Hay casas que guardan recuerdos y otras que nacen para reunirlos. CALMA quiere hacer las dos cosas. La Casa de las Artes y las Letras de la Mancha ha abierto este sábado, 22 de agosto, sus puertas en Tomelloso con la intención de convertir un edificio ligado a la historia de la ciudad en un espacio vivo para su literatura, su pintura y su memoria.
La inauguración ha llenado las distintas estancias de una casa que comienza ahora una nueva etapa, pero cuyo pasado se remonta mucho más atrás. Durante la presentación, la concejala de Cultura, Inés Losa, recordó que la historia del lugar puede seguirse hasta María López de la Parra, considerada la primera benefactora de Tomelloso en el siglo XVII, aunque el edificio actual fue levantado ya en el XIX y en su etapa más reciente estuvo ligado a la familia de Ramón Vázquez.
«Hoy es uno de esos días que cuesta resumir en unas pocas palabras, porque no estamos simplemente abriendo las puertas de un nuevo espacio cultural, estamos devolviendo a la ciudad un lugar que forma parte de su historia y al mismo tiempo comenzando a escribir en él una historia nueva», señaló Losa.
Ese nuevo capítulo lleva el nombre de CALMA —Casa de las Artes y las Letras de la Mancha— y nace para conservar, estudiar y mostrar parte de la herencia artística y literaria de Tomelloso. En sus salas irán encontrando sitio figuras como Francisco García Pavón, Eladio Cabañero, Félix Grande, Dionisio Cañas, Juan Torres Grueso, José Luis Cabañas, Antonio López Torres, Antonio López García o Francisco Carretero, junto a benefactoras como María López de la Parra, Ángela Peñacarrillo, Asunción Cepeda o Crisanta Moreno.
No estará todo desde el primer día. La apertura se plantea de forma progresiva, incorporando durante los próximos meses nuevos legados, documentos y contenidos. «No queremos colgar simplemente nombres en paredes, queremos contar historias», resumió la concejala.
Una casa que comienza con Fermín García Sevilla
CALMA ha escogido para su estreno una exposición con un significado especial. Fermín García Sevilla en las colecciones privadas reúne 66 obras realizadas desde 2008 hasta la actualidad y devuelve al pintor a una exposición individual en Tomelloso 18 años después de la última.
Parte de las piezas han salido temporalmente de las casas de distintos coleccionistas para encontrarse ahora en un espacio común. Las salas de la planta baja reúnen esas obras pertenecientes a colecciones privadas, mientras que las dos salas superiores muestran trabajos recientes que continúan en poder del propio artista.
La idea, según explicó García Sevilla, nació a partir de César Lucendo, propietario de varias de sus obras, y terminó ampliándose a otros coleccionistas de la zona. Cuando conoció el edificio, la decisión fue inmediata. «Yo vi esta casa y la verdad es que me quedé alucinado porque me parece un espacio expositivo fenomenal, algo distinto, algo pues como más íntimo».
El montaje tuvo además que hacerse «a contrarreloj» antes de que el artista viajara a La Palma para participar en un encuentro de arte iberoamericano. El resultado recorre casi dos décadas de trabajo en las que el paisaje ocupa un lugar central.
La exposición sirve también para enlazar la nueva casa con una trayectoria estrechamente unida a Tomelloso. García Sevilla expuso por primera vez en la Casa de la Cultura hace ahora 40 años y después pasó por espacios como el Museo Antonio López Torres, la Posada de los Portales y la Galería de Arte Actual.
La Fiesta de las Letras encuentra una casa
La inauguración llega, además, en el año en que la Fiesta de las Letras celebra su 75 edición. Parte de esa historia aparece ya distribuida por las vitrinas de CALMA mediante documentos y recuerdos de un certamen nacido hace 83 años como Juegos Florales y que se ha convertido en una de las citas culturales más veteranas de la ciudad.
Para Inés Losa, la nueva casa representa precisamente «el gran regalo» de Tomelloso a esa 75 edición: darle un hogar permanente a una celebración ligada durante décadas a escritores, artistas y creadores.
El alcalde, Javier Navarro, retomó esa misma idea durante su intervención. «Si la fiesta de las letras es el alma de nuestra cultura, esta casa nace para ser el cuerpo que la albergue durante todo el año», afirmó.
Navarro defendió que CALMA no se concibe como «un museo estático o un almacén de nostalgia», sino como un lugar de encuentro entre generaciones y disciplinas. Literatura, pintura, fotografía, música o artes escénicas tendrán cabida en un espacio pensado también para aprender, debatir y acercarse a quienes han construido buena parte de la identidad cultural de Tomelloso.
De la luz de La Mancha a las cuevas
La casa mira hacia los libros y los cuadros, pero también hacia el subsuelo. Bajo sus estancias se encuentra una cueva que albergará el centro de interpretación dedicado al patrimonio subterráneo de Tomelloso.
La propuesta busca explicar cómo se construyeron las cuevas, cómo se trabajaba en ellas y qué papel tuvieron en la historia económica, social y humana de la ciudad. No pretende sustituir la visita a otras cuevas particulares, sino funcionar como una puerta de entrada que ayude a comprenderlas.
Ese contraste entre el horizonte manchego y el mundo que existe bajo tierra atraviesa también el relato con el que nace CALMA: arriba, la luz, la llanura y la creación; abajo, el trabajo, las raíces y la memoria.
La nueva casa incorpora igualmente piezas audiovisuales, espacios dedicados a diferentes legados y un tótem en la entrada donde puede consultarse la programación prevista para los próximos meses.
Buena parte de esos contenidos han podido construirse gracias a las familias de los propios creadores, que han conservado durante años fotografías, libros, cuadros, documentos y objetos personales. Durante la inauguración hubo un agradecimiento especial a quienes han abierto sus casas y sus archivos para permitir que esa memoria privada pueda convertirse también en memoria compartida.
Tras las intervenciones, la Casa de las Artes y las Letras quedó oficialmente inaugurada y los asistentes pudieron recorrer sus salas y visitar la exposición de Fermín García Sevilla. CALMA estará abierta también durante la Feria, de 11:00 a 14:00 horas, y mantendrá el mismo horario que el resto de museos.
Desde este 22 de agosto, la vieja casa comienza así otra vida: la de guardar, mostrar y seguir contando las historias de una ciudad que ha hecho de las artes y las letras una parte esencial de su identidad.


























