Salones Epilogo

El Atlético Tomelloso estuvo a punto de firmar un empate que no hubiera revertido la mala racha, pero sí que hubiera dejado otras sensaciones bien distintas tras el mal partido realizado ante el Atlético Ibañés, un equipo que empezó muy fuerte, que se encontró con la suerte de cara y al que le bastó dos zarpazos para llevarse la victoria.

Digamos que el equipo de Darío estuvo media hora en el terreno de juego y que la otra hora de partido sobró. Sobró porque se vio un equipo negado, al que no le sale nada y al que empieza a tener un problema serio de confianza. Para colmo, el fútbol volvió a darle un revés de esos en forma de jarro de agua fría y le recordó la lección de que el que perdona lo termina pagando.


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Y lo pagó el Atlético Tomelloso. Y además, lo pagó caro. Muy caro. Empezó el partido con un toma y daca, pero bastó con un bache para que el equipo se viniera abajo. Y ese bache emocional llegó a los siete minutos cuando Gallego recibió un pase dentro del área, hizo lo más difícil, se fue de uno, también del portero, y cuando se disponía a disparar a puerta vacía se le cruzó el cable rojo, el de la confianza, para cambiar la decisión y pasársela a un compañero, con tan mala fortuna que él mismo salvó el gol para el Ibañés y se la regaló a un defensa adversario.

No pasó nada porque en el fútbol todos fallan, pero hablando del Atlético Tomelloso y de su problema de confianza, el fallo se tradujo en un bajón de los auriverdes y en un serio aviso de Pablo de Dios que se sacó un zurdazo desde su casa para avisar a Buyo y mandar el balón al larguero. Pero, de nuevo, Pablo de Dios, perdonó una, pero no dos. Y a los diecinueve minutos no perdonó y se sacó un misil teledirigido de su pierna izquierda para mandar el balón a la escuadra y subir el primero al marcador.

MAZAZO



El Atlético Tomelloso recibió el primer gol como un mazazo y no pudo ni supo reaccionar. Para colmo, el Atlético Ibañés se vino arriba jaleado por su afición y se fue a por el partido ante un equipo que deambulaba por el campo y que no encontraba la manera. De hecho, en el ecuador de la primera mitad, Bolo recibió un pase dentro del área pequeña para empujarla y hacer el segundo, pero su remate con la zurda, y en línea de gol, lo mandó a las nubes.

Pero fue a quince minutos del descanso cuando cuando de nuevo el Ibañés colgó un balón a la olla y la melé se despejó con un balón franco que solo llega a los equipos que están con la flecha para arriba. Entonces la enganchó Carlos Martínez para hacer el segundo y noquear del todo al Atlético Tomelloso. De aquí al descanso, nada que echarse a la boca. El equipo local dio un paso atrás para guardar la ropa y Darío empleó el descanso para arengar a los suyos.

BUENOS DÍAS



Tras la reanudación, el equipo auriverde saltó dispuesto a ponerle emoción al partido. Ureña fue el primero en avisar con un certero zurdazo que Ortigosa paraba en dos tiempos. Sin embargo, el Ibañés se vino arriba y volvió a poner en apuros a los de Darío. Primero, hicieron el tercero, pero el colegiado lo anuló por supuesto fuera de juego, y más tarde fue Carlos Martínez el que remataba por encima del larguero.

Pero la más clara estuvo, sin duda, en un zapatazo de Pablo de Dios y que Buyo se encargó de desviar a córner para hacer la parada de la tarde. Paradón.


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Y fue con el paradón de Buyo y con los cambios que hizo Darío cuando el equipo empezó a reaccionar. Javi López, Luis Alberto y Loren fueron un revulsivo para el Atlético Tomelloso que, poco a poco, metió en su campo al Ibañés. Y tanto lo metió que a quince minutos del final Gallego hacía el 2-1 tras poner la pierna y desviar lo justo una falta potente y rasa de Gascón. Pasaban los minutos y el equipo de José Luis Fuentes temía por el resultado. La grada empezaba a pedir la hora mientras que los de Darío se fueron a por todas a pecho descubierto, pero ni Luque, ni Ureña, ni Gallego fueron capaces de hacer gol en las muchas embestidas que hubo en los minutos finales.

Al final, lleno de coraje y orgullo, el Atlético Tomelloso se quedó a las puertas de haber sumado, al menos, un empate que le hubiera dejado un buen sabor de boca. La próxima semana, el equipo de Darío recibirá a cara de perro a La Roda en busca de la ansiada victoria.

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