más de 35 años de trayectoria, la calidad de sus carnes y pescados, su cocina española y mediterránea y ese trato familiar que siempre ha formado parte de la casa.
Mucho más que un restaurante
Pero Casa Justo también ha sido durante todos estos años un lugar de encuentros, celebraciones y amistades que terminaron sentándose a la mesa.
Uno de los mejores ejemplos fueron los Encuentros Gastronómicos Asturias-Tomelloso, convertidos con el paso de los años en todo un clásico. La relación nació casi por casualidad, a raíz de la amistad entre Justo López y el cocinero asturiano Armando Fernández «El Moreno».
La presencia de Justo en la vida de Tomelloso ha ido además bastante más allá de su restaurante. En 2024 fue elegido pregonero de las Fiestas del Barrio de Maternidad, precisamente en reconocimiento a su trayectoria y a su vinculación con el barrio.
Y hasta prácticamente el final ha seguido compartiendo cocina. El pasado mes de abril, Justo y Luisa abrieron las puertas de sus fogones a enTomelloso.com para mostrar una de esas recetas inseparables de la tradición local: la caldereta de cordero de la Romería.
Son pequeños capítulos que, vistos ahora juntos, ayudan a explicar lo que ha significado Casa Justo durante estos 37 años: no solamente un restaurante, sino uno de esos establecimientos que terminan formando parte de la memoria cotidiana de una ciudad.
A partir de hoy Tomelloso quedará un poco huérfano dentro de su variada oferta hostelera y gastronómica. Y habrá una frase que muchos ya no podrán repetir con la misma facilidad: «Vamos donde Justo, que seguro nos hace un hueco».
Desde enTomelloso queremos desear a Justo López que disfrute de su merecida jubilación junto a Luisa. Nosotros también echaremos de menos esos días en los que sentarse en Casa Justo era la excusa perfecta para regalarse un homenaje gastronómico y, sobre todo, humano.

